AUKUS: lo bueno, lo malo, y lo arriesgado

“Cada vez que se pivota a una nueva área de competencia los riesgos serán altos, lo importante aquí es que se esté consciente del riesgo para mitigar sus impactos donde sea posible. En este caso, no obstante, un elevado riesgo puede ser aceptable dadas las razones profundamente geopolíticas del inicio del conflicto.”


El 15 de septiembre de 2021, Australia, el Reino Unido, y los Estados Unidos acordaron un pacto de cooperación en seguridad conocido como AUKUS. El pacto minilateral tiene como objetivo mejorar la cooperación entre los Estados en las áreas de inteligencia artificial, tecnología cuántica, capacidades hipersónicas y contra hipersónicas, guerra electrónica, innovación e intercambio de tecnología, y capacidades submarinas.

El 8 de marzo el AUKUS anunció los pasos a seguir en las próximas décadas para asegurar a los Estados y fomentar su interoperabilidad. En primer lugar, submarinos estadounidenses y británicos empezarán patrullajes intercalados en Australia. En segundo lugar, para la década del 2030, Australia comprará de tres a cinco submarinos de propulsión nuclear estadounidenses de clase Virginia para complementar y eventualmente reemplazar los clase Collins ahora en su flota. En tercer lugar, construirán en conjunto con el Reino Unido una nueva clase AUKUS de submarinos para los 2040s.

No es difícil adivinar para qué sirve este pacto. En esencia, es una forma de garantizar los intereses de los Estados de la “anglo esfera” en contra de la amenaza que presenta China. Por un lado, Australia consigue el apoyo formal de dos grandes potencias que (1) apoyan sus esfuerzos de contención a China, y (2) le ayudan a incrementar sus capacidades e incrementar la efectividad de su campaña de contención. El Reino Unido mantiene su posición en el Pacífico, permitiendo la navegación libre, y demostrando que todavía tiene un papel en el mundo a pesar del Brexit (Britannia todavía puede liderar, es la idea). Por último, Estados Unidos asegura las anteriores, y se encarga de frenar la expansión china en territorio que le sirve de zona de amortiguamiento. El pacífico, como lo dijo John Mearsheimer, es una fuerza útil para frenar a los enemigos de USA; da tiempo para la organización y ejecución de la defensa estadounidense.

Naturalmente, hay riesgos y problemas con el pacto, así como beneficios.

Lo bueno

De las mejoras cosas que salen de este anuncio es el aparente compromiso de USA por invertir en su industria submarina para desarrollar capacidades que lo mantengan en ventaja con China. Hay reportes de que Joe Biden pedirá un incremento del presupuesto en defensa lo suficientemente alto para iniciar un proceso de modernización que dure décadas. Esto luego de la controversia del año pasado sobre los recursos insatisfactorios destinados al sector defensa.

Además, contempla el desarrollo de infraestructura en Australia que sea compatible con los equipos estadounidenses y británicos, así como una mayor inversión en educación especializada capaz de operar, construir y mantener los submarinos de propulsión nuclear. Ayuda, de esta forma, a la industria submarina en Australia también.

Un factor adicional importante para el juego geopolítico es el patrullaje rotacional de USA y UK en Australia en los años venideros. Washington, junto a Westminster, lleva años atravesando la zona del Mar del Sur de China en defensa de la libertad de navegación en contraposición del imperialismo chino. Ahora, cuidarán también de las costas australianas.

Como último punto de lo bueno, es el potencial de coordinar una alianza que contrapese a China en la zona. Hay varios grupos dentro de la región que buscan esto, cuya coordinación no es clara. Por un lado está el QUAD, un diálogo de seguridad entre India, Japón, Australia y Estados Unidos creado por las mismas preocupaciones sobre el ascenso de China. Está el ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático), cuyos miembros están repartidos entre quienes apoyan a China, y quienes se oponen a su imperialismo. Está la alianza de los Cincos Ojos, que se encarga de coordinar inteligencia entre Canadá, Nueva Zelanda, el Reino Unido, Estados Unidos, y Australia.

Entre tantos grupos con objetivos y miembros similares, impulsar la cooperación puede ser útil para balancear a China, pues se fomenta la interoperabilidad entre varios Estados que incrementa su fuerza de disuasión.

Lo malo

En primer lugar, tiene varios fallos identificados por diversos analistas. Zack Cooper del American Enterprise Institute critica su carácter “Frankenstein”, pues por razones de tiempo escaso y limitaciones políticas para Australia, se propone comprar submarinos estadounidenses, y construir otros en conjunto al Reino Unido.

