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Salud mental: ¿Garantías laborales o accesibilidad?

La depresión. Ese demonio que te persigue, te invalida, te somete, hace de ti un minúsculo objeto intangible, no se ve, no se siente o por lo menos esa es la percepción que tengo de mi mismo. Llevo varios años viviendo con esta sensación, con este demonio y es por eso que decido escribir este artículo; el cual está cargado de mi sentir y así mismo de una crítica hacía la salud mental en el país.

Fui diagnosticado con depresión en la Universidad, ya que el sistema de salud es muy lento o prácticamente inservible en Salud mental, esto lo digo como vivencia personal. Hice todo el proceso con Médico general, me enviaron a pedir cita con Psiquiatría por una ideación suicida, sin embargo, la respuesta fue “No hay agenda hasta dentro de tres meses” Yo no lo podía creer, entonces supongo que en esos tres meses me tenía que valer por mi mismo. Hago una aclaración acompañada de mi critica. En ese momento no tenía la capacidad económica de pagar una consulta particular, una de esas consultas como las que una vez escuche de un Psicólogo “Yo no cobro menos de $80.000 por sesión” Lo cual es una realidad que se ve a diario, porque en un país donde el salario mínimo no alcanza para nada, es un país que mucho menos tiene acceso a Salud mental de calidad.

Una vez estaba trabajando en un barrio de Medellin, en uno de esos barrios inexistentes para muchas personas en una ciudad plagada de desigualdades, en la cual los territorios son un misterio, en la cual solo existe el centro y el sur de la ciudad. Nada más los invito a pararse en el mirador del cerro Nutibara (Pueblito paisa) para que vea usted mismo lo que les digo. En ese momento realizaba mi trabajo en este barrio de la ciudad y me encuentro el caso de una señora muy amable, de unos 60 años hacia arriba, ella vivía con dos hijos los dos con un retraso mental moderado, los cuales recibieron una vez en sus vidas una evaluación psicológica, esto me ha llevado a reflexionar sobre el papel del Psicólogo en una situación en la que la tasa de depresión supera los índices del planeta; Colombia cuenta con 4,7% por encima de la media del planeta con 4,4%.

En el informe de la Organización Panamericana de la salud no se evidencia el gasto de salud mental por parte de Colombia, lo que no permite diagnosticar el fallo de la salud mental en términos de accesibilidad, ya que la OPS dice: “Los países de ingresos mayores gastan mas en salud, dejan el gasto en hospitales mentales y toman como base la atención primaria y los recursos comunitarios” Ya esto no permite por los menos suponer lo que pasa en Colombia.

Ahora ¿Dónde está el Psicólogo, cuando es clara la falta de acceso a la salud mental? Hace un tiempo, estaba con unos amigos que ejercen la Psicología y alguien decía: “yo cobro 80.000 por sesión y no bajo de ese precio” después de escuchar esto estuve inmerso en una cantidad de cuestionamientos frente a la labor del Psicólogo y su carácter ético, más allá de los manuales, termine por concluir que hay una zona de confort en los Psicólogos y Psicólogas en tanto que no se cuestionan mucho sobre el acceso de las personas a la Salud mental en Colombia; pensaba en una persona en un pueblo como Roberto Payan en el pacífico colombiano, en donde el acceso es sumamente complicado y en donde la salud pública es casi nula ¿Qué acceso tiene una persona con una depresión en un lugar como Roberto Payan? ¿Cómo tiene que lidiar una persona con un ataque de pánico a raíz de una ansiedad en un lugar donde no hay primeros auxilios psicológicos? O pensemos en la ciudad ¿Qué acceso tiene una persona en un barrio estrato 1 o 2 a salud mental cuando en la EPS le dicen que la cita mas cercana que tienen es dentro de un mes porque no hay agenda? ¿Tendrán capacidad de pagar los 80.000 por sesión? Es esta la zona de confort a la que me refiero, por eso considero que en el gremio de la Psicología es importante dar esa lucha, de salir a las calles, de indignarse y me perdonaran, pero el Colegio Colombiano de Psicólogos mas que indignarse por si son muchos o pocos los psicólogos, que, si ganan mucho o poco, debieron llevar una agenda programática en la cual denunciaran y trabajaran en el acceso a la salud mental en el país.

Los suicidios en Colombia son estructurales, por un sistema desigual, yo lo vivo todo el tiempo, me angustia lo económico, me angustia no poder expresar lo que pienso, las violencias que hemos vivido históricamente que nos han llevado a desplazarnos, a ver nuestros muertos todo el tiempo, al miedo. Así que psicólogos y psicólogas es hora de redefinir las demandas al estado colombiano, no solo es una cuestión de garantías laborales, es una cuestión de salud pública, es una cuestión de indignarnos por las condiciones políticas, sociales y económicas de un país desigual, violento y machista, es la hora de dejar los comunicados y ejercer una presión desde la praxis, desde las calles, desde nuestro sentir y pensar.

Por una salud mental para todos y todas.

 

Esto fue escrito por

Anderson Vélez Ricardo

Mi nombre es Anderson Vélez Ricardo, un fiel creyente de la multidisciplinariedad, estudiante de noveno semestre de Psicología y estudiante de gestión de proyectos. Apasionado por un futbol crítico, social y transformador, me encanta la política, sobretodo en temas de movilizaciones y seguridad, me encanta la investigación y vivo todo el tiempo rodeado de pasión. Me encanta caminar las calles, leer el mundo como dice Paulo Freire y estar en constante movimiento.