Opinión

Acorralados por el miedo

En los últimos días en el municipio de Bello se han sobrellevado difíciles problemas de seguridad que han logrado cambiar la cotidianidad de sus habitantes. El miedo poco a poco logró acorralar a los bellanitas que no logran esconder la tristeza que les produce verse sumidos en esta  situación.

El estado de alerta está presente, al salir de casa, al dirigirse al trabajo o simplemente al transitar por una vía pública. Los supuestos toques de queda se difunden con rapidez a través de las redes sociales. El pánico se vuelve un asunto de carácter colectivo.

Y es así como lo habitual se empieza a modificar con pequeñas decisiones, que van desde un cambio de horario hasta el cierre a determinadas horas de una tienda por seguridad y termina marcando la alteración de las prácticas de toda una comunidad.

Hasta el día de hoy se han registrado 70 homicidios, sin embargo es importante resaltar que si bien el aumento de la tasa de homicidios en Bello y la confrontación armada han logrado evidenciar con un mayor alcance la presencia de bandas delincuenciales en el municipio, esta problemática no es reciente.

Y ha estado esperando una solución eficaz,  pero que no pudo dar más espera y se manifestó de una forma abrupta.

Porque en Colombia con frecuencia se dan soluciones tardías a problemáticas que muchas veces se pudieron evitar y se crean soluciones cuando las situaciones son demasiado complejas y han causado estragos notorios.

Bello es el reflejo de lo que sucede en muchos lugares de Antioquia, como el Bajo Cauca, donde la presencia de grupos armados ha producido el desplazamiento masivo de los habitantes de Caserés y Caucasia.

Por estas razones es fundamental preguntarse ¿Quiénes conforman las bandas en Bello? Tal vez jóvenes que nunca tuvieron la oportunidad de asistir a un colegio, jóvenes que  vieron reducidas sus oportunidades y encontraron en estas bandas un escape para una situación social complicada  o personas que huían del conflicto armado de otros lugares del departamento.

Estamos acostumbrados a hablar de este tipo de realidades por medio de susurros, hablando muy pasito para que sean pocos los que puedan escuchar,  porque a veces resulta peligroso alzar la voz en momentos de crisis. Después de todo, es valioso preguntarnos ¿Cuándo la confrontación entre bandas finalice el problema de fondo seguirá vigente?