Cultura

Poemas de la tribulación

Foto: JeanPaulHernandez

Barbarie

Vuelve la barbarie

Ese monstruo sanguinolento que todos ayudamos a incubar

Algunos por acción otros por omisión

Regresan los grifos y los minotauros

Surgen del sumidero

Los ostrogodos, los visigodos los tardígrados y retrogodos

¡Ay de ti democracia!

El papel higiénico de las dictaduras

¡Ay de ti libertad!

La excusa de los esclavistas para ceñir las cadenas

Vuelve la barbarie

Esa señora mafiosa que drena el plasma de los pueblos

Tomando café sobre un caballo de paso

Rastreando objetivos en las juntas comunales

Llenando de oro blanco sus finanzas negras

Desarropando al desarrapado

¡Ay de ti resistencia!

La dignidad de los valientes e insurrectos

¡Ay de ti dignidad!

La resistencia de quienes ya no tienen nada que perder

¡Ay de ti barbarie!

no tendrás lagrimas para llorar cuando la revolución te saque los ojos.

 

Se busca

Se busca un Dios

Que no inunde los campos en medio de la ira

Que no viole mujeres en caminos desolados

Que no escupa fuego por su santa boca

Se busca un Dios

Que ame tanto a judíos como a palestinos

Que hable bien el inglés y también el ruso

Que expíe nuestras ofensas sin pedir oraciones

Se busca un Dios

Que deje jugar a los niños

Que no prohíba la risa

Que no nos subestime

Se busca un Dios humanista.

 

Canto de la muerte en el desierto

Como silban las bombas

Como canta la metralla

Las granadas acallan

Los gritos de los infantes

Las minas silencian el clamor de las madres

El concreto y la piel se entremezclan

El odio y la desesperanza copulan

Son los muertos de Siria

Son los muertos de Yemen

Son las almas incrustadas en un infierno de armas

Es el precio de vivir a merced del ego de aquellos que no tienen corazón.

Es el canto absorto de la muerte que clama en el desierto su propia muerte.

 

Deprecación de Pascua

Por el cabello encriptado

Por la carta no leída

Por el cachorro no nato

Por las ruinas derruidas

Yo te convoco nostalgia

Por el grito censurado

Por los cuerpos profanados

Por los pájaros extintos

Por la tierra disecada

Yo te invoco libertad

Por las ideas castradas

Por la mentira creída

Por los arboles cortados

Por la piel cicatrizada

Yo te maldigo justicia

Por tu blanca persistencia

Por tu sensata natura

Por tu azul reminiscencia

Por tu belleza vital

Yo te proclamo esperanza.

Epilogo

Llora la tierra a sus hijos

Que germinan como árboles endémicos

Llora por causa del hombre blanco

Llora porque su lengua muere

Con el silencio de sus ancestros.

Resguarda la tierra a sus hijos desnudos

Acoge en su seno la osamenta del humilde

Resguarda los dioses que descienden al valle

Bendicen al maíz y al pájaro mutilado

Los niños de barro sueñan en colores.

Arde la tierra de coraje

Las llamas del sol advierten la intifada

Arden las bucólicas fronteras del absurdo

Arde el zenit ante la ceguera del mamífero erguido

¡Pedante gobierna el señor de las sombras!

 

Lo bello y lo terrible

Es fácil desmembrar la petulancia sumergiéndose en pecinas nebulosas

aromas del báratro, hadas verdes, libidinosos orcos

En el lecho de algas rojas me enseñas tus antojos

la horquilla del hereje aguarda por tu llanto

concédeme la redención pequeña golfa

Eres lo bello y lo terrible:

Eres la maja desnuda, el Taj Mahal, el beso de klimt

El ocaso donde la luna ronca y esgrime su lomo plateado

Eres el grito, la mujer de la lluvia, los caprichos de Goya

Adoro tu carne magra, tus ojos de cian, tus labios magenta

Eres lo bello y lo terrible-

Eres un monolito de arenisca en una pléyade de arsénico

La soga que sirve de pedagógico placebo

El hambre de tus carnes torsionada

Las muescas en tus muñecas

Las muñecas de tus manos

Eres lo bello y lo terrible:

Un pogromo en Zanzíbar, una flor en el Atacama, una nube de metano

En el poniente tu pelo de mandrágora silvestre sonríe a los vampiros

Tu aljibe marinado me convida a beberte en pequeñas porciones

Eres mi devota oceánide

Eres mi eterna meretriz.