«Por nuestras venas no pasa sangre sino tiza”: Diego Mazo

Al Poniente conversó con Diego Mauricio Mazo Cuervo, quien actualmente se desempeña como Rector de la Institución Universitaria CEIPA, acerca de los retos de la educación en Colombia y cuál es el papel que están tomando las universidades para preparar profesionales de alta calidad con mirada al futuro.

A.P: ¿Quién es Diego Mazo?

Diego Mazo: Un apasionado de la educación, de trabajar por crear oportunidades para que muchas personas puedan transformar su vida a través de la educación. Soy un convencido de que la familia es una gran fortaleza, tengo una familia muy linda, estoy casado hace trece años, tengo dos hijos. Tengo un núcleo familiar muy unido, a la usanza vieja antioqueña y con los valores paisas muy fundados y muy centrados en que la familia es una fortaleza y por eso la cuidamos.

Soy ingeniero de sistemas en la universidad EAFIT. Ejercí mi profesión durante diez años, así empecé profesionalmente en el CEIPA, como ingeniero de sistemas, pero pudo más la educación. Estando ya en la Institución, me fui  me voy por la línea de gerencia educativa, es lo que más me ha gustado y apasionado siempre.

 

¿Por qué dedicarse a la pedagogía y no seguir como ingeniero de sistemas?

Yo creo que, como decimos en mi familia muy coloquialmente “por nuestras venas no pasa sangre sino tiza”; si yo sumo el tiempo que pasó mi abuelo en la educación, el tiempo que pasó mi papá e y el mío; podríamos sumar más o menos ciento cincuenta años dedicados a la educación. Esto es una vocación, una sensación de plenitud, plenitud de la que te da vida. Yo encontré un verdadero sentido a lo que hago día a día, lo que me mueve a levantarme todos los días y luchar por algo; eso es más poderoso que cualquier otra formación previa.

Yo estudie ingeniería de sistemas no por ser la carrera de moda en el momento, sino porque quería cambiar cosas en el mundo y entendí que un software puede ser es el segundo motor más dinamizador que existe hoy en día. Pero sin duda alguna, en mi concepto, el primer motor es la educación.  Si hoy en día se le abren las puertas a una familia que no tenga mayor educación y se logra sacar un miembro de esa familia como profesional, esa familia cambia totalmente, crece, tiene oportunidades y  empieza una cadena donde los demás miembros también comienza a tener otras aspiraciones a volverse  profesionales.

Yo veo los jóvenes  que entran a estudiar al CEIPA y a los cuatro años salen muy bien puestos, ubicados trabajando o con una empresa propia, y agradecen todo lo que han podido hacer junto con su familia, gracias a la educación impartida; ahí es donde uno dice “esto vale la pena, tiene sentido para mí y para la sociedad”.

¿Y en qué momentos dice uno “esto es muy complicado”?

Todos los días, esto es muy difícil.

¿Alguna historia, un estudiante que lo haya marcado?

A mi hay cosas de la educación que me preocupan mucho, tanto en la universidad como en la educación básica primaria o secundaria. Me preocupa que en las instituciones les digan a unos padres de familia o incluso a un estudiante “esta institución no es para usted” o “no se acomodó al modelo educativo”; el estudiante no es el que debe acomodarse al modelo educativo, la educación no es adiestramiento; se están formando personas y es algo muy distinto.

Formar personas es tratar de sacar lo mejor del potencial que tenga y alinearlo con su proyecto de vida y entonces a veces, no somos suficientemente efectivos en eso y tienen que decirle a un joven “lo siento no podés seguir estudiando”; yo creo que en cierta manera eso debería ser también un fracaso para una institución, ya sea porque no fueron tan claros al momento de ingreso, no se tenía la información en el proceso de selección y no se tenía cómo. Y cuando pasan éste tipo de cosas en nuestra sociedad me marcan y me cuestionan mucho sobre nuestra verdadera labor como educadores, donde nuestra prioridad es el ser.

En mi caso, nadie iba a decirme que lo mío no era la ingeniería de sistema, ni podía predecirme que en diez años me cambiaría para la educación; cada uno va encontrando los puntos; pero si me parece que debemos luchar y aprender en la educación para no decirle a un muchacho que “no puede seguir estudiando”; y cómo se hace para decirle al joven que está tomando una mala decisión porque a él también se le está creando un fracaso escolar.

Cuando a uno le queda un fracaso es una piedra que se pone en medio de la construcción de tu proyecto de vida, así se diga “no importa”, siempre va a quedar el ¿qué pasó?

Además, es duro porque cada semestre entran jóvenes de edades similares mientras que uno va envejeciendo, ellos siempre tienen el mismo promedio de edad al entrar y yo estoy cada día más viejo; entonces la forma como yo veo la vida es muy distinta a como la ven ellos, entonces esto nos implica a nosotros devolvernos y mirar para entender ¿cómo están viendo y entendiendo la vida los jóvenes? Y ¿qué es lo que debemos hacer dentro de un modelo educativo para darles lo mejor y permitir la construcción de su proyecto educativo?

¿Cómo evalúa usted en general el papel de la cultura y la educación en Antioquia?, ¿Cómo siente usted que la gente se acerca a eventos culturales, bibliotecas y en general genera conocimiento a partir de la cultura?

