El encuentro del pasado 22 de noviembre no fue uno más en la agenda regional. Fue un termómetro del pulso político del uribismo en Córdoba. Allí, frente a centenares de simpatizantes, la presencia conjunta del expresidente Álvaro Uribe Vélez y la exsenadora Ruby Chagui dejó un mensaje inequívoco: la dirigencia y las bases quieren a Chagui de vuelta en el Senado.
La escena fue reveladora. El público, entre consignas y ovaciones, no pedía simplemente una aspiración. Lo que reclamaba era liderazgo, coherencia y fortaleza. Y para muchos en Córdoba, ese liderazgo lo encarna Chagui, una dirigente que ha acompañó a Uribe por más de 20 años, en momentos de alta tensión política y que logró construir un sello propio dentro de la colectividad.
Durante su paso por el Congreso, Ruby Chagui se consolidó como una voz estructurada, disciplinada y con capacidad de interlocución nacional. Su defensa de los principios fundacionales del Centro Democrático, sumada a una agenda legislativa enfocada en el desarrollo regional, la convirtió en una figura con ascendencia tanto dentro de la bancada como en sectores sociales y productivos del Caribe.
Hoy, con un partido que busca reorganizarse ante el desafío electoral de 2026, su eventual regreso adquiere un valor estratégico. Fuentes internas del Centro Democrático confirman que su nombre suena con fuerza en los últimos días, y que la presión de las bases podría acelerar una decisión que muchos consideran necesaria para revitalizar la presencia uribista en el Senado.
Si Chagui da el paso, el mapa político de Córdoba podría experimentar una recomposición significativa. El departamento, históricamente cercano al proyecto uribista, encontraría en ella una figura capaz de articular voluntades, atraer nuevos apoyos y contrarrestar el avance de otras fuerzas políticas que han ganado protagonismo en la región.
Más allá de la especulación electoral, lo que quedó claro en Cereté es que Ruby Chagui mantiene intacto su capital político. Su nombre sigue generando adhesión, expectativa y, sobre todo, confianza entre quienes consideran que el Centro Democrático necesita recuperar liderazgos con trayectoria, disciplina y claridad doctrinaria.
La pregunta ya no es si la quieren en la contienda. Eso quedó demostrado. La pregunta es cuándo y cómo anunciará su decisión. Y, sobre todo, qué implicará ese movimiento para una colectividad que empieza a mover sus fichas con la mirada puesta en 2026. Porque en la política cordobesa, y en el uribismo especialmente, pocas figuras mueven el tablero como Ruby Chagui.














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