Opinión

Un sueño que se convirtió en pesadilla

Tomada de farc-ep.info

El pasado 29 de agosto de 2019 fue un día para olvidar en la historia de Colombia, ese día se derrumbaban sueños, se cumplían los peores presagios y empezaba, lo que esperamos que no sea, el inicio de una nueva guerra. Y es que desde siempre el sueño de la mayoría de los colombianos ha sido vivir en un país en paz, y digo la mayoría, porque lastimosamente, hay unos pocos que con sus acciones se empeñan en mantenernos sumidos en un conflicto eterno.

Estos pocos, que en este caso se ven representados en Santrich, “El Paisa”, “Romaña” y Márquez, ponen su codicia y maldad por encima del interés general. Pero no están solos, a ellos los han acompañado una serie de actores, que de forma culposa, en el mejor de los casos, hicieron todo lo posible para que el país no tuviera esa paz estable y duradera.

En ese sentido, tengo que empezar hablando del expresidente Santos, que diseñó un acuerdo a espaldas de los colombianos, mientras permitía que el país se inundara de coca, combustible principal de los violentos de este país. Aun así, el pueblo ilusionado aceptó lo pactado en La Habana y permitió su implementación, a pesar de ser consciente de que al momento de refrendarlo en las urnas, la mayoría de colombianos votaron por el “NO”. Nada bueno podía resultar de un acto jurídico que nació viciado.

Sin embargo, el tiempo corrió y las esperanzas recayeron en que por lo menos se cumpliera aquello que se había pactado durante las negociaciones. En las que se concedía representación política a las FARC en el Congreso y con ella, el nacimiento del partido que lleva su nombre. Todo esto, con la condición de que pasaran antes por la JEP, para garantizarles a las víctimas verdad, justicia y reparación. Pero esto jamás pasó, pues se esgrimió que la nueva legislatura estaba a punto de arrancar y los tiempos eran insuficientes para que así fuera. Llenos de paciencia y de fe, dejamos que los miembros de la mencionada guerrilla tomaran posesión de sus curules en el legislativo, confiando en que serían respetuosos de lo pactado en Cuba y del ordenamiento jurídico colombiano en general. Cosa que tampoco sucedió, porque Iván Márquez no quiso posesionarse en el Senado cuando se revelaron pruebas de que su sobrino y Santrich seguían traficando droga.

Y como si esto fuera poco, el día menos pensado, nos levantamos con un video, que por su contenido nos devolvió en el tiempo un par de décadas, en el que estas tres personas, cuyo paradero sigue siendo una incógnita, tratan de que la responsabilidad de su actuar delictivo, recaiga sobre los demás colombianos que luchamos día a día por hacer de este un mejor país. Mientras tanto, la JEP por fin se dio cuenta de que había que expulsarlos de su jurisdicción, al mismo tiempo en que el señor Iván Cepeda se hace “el de las gafas”, como le enseñó su amigo Santrich. Lo que se suponía que era un sueño de paz, se está convirtiendo en una pesadilla de guerra.

Esto fue escrito por

Juan Manuel Quintero G.

Abogado de la Universidad del Rosario y especialista en Derecho Contractual de la misma universidad, he trabajado en diferentes entidades del Estado y he asesorado a empresas del sector privado en temas de contratación pública y privada.