
“La única manera de derrotar el odio enquistado en el alma de Petro es que haya UNIÓN para las elecciones de 2026, sea quien sea el candidato, el objetivo es derrotar al mal con el candidato más fuerte.”
Colombia, digo, su gente, no puede distraerse de su momento histórico, por lo menos reciente, más importante. Está en juego el mantenimiento de su democracia y del orden republicano y todos somos protagonistas, quizá más los individuos que le llaman «pueblo» que los propios candidatos y representantes políticos.
Si alguien piensa que las elecciones parlamentarias y presidenciales del 2026 están aseguradas, creo francamente que está equivocado. Bajo el gobierno de Petro, todo está en entredicho, hasta la misma celebración de elecciones democráticas y la garantía de alternancia en el poder no están aseguradas.
La mayoría de los colombianos pensamos en un candidato propio a nuestros gustos y preferencias y no está mal, pero en política hay que saber jugar y los más importantes jugadores somos los que votamos, los candidatos solo son peones del sentir del individuo. Por esto, la inmensa mayoría del pueblo de Colombia que está en contra de Petro y sus delirios debe decidir por el candidato que más posibilidades tenga de llegar al poder, preservar la democracia y permitir que Colombia progrese.
Estamos en este momento viviendo uno de los periodos más oscuros de nuestra historia, tener a Petro como presidente ha sido el mayor error de Colombia y eso que hemos ya cometido muchos errores. Creó – Petro – en el imaginario de los colombianos la idea de que hay bandos, clases, ideologías irreconciliables y, por lo tanto, se crea la idea de la confrontación permanente.
Para nadie es un secreto que el gobierno Petro, sus esbirros y fanáticos quisieran eliminar la opinión contraria, hablan de que quienes no están con el gobierno son «nazis» y por lo tanto deben ser señalados y perseguidos, incluso, han llegado a dejar en el ambiente, el ser eliminados. Muy grave.
No ha habido en Colombia presidente alguno que haya odiado a los colombianos como lo hace Gustavo Petro, es manifiesta la animadversión de Petro contra el pueblo que «gobierna», todos los días hace cosas para que haya sufrimiento y odio. Por eso, los colombianos NO podemos seguir el libreto del presidente, esto es, odiar a otro colombiano. La mayor arma que tenemos es la unión para derrotar al odio enquistado en el alma de Petro, su gobierno y sus esbirros.
No puede quedar en el ambiente político e histórico de Colombia que todo aquel – incluido, por supuesto, el presidente Petro – que apoye las ideas del gobierno del «cambio» tiene derecho a hacer lo que se le dé la gana y hay que aplaudir esos comportamientos y quien no lo haga, prácticamente, lo fusilan a punta de infamias, calumnias, mentiras y agresiones. Son esas actitudes que hay que cambiar en el porvenir de Colombia, es decir, en las elecciones de 2026.
Sé que hay, en los ejercicios electorales, egos por llegar a ciertos cargos, y esta enfermedad la padecen todos los espectros políticos en el mundo y Colombia no es la excepción. Lamentablemente e irracional también, todo el mundo quiere ser presidente así no sepan qué es lo que hay que hacer y cuáles son los problemas que hay que resolver.
Porque hay que tener algo claro, quien quiera ser presidente de un país como Colombia tiene que saber que si llega al solio de Bolívar es a resolver los múltiples problemas y no ha profundizarlos a expensas del sufrimiento de los ciudadanos. Bueno, esto, creo yo, ningún candidato siquiera lo ha pensado y mucho menos reflexionado, todos siguen sus intereses personales.
Sin embargo, hay que elegir a alguien, porque de todos modos, a pesar de tantos, alguien será el presidente en 2026. Por lo tanto, la única manera de derrotar a Petro es que haya unión, pero una unión con, por lo menos un propósito a corto plazo, que es sacar del poder al peor gobierno de la historia de Colombia.
No voy a hacer un análisis político y electoral cuando todavía falta más de un año para la elección presidencial y un año exactamente para las parlamentarias, esa labor les corresponderá a otros que les gusta ser «imparciales».
En lo que a mi respecta NO puedo ser imparcial y menos en un momento histórico para la patria donde la democracia y el orden republicano penden de un hilo. La unión de fuerzas contra Petro es el objetivo de corto plazo. No me interesa quien sea el candidato de derecha o de centro en estos momentos, me interesa que no haya peleas de egos entre precandidatos porque eso solo es gasolina al fuego de la siniestra.
A inicios del próximo año, seguramente, se celebrarán las consultas interpartidistas, espero que en primera vuelta alguien gane con la unión que espero que haya en torno a un candidato, con posibilidades reales, y que evitemos una segunda vuelta donde el gobierno Petro utilizará los recursos públicos y otros «non sanctas» para robarse las elecciones. Porque si las elecciones fueran hoy, Petro ni ningún candidato que lance, ganaría, es imposible, seis de cada diez colombianos aborrecen la gestión de este gobierno.
Si para las elecciones de 2026 no hay unión en torno a derrotar al peor gobierno de la historia de Colombia, esta nación, esta patria que tanta sangre a derramado para tener una democracia y una república, perecerá y, creo lamentablemente, será muy difícil recuperarla.
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