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Cuando llegamos al gobierno, el 1 de enero de 2024, encontramos una realidad que no podíamos maquillar: Antioquia arrastraba necesidades históricas en infraestructura vial, que al ritmo en que venían haciéndose cargo de ellas, tardaríamos 30 años en ponernos al día.
Recibimos un departamento con apenas el 45% de sus vías pavimentadas. Esa cifra no es solo un dato técnico; constituye un atraso inconcebible para una región que representa el 15% del PIB nacional, dificultades para el transporte de productos, demoras para llegar a una cita médica, obstáculos para el turismo y menos oportunidades para miles de familias antioqueñas.
Por eso desde el primer día asumimos una tarea clara: convertir a esta Gobernación en una administración “acabativa”. Una Gobernación que no llega a prometer, sino a ejecutar. Que no administra excusas, sino resultados. Que entiende que los estudios son importantes y los hacemos, claro está, pero que sabe que las comunidades necesitan ver obras terminadas.
Hoy podemos decir, desde la Secretaría de Infraestructura y con hechos palpables, que tenemos capacidad técnica, financiera y gerencial para responderle al territorio. Hemos destrabado proyectos (encontramos 57 obras suspendidas o siniestradas al recibir el gobierno, que ya hoy son una realidad), acelerado contratos, intervenido corredores estratégicos y llevado soluciones a municipios que durante años esperaron ser escuchados.
La infraestructura no puede seguir siendo un discurso de campaña cada cuatro años. Tiene que ser una realidad permanente y esa ha sido nuestra visión: hacer que las cosas pasen. Y en Antioquia están pasando gracias a que nos la jugamos por sacar adelante la nueva vía al mar y su túnel del Toyo, la segunda etapa del túnel de Oriente, 500 km de placa huella y la pavimentación de más de 1000 kilómetros de vías a cargo del Departamento, cifra que supera tres veces lo ejecutado por administraciones anteriores.
Nos propusimos una meta ambiciosa, pero necesaria: entregar a Antioquia con el 70% de sus vías pavimentadas. Pasar del 45% al 70% no es un salto menor, es una transformación histórica en conectividad, competitividad y calidad de vida.
Eso significa más integración entre subregiones, mejores condiciones para el transporte de carga, más seguridad vial, más turismo y mayores oportunidades para los jóvenes que hoy necesitan un Departamento conectado con el futuro.
Sabemos que falta mucho por hacer. Antioquia es extensa, diversa y exigente, pero también sabemos que cuando hay liderazgo, planeación y decisión, los resultados llegan. Les estamos dejando mejores condiciones a nuestros paisanos y el camino más sencillo al próximo gobierno.
Estamos demostrando que sí se puede gobernar con ejecución. Que sí se puede honrar la palabra empeñada. Que sí se puede pasar de los anuncios a los hechos.
Antioquia necesitaba una Gobernación que priorizara la palabra acabativa. Y eso es lo que hoy estamos construyendo kilómetro a kilómetro, obra a obra y región por región.
Estamos conectando Antioquia.













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