“Mirar a la JEP con los ojos naturales de la justicia ordinaria es improcedente, porque la finalidad de la JEP no es simple y llanamente castigar, es reconstruir los hechos acontecidos, buscar la verdad, el reconocimiento y la reparación. En definitiva, gracias a la JEP por traer verdad y reconciliación. Aunque difícil, poco a poco eso nos acerca a sanar el alma de la nación.”
Durante la última semana he visto varios videos de exmilitares reconociendo su responsabilidad en los denominados “falsos positivos”, en escenarios promovidos por la valiosa Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Estos materiales audiovisuales son difíciles de mirar, porque traen consigo el dolor de las víctimas, la crudeza de los relatos y la humanidad expuesta sin filtros. Es imposible no conmoverse y es imposible no llorar. Sin embargo, paradójicamente, estas imágenes traen consigo esperanza y verdad. Es aquí cuando comienzo a creer en que un país reconciliado y en paz sí es posible.
En ese sentido, gracias a estos videos, respetuosamente quiero traer a colación algunas consideraciones.
- Como bien decía, es imposible no llorar y no conmoverse con los videos de los victimarios reconociendo su responsabilidad y confesando sus delitos ante las víctimas. Ver a un victimario reconocer lo que hizo, mirándole a los ojos a quien sufrió la pérdida, rompe cualquier narrativa de negación y, por el contrario, confirma que desafortunadamente esas atrocidades acontecieron.
- Es legítimo discutir jurídicamente lo que significa la Jurisdicción Especial para la Paz. Quienes se oponen indican que rompe con el Estado de Derecho y quienes la defendemos intentamos hacer ver que pesa más el conocimiento de la verdad, los esclarecimientos de los hechos y la justicia restaurativa para las víctimas. Las discusiones son válidas y más en nuestra democracia. No obstante, hay algo que sus críticos no pueden refutar: estos procesos han permitido avanzar en el reconocimiento de las víctimas de una manera en que la justicia ordinaria no lo había logrado. Para muchas familias, saber qué ocurrió, quién lo hizo y por qué lo hizo no es un detalle menor, sino que es un gran paso para reconstruir su historia y su duelo.
- Estos testimonios interpelan directamente a quienes niegan, son escépticos o relativizan la existencia de las ejecuciones extrajudiciales. En todo caso, aquí no hay responsabilidades individuales, sino que también hay que observar a aquellos quienes solicitaban resultados desde altos mandos.
- Mirar a la JEP con los ojos naturales de la justicia ordinaria es improcedente, porque la finalidad de la JEP no es simple y llanamente castigar, es reconstruir los hechos acontecidos, buscar la verdad, el reconocimiento y la reparación.
- En definitiva, gracias a la JEP por traer verdad y reconciliación. Aunque difícil, poco a poco eso nos acerca a sanar el alma de la nación.













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