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Se conoció por un error en las comunicaciones la grabación del ex presidente Alvaro Uribe dando la orden a su equipo de comunicaciones de responder a una usuaria de X por el ataque a su candidata presidencial, con la liminal instrucción “que la hagan llorar” en una conversación en la que se incluyen instrucciones a “bodegueros” el expresidente Uribe da cuenta de las formas, el lenguaje y sobre todo la amargura que domina el sector de la política que él representa.
De esta orden, que en otro momento de nuestra historia pudo significar la muerte violenta de la ciudadana a la que ordenan hacer llorar, se derivan varias conclusiones de la forma en la que actúa la horda uribista en redes sociales y en los escenarios no virtuales, tienen un líder que ordena dañar, sin conmiseración alguna, un líder microgerente, que se encarga el mismo de hacerle seguimiento a cada arista.
Sobre la conocida microgerencia de Alvaro Uribe es importante detenderse, esa forma de administrar, de conocer al profunidad cada detalle puede derivarse que no es posible que habiendo sido presidente no estuviera enterado de las violaciones a derechos humanos y corrupción que causaron su gobierno, todos los condenados por corrupción, los soldados matando jovenes haciendolos pasar por soldados, los acuerdos con paramilitares fueron supervisados, controlados y ordenados por Alvaro Uribe; ese aspecto de su personalidad hace imposible que no se diera cuenta de toda la podredumbre que lo rodeaba.
Uribe y su ejercito (militar y político) han sido el fabricante más eficiente de lagrimas en Colombia; las madres de los jóvenes victimas de falsos positivos, los campesinos desplazados, los trabajadores que lloraron 20 años hasta que el sol volvió a caer para ellos a las 7 de la noche, los lideres sociales perseguidos y asesinados. Muchas lagrimas ha producido conscientemente Álvaro Uribe.
Así mismo, su campaña es la campaña de la amargura, de la mala leche, de destruir – como toque – al contradictor político, añoran el poder porque sienten que les pertenece por derecho divino y hereditario, no en vano su candidata es la nieta del presidente que ordenó bombardear los campesinos de marquetalia, decisión le costó y le sigue costando muchas vidas a Colombia. Ellos están amargados, su política es la de la amargura.
Aquí, del otro lado de la historia, estamos los dueños de las lagrimas, las victimas de esa amargura y violencia, dispuestos a resistir con alegría. Este 2026 es una gran oportunidad para que las únicas lagrimas que produzca Alvar Uribe sean las de frustración de sus copartidarios, volvamos a ganar. Que la esperanza y la alegría derroten la orden de hacernos llorar.












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