#PoemaDiario – Mario Luzi

En estas últimas semanas, he vuelto a revivir una de esas historias poéticas y románticas de mi vida, y como todo hombre que me conoce un poco, siempre intenta conquistarme con poesía… y esta no es la excepción.

Gracias a su invencible persistencia, he leído un poeta Italiano, y que poeta. Me ha gustado tanto, que he querido compartir con ustedes esta semana, en la sección de #PoemaDiario, su vida, sus historias y su poesía.

Mario Luzi, nació en Castello, Florencia, en 1914. Residió en Siena algunos años de su infancia. En 1929 regresó con la familia a la capital toscana, donde tiempo después se graduó en Letras Francesas presentando una tesis sobre François Mauriac.

Su iniciación literaria coincidió con el nacimiento de la corriente que tanto habría de influir no sólo en la poesía italiana, sino también en la hispanoamericana: el hermetismo.

Su padre era empleado ferroviario, y su madre, ama de casa. Fue ella quien, según el propio Luzi, insufló en el joven el espíritu de la poesía de una forma indirecta. «Descubrí en mi madre todo aquel mundo de religión campesina, elemental pero reflexivo, pensado y vivido muy intensamente. Me fascinaba cómo transportaba todas las cosas a su propia interioridad», explicó una vez.

Mario tuvo un destino extraño. Fue un poeta difícil, que pasó por el fascismo, la guerra y la posguerra encerrado en su literatura y que al final de su vida, convertido en senador vitalicio y en gloria literaria, asumió la función de voz de la conciencia democrática italiana. Fue Luzi quien dijo una frase que conmocionó al país y que, sin embargo, salvando las diferencias de tiempo y circunstancia, resultaba bastante obvia: «Berlusconi y Mussolini son, en cierta forma, parecidos».

Luzi publicó su primera obra, La barca, en 1935, cuando era aún estudiante universitario, y se integró de inmediato, con Gatto y Quasimodo, en el grupo de vanguardia de las letras italianas. Los textos de Mario Luzi eran extremadamente complejos y oscuros, lo bastante como para que su autor pudiera esconderse dentro de ellos.

Sus versos, progresivamente impregnados de criptocristianismo, ahondaban en la divinidad, la vida, la muerte, los misterios de la filosofía, el amor, y sobre sus versos navegó la tempestad de la guerra mundial del lado de los nazis, la guerra civil entre el Reino del Sur y la República mussoliniana de Saló, la invasión aliada, la victoria-derrota de 1945, la miseria perpleja de los años posteriores y la marea del neorrealismo.

Luzi constituía una notable rareza en los sesenta, y aún más en los setenta, los «años de plomo» de la violencia. Era menos hermético, pero tan intemporal y distante del choque político como siempre. Su candidatura fue propuesta varias veces al Premio Nobel, sin éxito. Su literatura no estaba comprometida con nada: «Sobre la tierra suceden sin lugar, sin porqué, las verdades indelebles».

Además de libros de poemas como La barca, Un brindis, Honor de la verdad o Sobre cimientos invisibles, escribió crítica literaria y pictórica, artículos y piezas teatrales. Con la madurez, su escritura se hizo algo más accesible.

Al conocerse la muerte de Luzi durante el sueño, a los 90 años, para el 28 de febrero de 2005, la capilla ardiente del poeta fue establecida en el Palacio Viejo de Florencia y el funeral se celebró en el Duomo. Fue enterrado en la Santa Cruz, con Miguel Ángel y Galileo Galilei.

Reseña de Mónica Monsalve – Editora Sección de Cultura AP
Tags

About the author

Al Poniente

Al Poniente es un medio de comunicación independiente que tiene como fin la creación de espacios de opinión y de debate a través de los diferentes programas que se hacen para esto, como noticias de actualidad, cubrimientos en vivo, columnas de opinión, radio, investigaciones y demás actividades. Esta publicación ha sido hecha por la línea editorial de Al Poniente.