Opinión

¡Trabajo SÍ!, a los niños NO

Hablar de las tasas de desempleo en Colombia es cada vez un tema más complicado, independientemente de las políticas laborales, hay una situación que no es ajena al país como lo es la llegada masiva de venezolanos, lo que de una u otra forma ha afectado el trabajo en Colombia.

Junto a esto, y en el afán de sobrevivir en un país que desconocen y dónde la mayoría no tienen una mano que les ayude a salir adelante, el precio por su trabajo es menor y entre otras cosas, es un trabajo que en muchos casos no cuenta  con lo establecido por la ley como el acceso a las prestaciones, todo esto debido a la falta de documentación.

Y esto, en los casos más favorables, donde algunos pueden trabajar en obras, peluquerías, fábricas, restaurantes, entre otros; donde por lo menos cuentan con un salario.

Situación que de una u otra forma ha afectado la contratación de empleados nacionales los cuales legalmente tienen derecho a acceder a seguros de salud, prestaciones y un mejor salario, sin embargo, no es de esto de lo que trataré en esta columna.

El peor de los casos, es donde los ciudadanos provenientes de Venezuela, ni siquiera pueden acceder a un trabajo más estable, y como todos, necesitan dinero para subsistir con sus familias; en este caso, la solución momentánea a esto es recurrir a la venta ambulante, ya sea en las calles o en los buses de servicio público, a limpiar vidrios de los carros e incluso a la limosna.

Esto genera un panorama desalentador para ellos, pues a diario necesitan ingresos para pagar habitaciones, comida y todo aquello que necesiten, y estos son trabajos que no generan ingresos significativos para todo esto, y aún con esto, el problema no acaba aquí.

En las calles, es común ver familias completas envueltas en estas actividades diariamente, SÍ, familias completas, el papá, la mamá, niños de todas las edades y hasta recién nacidos. Y es aquí donde está el verdadero problema, pues Colombia durante años ha luchado por acabar con el trabajo infantil, proporcionando herramientas a las madres cabeza de hogar, y promoviendo la educación de calidad a los niños de nuestro país.

Sin embargo, este caso es bastante particular, pues al estar sin documentación, es muy difícil acceder a estos beneficios, y así como sus familias, estos niños también necesitan comer y sobrevivir, y de otra manera, no lo harían hasta que sus padres vuelvan a casa, en caso de que alguien los cuide a diario.

Y es aquí precisamente donde las opiniones se dividen, por un lado están quienes piensan que sus padres los utilizan para generar lástima, y están otros quienes dicen que entienden que no hay opción cuando sus padres deben salir a trabajar y no hay quien cuide a estos niños.

La verdad absoluta, no existe, y cada quien decide quien creer, sin embargo, en este tema tan delicado, es muy fácil juzgar sin presentar soluciones a esto, pues estos niños a diario se enfrentan a situaciones precarias y hasta inhumanas que ni ellos ni sus padres eligen.

Por el momento presentar campañas contra el trabajo infantil, ayuda a que estos niños no se expongan a los peligros que todo esto indica, pero por otro lado, aunque se plantean buenas soluciones, aún no hay una cobertura adecuada.

Por eso es necesario que como sociedad aprendamos a juzgar menos y a aportar más, pues siempre es más fácil lanzar nuestras opiniones a través de redes sociales, debajo de nuestro techo y nuestra cómoda cama.