El silencio de los hombres víctimas de violencia

Daniela Calderón Grajales

” es sustancial hablar de este problema poco visible que deja a muchos hombres por fuera de escena “.

A propósito de la violencia intrafamiliar y de género, hay una tesis de la que poco se habla y es acerca del silencio que muchos hombres víctimas de violencia padecen. Si bien es cierto mencionar que, indiscutiblemente, la violencia contra la mujer en todas sus formas es más amplia, es más recurrente y más notoria, no resta importancia la violencia que sufren los hombres, un problema poco visible que deja a muchos por fuera de escena.

Por lo tanto, es conveniente analizar los conceptos, desde la aplicación y la perspectiva social, y esto es precisamente porque da la impresión de que el término “violencia de género “solo se menciona cuando la víctima es una mujer. Así terminamos creyendo que el termino se usa solo para nosotras dejando a los hombres por fuera de esa protección o amparo.

Por otro lado, debemos mencionar que quizá ese discernimiento conceptual que tenemos surge a partir de algo y es que   , más que cuestionar la normatividad , que protege a ambos géneros , es la atención que le damos a los casos de violencia donde las víctimas son hombres   y esto pasa porque pensamos que  los hombres son la parte fuerte y recia de las relaciones y que, por esa misma razón, estos  no sufren, no se quejan, no lloran , como si fuera poco, se impone la obligación de que tienen que aguantar o resistir, convirtiéndolos así en víctimas del mismo machismo empleado y preconcebido por la sociedad.

Ahora, todo esto nos ha dejado ante un panorama dificultoso porque, cuando ocurre, por ejemplo, una violencia intrafamiliar donde la víctima es un hombre o se ataca a un hombre desde su género, y este adopta el silencio como medida de protección, se desvanece la discusión sobre dos puntos claves que considero son significativos.

Primero, olvidamos que los hombres también son víctimas de violencia física, psicológica y económica por parte de mujeres, lo que se resume en la violencia intrafamiliar.

Segundo, seguimos usando el término «violencia de género» solo para las mujeres y desconocemos que los hombres también sufren, a nivel social, agresiones dirigidas contra su condición de género o su masculinidad, como los comentarios que atacan directamente su virilidad.

Por todo lo anterior, es necesario abordar estos temas con el mismo rigor y reconocer que los modelos impuestos nos han llevado a ver a los hombres que sufren violencia como débiles. Así permanecen al margen de la seguridad y del apoyo que muchas veces sí se nos brinda a las mujeres, y el silencio termina siendo su mejor carta.

Este es uno de esos temas socialmente discutibles. Por eso, la intención de esta columna es también animar a continuar la lucha por las garantías mínimas y vitales, como el respeto por la dignidad. Mujeres y hombres somos merecedores de ella. No se trata de comparar quién padece más o quién padece menos, Se trata de reconocer, desde el respeto, que el daño existe también cuando la víctima es un hombre y que debe ser visibilizado y atendido, sin dejar los conceptos a merced de expectativas sociales que, más que fortalecer, derrumban al ser humano.

Daniela Calderón Grajales

Abogada litigante e investigadora judicial

Comentar

Haga clic aquí para comentar

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.