¿Realmente, vale la Pena?

 “Cada quien dice tener la verdad, la razón y los criterios para definirse política e ideológicamente y eso, aunque es cuestionables, también es respetable”


En estos últimos días, el debate electoral llevado a cabo para las elecciones presidenciales en nuestro país ha dado mucho de qué hablar. Expertos o no en el tema, cada quien da su opinión, desde su perspectiva, sesgo y consideración, sobre X o Y candidato, sobre el futuro que le espera al país, etc., en fin, innumerables de opiniones que han hecho ruidos en redes sociales y por ende en casi todos los escenarios sociales.

En las iglesias, en los colegios, en las universidades, en la esquina del barrio, en la calle, y hasta en las reuniones familiares, la verdad es que no hay un solo lugar donde no se hable del asunto. Y el problema o el peor de los casos, es que los insultos van y vienen; culminándose amistades, familias peleándose porque los unos apoyan a un candidato y los otros apoyan al candidato contrario. En fin, cada quien dice tener la verdad, la razón y los criterios para definirse política e ideológicamente y eso, aunque es cuestionables, también es respetable.

Al ver tanto estrés, tantas groserías e insultos, pero, sobre todo, tanta desinformación, he decidido apartarme de los debates pseudointelectuales que suelen presentarse en redes sociales (especialmente en Facebook y en X) que lejos de conducirnos a esclarecer hechos y malentendidos, nos empujan es a la desinformación, a las agresiones verbales y, sobre todo, al escarnio público. Lejos de debates serios las personas aprovechan para madrearse, ridiculizarse y ofenderse, porque en la mayoría de los casos no poseen una base sólida de argumentos para defender sus ideas o sus tesis, sino que suelen introducirse en una especie de fanatismo ciego nublando toda objetividad y pensamiento crítico sobre el o los temas en discusión.

Otro problema que he notado en estos últimos días, es la cantidad de información falsa que están compartiendo las personas en redes sociales. A diestra y siniestra, sin evaluar o corroborar si lo que han compartido es cierto o no, lo hacen adrede, solo por llevarle la contraria a los otros, o por el simple hecho de demostrar y justificar que ellos si tienen razón y los demás no. Este hecho me hace recordar el existencialismo sartreano “el infierno son los otros”, son otros los ignorantes, son los otros los malos, el otro candidato no se merecía ser el presidente, etc., toda la culpa es de los otros.

A raíz de todo ello, he decidido guardar silencio y no inmiscuirme en discusiones que me pregunto: ¿realmente, vale la pena? No es que yo le tenga miedo a la crítica, o a ser enfrentado o ridiculizado por un fanático ideológico del régimen de esos que abundan en Facebook, el problema es que este tipo de personas, con su percepción de la historia y de la realidad de los hechos alterada, no tienen juicios, criterios y mucho menos un conocimiento objetivo de lo que está ocurriendo en el país.

Hoy he decidido aplicar un poco la filosofía de la contemplación y de la meditación y dejar que el tiempo coloque cada cosa y a cada quien en su lugar. Para las verdades, el tiempo, para las noticias falsas y las discusiones recalcitrantes, la realidad. En fin, cuando la ignorancia insulta, la sabiduría calla.

Numar González Alvarado

Barranquilla (1990). Filósofo, Profesor de Filosofía y Teoría Económica e Instructor de Literatura en diferentes instituciones educativas de educación básica y media. Actualmente se desempeña como Profesor de tiempo completo y Emprendedor. Es columnista en varios medios de comunicación a nivel nacional e internacional. Es un pensador que se muestra como crítico del tradicionalismo, de la cultura postmoderna.

Comentar

Haga clic aquí para comentar

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.