60 años con El Titán: en el recuerdo y en el canto

No vivas para ser por temor, la presa de otros sueños; se vive una vez para ser eternamente libre…


Era el año 1983, y en la ciudad de Medellín se estaba empezando a forjar una agrupación de rock que se salía de los estereotipos musicales colombianos y latinoamericanos; inspirados por los sonidos de grandes bandas anglosajonas, se conforma la banda Kraken. Su vocalista por más de treinta años, el conocido “Titán del Rock”, Elkin Ramírez, empezaba a ser reconocido entre las juventudes medellinenses por su capacidad vocal y sus excelentes interpretaciones en el escenario.

Año 1986, se publica el primer álbum de la banda: Kraken I. Reconocido por traer consigo canciones tales como: Muere libre, Todo hombre es una historia, Soy real, No me hables de amor, y demás. Este empieza como el álbum debut de la agrupación dejando una buena imagen en el sector cultural de la ciudad y del país.

Allí, se puede escuchar a Elkin Ramírez entonar una frase que marcaría por décadas a la banda y a lo que pretendían inspirar en sus líricas: “No vivas para ser por temor, la presa de otros sueños; se vive una vez para ser eternamente libre…

Esa frase que cito en el párrafo anterior se traduce en lo que se convirtió Elkin Ramírez después del 29 de enero de 2017, en un ser inmortal; en un titán que perdurará en el tiempo por el amor de generaciones que crecieron con esos ritmos del rock colombiano, y las que nos precederán y sintonizarán esas joyas de la música colombiana.

Hablando un poco sobre quien fuera El Titán del Rock, nació el 26 de octubre de 1962 en bajo el seno de sus padres Olivia Zapata y Daniel Ramírez. Sus progenitores lo describen como un hombre amante el arte, amante del tango, y como el ser más humilde que haya existido sobre faz de la tierra. A lo largo de sus años, pudimos evidenciar en sus composiciones cómo emitía mensajes de amor, fortaleza, revolución y libertad; mensajes que conectaban directamente con sus ideales, con sus discursos y con su forma de ver la vida.

“Mil historias se contaron, de aquel hombre que marchó;
Ignorando el qué dirán, no importando la razón.”

Hablando con maestros y compañeros de estudio, siendo ambos de generaciones muy distintas, me confirman que Kraken fue —y es— fuente de inspiración para malos momentos; el maestro me contaba que hace aproximadamente 16 o 17 años escuchó por primera vez a la banda, y menciona que al escuchar la voz de Elkin Ramírez y sus composiciones expresadas por vía musical, sintió un aire de tranquilidad, inspiración, motivación y cuantiosa cantidad de energía que le animó a avanzar en la vida; el estudiante me contaba que rondando el año 2012  fue que escuchó por primera vez a la banda mientras transitaba por una época un poco trágica de su vida; decía que entre ritmos y letras fue que encontró una luz de esperanza en la música de Kraken que le ayudó a superar esas tragedias que padecía su vida en aquel entonces.

Mentiras, mi voz aún no ha muerto, sólo he tomado un nuevo aliento;
Como la ausencia es silencio, quién sabrá lo que yo siento.”

Yo también he de confesar que tengo una experiencia bastante particular con la música de Elkin Ramírez; ya habiendo sucedido la muerte de él, por los lados del año 2018, mi vida entraba en una nube gris que opacaba completamente mi luz que es tan tradicional en mi aura. El amor me destrozaba por dentro y por fuera, las distancias entre familiares también ocasionaban crisis internas en mi ser, y las pocas esperanzas en un futuro prometedor para mí se apoderaban de mi mente; resulta que un 13 de febrero de 2018 yo estaba ahogado en la mayor crisis emocional que he tenido en mi vida, tanto que las ideas de acabar con mi presencia en este plano transitaron por allí. Entre canciones que entonaba para avivar mi tristeza, sonó una en particular: Muere libre. Su famosa frase, la cual cito en uno de los párrafos de este texto, trajo hacia mí unos aires bastante particulares de esperanza; la tristeza poco a poco se fue eliminando en mi ser, y esas ideas vanas de acabar conmigo fueron eliminándose lentamente. Desde ese momento tuve unos particulares días de reflexión; comencé a escuchar más seguido a Kraken, y veía los conciertos que ellos compartían en YouTube para entender un poco más porqué demonios esas letras, esa voz, y esos ritmos lograron encantar mi vida. A día de hoy sigo buscando una respuesta ante tal incógnita.

Lo que he escrito hasta este momento creo que es la base de esta columna; el rastro que ha dejado Elkin en la vida de miles de hombres y mujeres que al momento de escuchar sus canciones reciben una dosis de emoción; la huella y el camino que marcaron en toda una generación que creció y se formó con su música. Por eso siento que en su cumpleaños número 60 la ciudad debería rendirle un homenaje grande al hombre que nos dijo a todos que no importa lo que pase, siempre haremos historia; el que nos dejó claro que vivimos y moriremos siendo libres, siempre y cuando luchemos constantemente por esa libertad; aquel que nos compartió una inspiración sentimental para darle un mundo un poco de amor que avive esa llama que nos moviliza día tras día.

Diré hasta el final de mis días que Elkin Ramírez es un grande; que es la más grande inspiración de la música colombiana y una figura única en el rock nacional. Hoy, entre palabras y cánticos, sólo puede agradecerle al hombre que ayudó a que mi vida diera un giro trascendental que permitió que me formara como un hombre sabio, y que cambiara mis perspectivas de vida de forma radical.

Gracias, Titán.

Aquel tiempo ha pasado, ven aquí a la batalla;
toma escudo y espada, hoy te reta a vivir.


Otras columnas del autor en este enlace: https://alponiente.com/author/penacanosamuel/

About the author

Samuel Peña Cano

Estudiante de Derecho en la Universidad Autónoma Latinoamericana, activista político, líder estudiantil, un apasionado por la paz y la defensa de los Derechos Humanos, y un intento fallido de músico.

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