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“Rasgan los reflejos es un testimonio de la angustia polifónica y metafísica transformada en poesía”.
La transformación, el envejecimiento o la decadencia, la conciencia del tiempo y su manifestación tangible. Las tensiones del alma y el cuerpo como una extensión natural y complementaria de las mismas. La disputa biológica, estética, social y política. La pregunta insondable de la identidad, el lugar de enunciación y la búsqueda de la voluntad de poder. Mente sobre materia, mente de materia, materia sobre mente, el dominio de las limitaciones físicas y el condicionamiento de las formas de pensar y sentir. Un reflejo ingrato que parece lastimar la vista, porque nos hace conscientes del inevitable peso de las acciones.
Rasgan los reflejos es un testimonio de la angustia polifónica y metafísica transformada en poesía. Es un viaje a través del cuerpo y sus interrogantes, no como un mero inventario anatómico, sino como una apuesta de lo sutil y lo inconexo. No es una respuesta definitiva, ni una fórmula para la disolución de la angustia. Es la manifestación del desasosiego y la somatización.
Desde la apreciación intersubjetiva del sujeto sintiente, pasando por las vicisitudes del abandono y la dismorfia, hasta los ejercicios de erotismo y reafirmación de lo que queda en nosotros, para conseguir fortalecernos, o al menos, entendernos. Reconocimiento, repudio y aceptación. Mientras las preguntas de la vida aguardan bajo sí mismas, a la espera del siguiente poema o la destrucción. Lo que sobrevenga primero.
Rasgan los reflejos es una experiencia lectora inusual, un poema orgánico y una profecía eléctrica que problematiza desde su subjetividad empírica las nociones de lo que significa ser humano. Lo corporal y lo espiritual acuden en urgente tensión sobre este libro de poesía, el segundo en la también inusual carrera de su autor Cristian Felipe Leyva Meneses, un poeta quindiano marginal que se ha abierto paso en el tempestuoso camino de las letras colombianas, en las cuales, a pesar de su natural escepticismo y declarada indiferencia, se ha labrado un lugar en el corazón y la conciencia de su nicho de lectores.













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