Venezuela: ¿frente al colapso del socialismo?

En Europa y en los Estados Unidos existe debate sobre si las acciones de este último y el arresto de Maduro se ajustan al Derecho Internacional; y, por supuesto, la cuestión permanece abierta.

Los Estados Unidos argumenta que Maduro no es el presidente legítimo de Venezuela. Esto es cierto: manipuló masivamente las elecciones de julio de 2024. Poco después de dichos comicios, conocí a Adriana Flores Márquez, una activista liberal-libertaria residente en Buenos Aires, quien estuvo involucrada en la resistencia en Venezuela y trabaja directamente con María Corina Machado, quien recibió el Premio Nobel de la Paz en 2025. María Corina también viajó a la Argentina por esa misma época, y allí me reuní con ella; dijo que el candidato de la oposición (Machado no pudo postularse) había obtenido alrededor del 70% de los votos.

Asimismo, los Estados Unidos sostiene que Maduro es un narcotraficante y que, por ello, fue arrestado; algo que se conoce desde hace años: los socialistas en Venezuela obtienen sus ingresos principalmente del narcotráfico, mientras que en el país con las mayores reservas de petróleo del mundo ya nada más funciona.

Para muchos venezolanos, hoy lo esencial es esto: el dictador ya no está en el país. El pasado 3 de enero, a las 6:31 a.m., hora de Nueva York, un amigo mío, Daniel Di Martino, publicó en X: LO LOGRASTE. Donald Trump. GRACIAS. GRACIAS. GRACIAS. Pronto tendré más que decir. Poco después añadió: “[…] ¡Grandes cosas están ocurriendo en Venezuela!.

Daniel ha vivido en los Estados Unidos durante varios años; emigró de Venezuela, como tantos otros. Casi ocho millones de personas ya han abandonado el país, es decir, una de cada tres. En comparación, desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania, alrededor de seis millones de ucranianos han escapado; proporcionalmente, ni siquiera la mitad de los que huyeron de Venezuela. De quienes aún permanecen, más del 70% vive en la pobreza.

Este es el balance de 25 años de socialismo en Venezuela. En 1970, el país seguía siendo el más rico de América Latina y uno de los veinte más prósperos del mundo. Su PIB per cápita superaba incluso al de España, Grecia o Israel, y era solo un 13 % inferior al del Reino Unido.

El ocaso de la “Nación del Orinoco” comenzó en esa década. Una de las razones de sus problemas fue la fuerte dependencia del petróleo. A ello se añadieron otras causas, especialmente un mercado laboral excepcionalmente hiperregulado, que desde 1974 ha sido objeto de restricciones cada vez mayores. En casi ningún otro país de Latinoamérica –o del mundo– el mercado laboral ha estado sometido a una trama regulatoria tan densa.

Muchas personas en Venezuela esperaban que el carismático socialista Hugo Chávez, quien llegó al poder en 1999, resolviera sus problemas –corrupción, pobreza y declive económico–. Chávez no fue solo un faro de esperanza para muchos venezolanos en condición de pobreza; también desató los anhelos utópicos de la izquierda en Europa y Norteamérica con el lema del “socialismo del siglo XXI”. Hoy, cuando los venezolanos viven en una amarga pobreza, los socialistas repiten lo que dicen tras cada experimento socialista fallido: que Venezuela nunca fue realmente socialista.

Quienes, por lo demás, se muestran tan comprometidos con los refugiados fueron indiferentes ante una de las mayores oleadas de éxodo de las últimas décadas. ¿Cómo reaccionarían los medios si la gente estuviera huyendo de la Argentina de Javier Milei? Pero de allí no huye nadie, porque, a diferencia de Venezuela, en Argentina la pobreza ha disminuido y existen plenos derechos civiles: precisamente aquellos derechos que los socialistas abolieron en Venezuela.

Espero que la alegría de Daniel y de otros no se vea frustrada, y que el pueblo venezolano tenga también la oportunidad de un nuevo comienzo. Pero esto dista mucho de ser seguro, porque la camarilla socialista criminal que gobierna el país siempre ha contado con buenos aliados, sobre todo Putin. Resulta francamente grotesco que sea precisamente este agresor y criminal de guerra quien ahora se queje de una violación del Derecho Internacional por parte de los Estados Unidos.

Rainer Zitelmann

Fráncfort Alemania (1957). Comenzó su carrera en el Instituto Central de Investigación en Ciencias Sociales de la Freie Universität Berlin (Universidad Libre de Berlín), y luego se convierte en Director de varias secciones de uno de Los principales diarios de Alemania: Die Welt. En 2000 funda su propia empresa, la cual consolida como líder del mercado en el campo de la consultoría de comunicación para empresas inmobiliarias alemanas, con una cartera de clientes que incluían a Ernst & Young Real Estate, CBRE y Jamestown. Vende su empresa en 2016 y desde entonces se centra en la investigación académica y la escritura de libros. En total ha escrito y editado 27 libros sobre historia, política, finanzas, entre otros, siendo de los más destacados “The Wealth Elite: A groundbreaking study of the psychology of the super-rich” (LID Publishing, 2018), “The Power of Capitalism: A journey through recent history across five continents” (LID Publishing, 2019), y recientemente, “In Defense of Capitalism” (Republic Book Publishers, 2023). Sus libros sobre la psicología del éxito y la creación de riqueza se han traducido a una gran cantidad de idiomas y han disfrutado de un éxito notable en China, India y Corea del Sur. También, es colaborador habitual de numerosos medios de comunicación europeos de prestigio, incluidos Neue Zürcher Zeitung en Suiza, The Daily Telegraph en Reino Unido y Frankfurter Allgemeine Zeitung en Alemania.

Obtuvo su primer doctorado en Historia en 1986 con honores “suma cum laude“ por su disertación sobre la influencia del socialismo en el pensamiento de Adolf Hitler, y el segundo, esta vez en sociología, en 2016, con su tesis sobre la psicología de los multimillonarios. Hoy por hoy, Zitelmann es una de las voces más influyentes del liberalismo contemporáneo.

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