La burocracia no repara: el grito de 10 millones de víctimas olvidadas

Estuve en el origen de la Ley de Víctimas con una convicción que hoy el sistema ha traicionado. Es inaceptable que, tras años de promesas, solo el 14% de las víctimas haya sido reparado. Lo que enfrentamos no es falta de voluntad legislativa, es un sistema diseñado para alimentarse a sí mismo: hoy, el costo operativo de la administración de reparación es igual al fondo destinado a las víctimas. Nos cuesta más la burocracia que la justicia.

El sistema está roto y desarticulado. Mientras las víctimas de las Farc fueron marginadas en Justicia y Paz y sus escasos recursos de reparación se diluyeron en la JEP, otros sectores acceden a indemnizaciones múltiples.

Esta distorsión no es accidental; es el resultado de una estructura atravesada por la carga ideológica y la politiquería, que prefiere mantener a los afectados en el limbo para asegurar cargos y contratos como lo ha hecho este gobierno de Gustavo Petro, en el que la ineficiencia y la improvisación han alcanzado niveles vergonzosos.

No podemos seguir permitiendo que el dolor de 10 millones 200 mil colombianos sea el combustible de una entidad que gasta lo que debería entregar a las víctimas.

Nuestra propuesta en Oxígeno es clara: menos politiquería y más dignidad. Necesitamos un Fondo de Reparación que transforme la indemnización administrativa en capital semilla para proyectos productivos reales y, sobre todo, en vivienda digna con prioridad a quienes han sido afectados por el conflicto.

La mejor reparación es la autonomía económica y un techo propio, no un formulario eterno en una oficina pública.

Es hora de que el dinero llegue a la gente y no se quede en el escritorio de un burócrata.

Sofia Gaviria C.

Candidata al Senado Partido Oxígeno.

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