Colombia, Coronavirus y corrupción, curioso que estas palabras inicien por “c”

Es curioso que la letra “C” da vida a muchas palabras, pero produciendo un sonido diferente, es decir distinto suena: (casa, ciudad, actitud, block, accidente). El punto es que puede imitar sonidos que produce la “S” o la “K”, incluso hasta tener sus propios sonidos; siendo entonces una misma letra, pero con varias caras.

Y lo anterior, además de parecerme algo curioso, lo quise decir porque Colombia es un país que también presenta varias caras ante el mundo. por un lado, nos ven como la tierra de Shakira y James, por otra como lo fuimos hace unos años, el país más alegre del mundo; esta también el país biodiverso, el país donde los niños mueren de hambre, el país que logro la paz, etc.

Sin embargo, a pesar de que a nivel país tenemos muchas caras, hay una que siempre está presente, y si señores inicia con la letra “c”, no siendo ni más ni menos que nuestra amiga “la corrupción”. La misma que cada nuevo gobierno promete en sus campañas que va a eliminar y se da un resultado inversamente proporcional durante el mandato, y que presenta tantas caras que es incontable las formas en que nuestros servidores públicos malgastan los recursos que son de todos.

Y es que la RAE define este vocablo como:

“En las organizaciones, especialmente en las públicas, práctica consistente en la utilizaciónde las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores.” Tomado de https://dle.rae.es/corrupci%C3%B3n

 

Ahora bien, Colombia ese país al que todos amamos, del cual nos sentimos orgullosos cada vez que un compatriota alcanza un logro o nuestra selección de futbol nos une como hermanos, en esta época además de la corrupción, se ha visto atacada por el virus del COVID 19, el cual hasta la fecha lleva más de tres mil contagiados, y más de ciento cuarenta muertos; y si es lamentable este último hecho, lo es más cuando los medios nos informan que los gobernantes están aprovechando el estado de emergencia, para que tenga una nueva cara la amiga corrupción.

Y es que en los últimos días, resulta que un ciudadano del común decidió ingresar por curiosidad números, que uno creería no corresponden a ninguna identificación, dentro del aplicativo que dispuso el Departamento Nacional de Planeación y se llevó la sorpresa cuando se encontró que, si había gente identificada de esa forma, pero con nombres un poco particulares. Ahora esos hechos son materia de investigación por parte de las autoridades, razón por la cual me reservo en comentarios, ya que no fue solo en ese aplicativo donde se encontraron inconsistencias sino también en muchas bases de datos del estado.

También se vio que en vista del actual estado de excepción, se dio pie para declarar la urgencia manifiesta, que es una figura en contratación estatal, que permite a las entidades que las contrataciones se realicen por la vía de la contratación directa, que es básicamente elegir al contratista a dedo, con el fin de superar las situaciones que generan la emergencia. Lo anterior traduciendo a un lenguaje coloquial los términos del artículo 42 y siguientes de la ley 80 de 1993; pero, es triste ver en los noticieros que se pagan  19.000 pesos por una lata de atún y demás hechos que se han dado con motivo de esta crisis, que en principio debería unirnos a todos en los valores que nos hacen más humanos (solidaridad, compañerismo ayuda mutua) y no en la oportunidad que ven algunos de nuestros gobernantes, para sacar su mejor tajada.

Por ultimo quiero decir que también me parece curioso como en Colombia se van al rincón del olvido todos estos escándalos o alguien recuerda temas como parapolítica, agro ingreso seguro, los carteles de la toga y la hemofilia, carruseles de contratación y de notarías; esto solo por nombrar algunos casos; sin embargo como ciudadanos, es nuestro deber poner en conocimiento de las autoridades estos hechos, y elegir bien ya que la corrupción se derrota es en las urnas, bien dice un dicho popular “el que paga para llegar, llega para robar”, y así soñar en que algún día la cara de Colombia ante el mundo sea la de uno de los países que venció la corrupción.

Wilson Leonel Carreño Morantes

Tengo 25 años y soy abogado de profesión y conciliador en derecho, con experiencia en el sector publico; me interesan los temas relacionados con la política, administración publica y el derecho y la opinión a estos, la cual puede ser vista desde diferentes puntos de vista, siempre con la intensión de construir.