Me prometieron un país y me dieron un slogan

“Nunca veo un plan detallado que confronte la realidad del país y explique concretamente cómo van a intentar solucionar estos problemas. Siempre se acude a una utopía que muchas veces no logra ser concreta, o que se solidifica en el populismo, en el show mediático, en la polarización y la posverdad.”


 Últimamente veo panoramas muy hostiles en la política de mi país y como joven reflexiono sobre cada movimiento de ella. En vez de darme esperanza, me desilusiona cada vez más. Y no hablo de candidatos específicos, hablo de la polarización, de la posverdad y del populismo que veo cada día que se acercan las elecciones. Más allá de la utopía de ver un mundo político donde no exista esto, que destruye de una u otra manera la democracia que defiendo vehementemente, veo que no hay propuestas que ataquen los problemas reales que tenemos muchos jóvenes.

Como el empleo juvenil. Hay más de 2,6 millones de jóvenes en Colombia que no estudian ni trabajan, lo que representa el 27% de la población. Y surgen preguntas como: ¿cómo van a responder los candidatos a esto, sabiendo que es un problema de educación, de mercado laboral y de políticas públicas al mismo tiempo? Tampoco se refieren a la brecha que hay en mujeres jóvenes como yo, que no tienen el privilegio mío de estudiar, que tienen menos probabilidades de estudiar o trabajar por las labores de cuidado. No veo propuestas concretas de cómo cerrar esa brecha.

En temas de educación, en Colombia solo el 52% accede a la educación superior y de ellos solo la mitad se termina graduando. ¿Qué pasa con el resto? ¿Qué propuestas concretas hay para mejorar la calidad, la permanencia y la accesibilidad? ¿Cómo quieren los candidatos cerrar esa brecha que hay entre lo que están formando y lo que realmente necesita el mercado laboral? ¿Dónde están las propuestas para cerrar las brechas de habilidades globales como el inglés, las socioemocionales y las de inteligencia artificial?

En materia de seguridad, veo mucho humo. Unos prometen patrias y milagros, otros seguir con la paz total, otros tienen planes un poco menos polarizados pero que aún me dejan un sinsabor. Es un tema que nos lleva persiguiendo por décadas y siglos, y sé que en 4 años no se resolverá porque es un problema estructural que conllevará años y años tratar.

También echo de menos el tema de salud mental. Me preocupa que, pese a que el 44,7% de los jóvenes hemos presentado algún indicio de afectaciones en la salud mental, no haya una propuesta clara de cómo generar mejor acceso a la atención. Lo mismo con el 51% que decimos que hay un montón de demoras para conseguir citas médicas.

Siento que cada candidato aborda el problema de forma un poco populista, sin tener en cuenta las realidades no solo de cada departamento de Colombia, sino del estado real del país, que tiene su mayor pico de deuda fiscal y que eso ata de una manera u otra cualquier promesa. En ninguno encuentro de manera holística la solución real a estas coyunturas, que son solo algunas de las muchas que tenemos los jóvenes en el país.

Como joven, siempre que veo una elección veo a los candidatos defender los ideales que los representan, pero nunca veo un plan detallado que confronte la realidad del país y explique concretamente cómo van a intentar solucionar estos problemas. Siempre se acude a una utopía que muchas veces no logra ser concreta, o que se solidifica en el populismo, en el show mediático, en la polarización y la posverdad, fenómenos que habitan en nuestra democracia y que hemos normalizado.

Creo profundamente que Colombia no necesita extremos, pues la historia ya nos demostró que no sirven y que ocasionan mucho más daño. Por eso, para estas elecciones, invito a criticar no solo al candidato que no nos gusta o representa, sino también al nuestro, porque ninguno soluciona un problema de raíz, o por lo menos no va a poder hacerlo. Debemos ser críticos en cómo consumimos la política y cómo la replicamos.

Cuidar la democracia no es solo votar por un candidato y decir que la defendí. Es cuidarla día a día. Ningún candidato tiene propuestas de fondo y estructurales, pero lo que sí cuida nuestra democracia después de las elecciones es ejercerla con criterio, con cuidado, sin polarizar al que piensa diferente a mí, escuchando y aprendiendo alrededor de este ejercicio. Esa es la reflexión más profunda que me llevo: ningún candidato va a salvar netamente la democracia. También la podemos salvar nosotros, con pequeños gestos en la cotidianidad.

Yuliana Osorio García

Soy una aprendiz constante de experiencias, personas y conocimientos. Estudio contaduría pública en EAFIT, además de esto, estoy cursando un diplomado en liderazgo público con la alcaldía de Medellín. Soy una persona que le gusta aprender de manera integral, considero que debemos aprender de todo lo que nos ofrece la academia y la vida. Me gusta mucho la filosofía cotidiana, la literatura y los temas de interés público como: la educación, la ética, la economía y la cultura. Para conectarme y saber más de estos temas me gusta mucho leer y hablar con amigos y gurús en estos temas.

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