Un país de luto y un golpe que no puede volverse costumbre

 

No fue solo un accidente: fue el punto en que el abandono se volvió tragedia y el silencio, cómplice.

No es un buen día para Colombia. No lo es para el Putumayo. No lo es para un país que vuelve a despertarse con la sensación de que algo profundo se rompió otra vez. Lo ocurrido no es una cifra, no es un titular más: es un golpe seco, de esos que atraviesan a todos, incluso a quienes no conocían a ninguno de los que iban en ese avión.

Hay un dolor colectivo que no admite matices. Familias que hoy no tienen respuestas, hogares que quedaron incompletos, vidas que se truncaron en cuestión de segundos. Y frente a eso, cualquier intento de explicación técnica suena lejano, casi frío. Porque antes de entender qué pasó, hay que reconocer lo que significa: una tragedia que enluta al país entero.

Pero este no puede ser otro episodio que se absorbe y se olvida. No puede ser una noticia que se diluye entre comunicados oficiales y promesas de investigación. Porque lo que pasó fue demasiado grave, demasiado contundente, demasiado humano como para tratarlo como un hecho más dentro de la rutina institucional.

El impacto no es solo militar, ni operativo. Es nacional. Es territorial. Putumayo, históricamente golpeado por el abandono, vuelve a quedar en el centro de una tragedia que revive esa sensación de periferia olvidada, de región donde todo parece más frágil, más expuesto, más vulnerable.

Y el país no puede seguir reaccionando únicamente con duelo. El duelo es necesario, sí, pero no suficiente. También tiene que haber memoria, exigencia, responsabilidad. Porque cuando una tragedia de esta magnitud ocurre, la pregunta no es solo qué falló en ese momento, sino qué viene fallando desde hace tiempo.

Hoy lo urgente es acompañar a las familias, respetar el dolor, entender la dimensión de la pérdida. Pero mañana —y ojalá no muy tarde— tendrá que venir algo más incómodo: respuestas claras, decisiones firmes y cambios reales.

Porque hay golpes que duelen, y hay golpes que obligan a cambiar.

Este debería ser uno de esos.

Brahian Steveen Fierro Suárez

Soy Colombiano, profesional en Ingeniería Industrial y Administrador de Empresas. Actualmente estudio Administración pública Territorial e Ingeniería Civil. Me gusta mucho Escribir, leer, estar al día en temas relacionados con Ingeniería y Administración.

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