Esto no puede ser mirado de manera unilateral, ni en general; en mi concepto debe mirarse por generaciones. Las nuevas generaciones tienen una mayor apertura a lo que son las artes, la cultura, todos estos ambientes; y pienso que también la ciudad en su crecimiento y desarrollo ha creado una mayor oferta cultural para la ciudad.

En un momento determinado, tal vez en la última época del siglo pasado, años 80 y 90, la ciudad no estaba preocupada por el tema cultural porque se encontraba en caos. Particularmente, mi generación que es de esa época, no tuvo mucha cultura; el tema en Medellín era de sobrevivir, por ello, no había movimientos culturales e hicieron que esto se fuera perdiendo. En general, nuestra generación, del 80 y 90 no es tan sensible a ese tipo de cosas.

Hoy dentro de los mismos colegios se han ido formando grupos de teatro, danzas; hay más expresión artística y es bastante importante. El tema cultural cada día es más agradable, no fue muy fuerte en otras décadas y esto nos hizo tal vez seres humanos con un gran vacío. La cultura es

La expresión de lo que nosotros vivimos, reflejamos y cómo lo vamos a dejar plasmado en la historia; y uno puede volverse en las obras de arte y a partir de ellas saber un momento político, cultural, que estaba viviendo una ciudad.

La cultura es importante en la formación, nos ayuda a identificarnos y desarrollar nuestro propósito de vida.

¿Cómo se hace para que los jóvenes sientan que los conocimientos impartidos serán aplicables a futuro en el mercado laboral?, ¿qué hace el CEIPA para transformarse y adecuarse a un mercado que cada vez está demandando nuevas cosas?

El grave problema de la educación es que  hoy nos toca formar los ciudadanos del mañana, con problemas que aún no existen, y con profesores formados ayer. Entonces, hay que entender que la gran mayoría de los que nos dedicamos a la educación, nos formamos en un mundo en el cual el profesor era el dueño de la información; porque él se había formado en otro lugar, traía sus libros y las bibliotecas, que eran la forma de transferir el conocimiento en ese momento, no tenían mucho contenido.

Es decir, antes la fuente del conocimiento era muy limitada, la información que se tenía a la mano eran las notas tomadas en la clase dictada por un profesor casi como única fuente.  Hoy no, hoy el estudiante busca el tema mencionado por el profesor y encuentra mucho contenido sobre éste. Lo que tratamos de hacer en el CEIPA es no solo enseñar, sino también preguntarle al alumno, retarlo.

Este año estamos trabajando con los objetivos de desarrollo de las empresas sostenibles de la ONU, particularmente en el tema de energías. Entonces, agrupamos unos dos o tres periodos académicos para trabajar un solo objetivo, identificando problemas y planteando soluciones para los mismos.

Yo creo que el grave problema de la educación está en que se quiere es transmitir información. Nosotros acá en el CEIPA estamos moviéndonos e innovando permanentemente, para no trasferir información, para eso están todos los materiales con la teoría compilada a nivel mundial; la idea hoy es que se enfrenten a un problema y sustenten su solución, sostengan su punto. Trabajando así en solución de problemas, capacidad argumentativa y pensamiento crítico, desarrollando habilidades de comunicación; competencias vitales para sobrevivir en este momento.

¿Qué enseñanza le ha dejado el CEIPA en sus años como rector?

Muchísimas, citaré dos profesionales y dos personales.

La primera enseñanza profesional y como lo dice un grupo de amigos rectores que conozco, hacer cambios en una universidad a veces es tan difícil como hacer cambios en un cementerio, los de adentro colaboran poco; tengo el gran placer de tener un equipo que hemos formado y de verdad que es gente que colabora y aporta ideas de cómo cambiar y cómo apropiarnos de esta revolución tan grande que se está dando.

La segunda enseñanza profesional que me queda es una gran tristeza con todos los lideres educativos que tenemos en el país, porque no piensan en el futuro de la educación sino en cómo mantener un estatus quo para una sociedad que ya no existe.  Personalmente he buscado cómo hacer ideas innovadoras en educación, pero es difícil porque la gente le da miedo; y ese miedo, está haciendo que no tengamos la educación que necesitamos.

Personalmente, cada día hay que estudiar más, saber qué está pasando en el mundo de la educación porque si uno se queda con una visión, desaparece.

La segunda enseñanza vuelve al por qué no ingeniero, si educador. Para mí, uno encuentra que la felicidad no es un estado, no es solo el descanso; la felicidad es un tema en el cual uno encuentra una sensación de plenitud, que uno siente estar lleno; y eso solo lo da el hacer lo que uno verdaderamente ama y lo mío es la educación.

Un libro que recomiende y considere usted que todo educador debe leer.

Hoy en día leo mucho los libros de Clayton Christensen, tiene varios libros sobre ¿cómo evolucionar la universidad?, me gusta leerlos porque a partir de estos confirmo que lo que nosotros estamos haciendo en el CEIPA efectivamente va por la línea correcta. Muchas innovaciones que el autor presenta en su libro, con modestia lo digo, el CEIPA las está trabajando hace veinte años.

¿Qué le dice la frase “a pensar de todo”?

La frase invita a tomar conciencia de que las cosas no pasan porque si y se convierten en rutina, sino que, hagamos reflexión sobre las cosas del cotidiano y la trascendencia de nuestra vida.

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