Arrecifes de coral: otra especie víctima en la era del Antropoceno

“Los arrecifes de coral no son plantas ni rocas, son animales coloniales, de los cuales depende hasta el 25% de las especies marinas, incluyendo las tortugas” (Naciones Unidas).


En las últimas décadas y durante la actual era del “Antropoceno”, los arrecifes coralinos han sufrido un deterioro. Actualmente se considera que el 60% de los arrecifes del mundo están amenazados. El aumento de la temperatura del mar causa estrés a los corales y posteriormente su muerte (blanqueamiento). En 1998 sucedió el primer evento global de blanqueamiento y murieron aproximadamente el 16% de los corales en el mundo. Desde entonces los eventos de blanqueamiento han sido más frecuentes, el más reciente en el 2015-2016. En dicho año, en las Maldivas, tres cuartos de los corales se blanquearon y dos tercios de los corales murieron en el norte de la barrera de coral en Australia.

El panorama no es muy alentador. El último informe del Panel Intergubernamental del Cambio climático (IPCC) estima que, incluso con acciones contundentes para estabilizar el calentamiento global a 1,5°C por encima de los niveles preindustriales, para el 2050 se perderá del 70% al 90% de los arrecifes de coral.

Colombia no es ajena a dicho problema. Según el indicador condición tendencia de áreas coralinas (ITAC) llevado a cabo en el caribe y pacífico en las islas del Rosario, El archipiélago de san Bernardo, Tayrona, Utria, Gorgona. Se muestra un deterioro global en especies coralinas y aumento inapropiado de macroalgas. Anualmente el deterioro es mayor pese a las acciones para mitigarlo.

La región Caribe concentra alrededor 11 millones de colombianos. Los cuales tienen una relación directa con ecosistemas costeros. Se estima que una hectárea de arrecife de coral genera una cifra cercana a los USD $ 2.394.000. Por lo que, sectores como el turismo, pesquero, transporte, vivienda, portuario, entre otros, reciben estos beneficios de un arrecife en buen estado. Dichos sectores, deberían ser los principales interesados en la conservación y preservación del ambiente marino.

Es inconcebible que se esté extinguiendo una especie, poniendo en peligro un ecosistema completo, frente a nuestros ojos. Desde 1998 se viene documentando dicho fenómeno, y parece que apenas hoy, 25 años después, nos estamos quitando la venda. Una vez más, sacamos a relucir esa naturaleza impávida del ser humano moderno, que tanto caracteriza a la era actual. Pareciese que si el deterioro no afecta de manera directa y alarmante a la especie humana, entonces no hacemos algo al respecto de la misma magnitud. Es nuestra obligación generar conciencia y conocimiento frente al tema, ya que, como todo en la naturaleza, tiene interrelación, así mismo una extinción del coral, afectaría en un futuro no muy lejano, de manera directa al ser humano y en ese momento quizás al fin despierte el mundo entero en pro de la restauración del acabose, pero quizás sea demasiado tarde.

No obstante, y queriendo tener una luz de optimismo, aún hay un aire esperanzador, gracias a los esfuerzos de restauración a largo plazo. Así como la intervención de comunidades científicas encargadas de restaurar y sembrar corales, entre muchos otros héroes, en mi opinión superdotados, capaces de tener un nivel de conciencia superior a la media de la población.


Todas las columnas del autor en este enlace: https://alponiente.com/author/diegopradom/

About the author

Diego Prado Molina

Médico, egresado de la Universidad Libre, seccional Cali. Estudiante de maestría en epidemiología.

2 Comments

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  • Acabo de leerlo, por cierto muy interesante, pero también desconcertante los efectos que en largo plazo podrían darse si no se detiene el blanqueamiento y se elevan los niveles de conciencia sobre la protección de los arrecifes y la vida en sus diversas manifestaciones. Un aplauso para tu sobrino médico por su advertencia. Se tenía que decir y se dijo. Felicitaciones. Me dirás Clara Inés si hago referencias al estilo. Pero, por lo pronto, todo está bien. Felicitaciones al autor.

  • Son valiosos porque como lo mencionas, sustentan la biodiversidad oceánica y proporcionan beneficios a nivel económico, social y recreativo.

    Acciones simples como habitantes de estos territorios: ser turistas responsables y accionar para tener un estilo de vida más sostenible.

    ¿Cómo?

    Mayor visibilidad en los medios de comunicacion de parte de los grupos de interés sobre este tipo de problemáticas.

    Que desde cada región haya más apoyo a lo movimientos y grupos que trabajan en pos su conservación.

    Gracias por la publicación, es un aporte profesional que haces a esta causa.