¡No más periodistas asesinados!

Andrés Fernando Mesa Valencia

El asesinato del periodista Mateo Pérez Rueda, director del medio digital El Confidencial de Yarumal, es un hecho trágico que ilustra, por un lado, las difíciles condiciones de riesgo e inseguridad en las cuales los periodistas en las regiones apartadas deben ejercer su oficio de reportería e investigación, y por otro lado, la degradación de actores armados al margen de la ley que, aún en medio de procesos de diálogo o negociación, no respetan la vida de quienes asumen el compromiso de narrar las realidades más complejas de los territorios.

Mateo, quien además era estudiante de Ciencia Política en la Universidad Nacional, será recordado, tanto por sus familiares como por quienes le conocieron en las aulas universitarias y en sus recorridos por las veredas del Norte Antioqueño, como un joven apasionado por el periodismo; quien vivía y sentía su oficio desde el territorio. Conversando con las comunidades, comprendiendo sus problemáticas y sus dolores. Su vil asesinato, que consterna y que nos debe llevar a reflexionar como sociedad, sacude el alma porque se trata de un joven que sorteando un sinfín de dificultades y en condiciones hostiles nunca dejó de ejercer el periodismo en un entorno cada vez más hostil.

Por eso, el llamado debe ser contundente: no se puede avanzar en procesos de diálogo o negociación con actores armados ilegales mientras sigan los asesinatos de líderes y lideresas sociales, periodistas y firmantes del Acuerdo de Paz. No se le cierra definitivamente la puerta al diálogo, claro está, porque la búsqueda de la paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento, así lo mandata nuestra Constitución Política, pero previamente sí debe haber condiciones claras y verificables, de parte y parte, para que los procesos, de iniciarse, lleguen a buen término y saquen a los líderes y lideresas sociales, periodistas y firmantes del Acuerdo de Paz de una espiral absurda de violencia homicida.

A Mateo Pérez Rueda –a quien no conocí personalmente, aunque su asesinato me duele– lo recordaremos con la pasión, intensa e incansable, con la cual ejercía el periodismo con y desde las comunidades. En él se representa el ideal del periodista crítico, reflexivo, independiente y autónomo. Valores cada vez más escasos en un tiempo donde la posverdad se impone y algunos periodistas se preocupan más por los clics o la tendencia del momento que por informar con rigor e independencia. Esa pasión será su legado y a través de esa pasión lo recordaremos.

A su familia y amigos, un abrazo afectuoso y solidario.

Andrés Mesa

Ex Diputado de Antioquia
Abogado, especialista en derecho administrativo y magister en derecho.
Jefe Oficina Jurídica del INVIMA

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