Esto genera problemas, pues en esencia se tiene una pequeña flota compuesta por clases distintas de submarinos que pueden no ser compatibles, incrementando los costos de operación y dificultando la interoperabilidad.

Otro problema: Estados Unidos tiene, en presente, 68 submarinos según el Global Firepower Index, al darle tres o cinco a Australia, pierde casi un décimo de su flota (sin mencionar la reducción por cumplimiento de su vida útil). Peor aún, considerando que USA en el presente sólo tiene catorce submarinos de misil balístico con propulsión nuclear, darle a Canberra los suyos puede reducir las capacidades estadounidenses vis-a-vis China.

Una complicación adicional de cualquier alianza es la confiabilidad de los aliados, pues en caso de confrontaciones pueden decidir no intervenir para salvarse de dolores. A pesar de estar con las manos juntas hoy, no hay ninguna garantía de que, en un conflicto China-USA, Australia y el Reino Unido intervengan.

Lo arriesgado

Como todo en la vida, el pacto tiene riesgos. El más importante de ellos es la reacción china ante este nuevo desarrollo. El gobierno chino ha condenado los nuevos anuncios del pacto, pues acusan a occidente de elevar tensiones con su “mentalidad de la Guerra Fría”. Además, junto a Rusia, han denunciado la proliferación de armas nucleares que violen tratados presentes.

Sin importar los méritos de estas críticas, pues resultan endebles cuando examinadas de cerca, se sigue hablando de dos potencias nucleares sintiendo la amenaza de otras dos en un espacio que reclaman como propio. China tiene ahora las fuerzas navales más grandes del mundo (aunque no por tonelaje, que en asuntos marítimos es lo que importa), además de tener capacidades hipersónicas más avanzadas que los Estados Unidos. Rusia, aunque en duda su fuerza por su inefectividad en Ucrania, sigue siendo un poder nuclear cercano a territorio estadounidense y británico.

Cabe la posibilidad de una nueva alianza en el pacífico por parte de estos dos Estados para contrapesar la contención occidental. Incluso podrían invitar a Irán a participar. En tal caso, evitar una confrontación nuclear puede ser más difícil.

Más allá de los competidores estratégicos, están los riesgos de alienación a los demás jugadores que ven la escalación de tensiones con preocupación. El ASEAN no parece convencido por el AUKUS, no porque apoyan a China o porque no sientan su amenaza, sino por preocupaciones sobre su rol central en el continente y por la posibilidad de escalamiento nuclear. Es decir, temen perder importancia e influencia, y la presencia de equipos nucleares cerca de sus costas. Además, Japón particularmente da la bienvenida al AUKUS reticentemente, pues (nuevamente) apoyan las acciones en contra de China, pero ven con preocupación el armamento submarino por parte de Australia, pues quedan en desventaja.

Si los demás Estados en la zona se ven alienados o se asustan por el desarrollo de capacidades australianas, cabe la posibilidad de una carrera armamentística y un posible dilema de seguridad subsecuente que desencadena en un conflicto caliente.

Otros riesgos incluyen el gran costo del plan que, para una economía relativamente pequeña (relativa a USA y UK) como la australiana, puede ser insostenible, llevando a posibles tensiones con sus aliados que esperan ese dinero. Además, las capacidades deficientes de Australia en el presente para sostener y atracar submarinos, de capital humano, y de movilización económica, plantean un problema para el plan.

Cada vez que se pivota a una nueva área de competencia los riesgos serán altos, lo importante aquí es que se esté consciente del riesgo para mitigar sus impactos donde sea posible. En este caso, no obstante, un elevado riesgo puede ser aceptable dadas las razones profundamente geopolíticas del inicio del conflicto.

Estados Unidos y China se encuentran en una trampa de Tucídides capaz de desencadenar en una guerra nuclear. Ambos bandos luchan por conseguir la ventaja en un mundo donde el poder estadounidense parece estar dando paso a una era de multipolarismo donde las coaliciones flexibles dominarán. En este escenario AUKUS es una coalición más de Washington para asegurar reiniciar su hegemonía, cabe esperar cómo responderá China.


Todas las columnas del autor en este enlace: https://alponiente.com/author/salomon-soltau/

Salomón Soltau Sánchez

Soy un estudiante de relaciones internacionales de séptimo semestre, interesado en temas de política exterior, estabilidad política y económica en el mundo, los estudios militares, asuntos marítimos y la industria militar.

Comentar

Clic aquí para comentar

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.