El reduccionismo cultural en Barranquilla: un tema para preocuparnos

“El reduccionismo cultural que se ha producido en la ciudad de Barranquilla ha acarreado un atraso significativo en la humanidad misma del sujeto barranquillero. Este fenómeno ha dilatado el nivel educativo y académico en la subjetividad local significativamente, induciendo a la entidad en sí a un deterioro cultural”


 La ciudad de Barranquilla, capital del Departamento del Atlántico, es conocida como La Puerta de Oro de Colombia, y reconocida nacional e internacionalmente por su famoso carnaval. Esta hermosa capital colombiana, que ha sido una de las ciudades más estratégicas de Colombia en casi todos los niveles, hoy enfrenta uno de los fenómenos más preocupantes en toda su historia, y este fenómeno es el reduccionismo cultural en la ciudad.

Hasta el momento, la ciudad ha logrado sobresalir como una de las urbes con mayor crecimiento y desarrollo por encima de otras ciudades del país, lo que la ha llevado a convertirse en una metrópolis atractiva no solo para el turismo sino también para la inversión económica y la finca raíz.

Detrás de estos índices, que bien nos hacen sentir orgullosos a todos los que residimos en la ciudad, existen otros que nos preocupan realmente, uno de ellos es la supresión de los grandes centros culturales como son los museos de la ciudad, el Teatro Amira de la Rosa, el cual ha sido sinónimo de alta cultura y sobre todo, es patrimonio material de la ciudad. Dentro de estos índices preocupantes también se encuentra el abandono del edificio de la facultad de Bellas Artes de la Universidad del Atlántico, el abandono del viejo Edificio del Colegio de Barranquilla, entre otros. Debido a estos acontecimientos, tal parece que en la ciudad de Barranquilla se librase una cruzada contra la alta cultura, suprimiéndola a tal manera que los barranquilleros nos hemos visto reducidos solo a materializar lo que las élites que manejan la ciudad nos han querido vender como cultura: fútbol, malecón del río, y carnaval.

Las bellas artes, las humanidades, el teatro, y la música, se le conoce como alta cultura y ello viene a ser un componente muy importante de las sociedades modernas. La alta cultura en barranquilla en los últimos años ha tenido un revés debido a la falta de operatividad de los centros culturales existentes, lo que ha atrasado el desarrollo cultural de la ciudad. Tanto el barranquillero común como el que no lo es, y de igual forma las elites y los señores que gobiernan la ciudad, deben entender que la cultura, es de vital importancia para el desarrollo de toda sociedad civilizada. La cultura, entendámosla como el conjunto de saberes, creencias y pautas de conductas de un grupo social, incluidos los medios materiales que usan sus miembros para comunicarse entre sí y resolver necesidades de todo tipo, no solo fomenta el desarrollo cultural de una sociedad, sino que también fortalece procesos como el educativo, el académico y el científico de toda sociedad que vislumbre la alta cultura como un factor importante.

El reduccionismo cultural obrado en la ciudad de Barranquilla acarrea un atraso significativo en la humanidad misma del sujeto barranquillero. Este fenómeno, dilatando el nivel educativo y académico en la subjetividad local, induce a la entidad a un deterioro cultural, dejándola por debajo de otras ciudades del país. Hasta el momento la ciudad está lejos de convertirse en una potencia exportadora de alta cultura y de ser una metrópolis humanizadora. Antes bien es un gran suburbio experto en amenizar eventos carnavalescos que por más que se esfuerce en hacerlo, no logra vender dichos eventos como manifestaciones propiamente culturales.

La alta cultura en barranquilla se ha visto amenazada en los últimos años debido a las políticas tecnócratas y neoliberales asignadas por el pseudo califato que se ha impuesto en el aparato político y económico en la ciudad. Este clan súper poderoso solo le importa el comercio y el poder político, por ello solo han invertido en tales cosas durante todos estos años que se han mantenido en el poder, dilatando con ello la alta cultura, las humanidades y la educación, pues a ellos solo les importa seres meramente técnicos que le sirvan a sus intereses y no seres pensantes que cuestiones sus arbitrariedades.

Hoy barranquilla solo es la ciudad de un Carnaval, del club deportivo Junior F. C., del Malecón del Río, y por ende como la casa de la Selección Colombia. Por consiguiente a ello, Barranquilla se ha constituido como una sociedad con un turismo enlatado que solo ofrece unos monumentos acrílicos que si bien hacen alusión a la ciudad, estos en sí no son una manifestación de alta cultura existente en la ciudad. Por ello, el reduccionismo cultural el Barranquilla es un tema para preocuparnos a todos.

Numar González Alvarado

Filósofo egresado de la Universidad del Atlántico. Docente de filosofía y Ciencias Sociales. Miembro investigador del Grupo de Investigación Cronotopias.

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