Opinión

Pensar al otro

Actualmente nos encontramos en un mundo que muestra sobre el papel las mejores frases acerca de la diferencia, pero que en su realidad cotidiana alza la mirada por sobre el hombro.

Si nos hacemos la pregunta de por qué nos relacionamos con el otro, seguramente lo primero que saldrá a relucir serán nuestras semejanzas, lo que tenemos en común y cada una de las tantas o pocas cosas que nos hacen sentir cercanos a ese otro que, para llegar a un reconocimiento, debió pasar primero por la aceptación de la subjetividad. Al priorizar lo que tenemos de paralelo, elimino su alteridad y lo que me importa del otro no es él en sí mismo, sino lo que acepto de él. Ahora bien, valdrá la pena cuestionar esta forma de relacionarse, a sabiendas de que posibilita una sociedad del beneficio mutuo, pero acaso la semilla de la xenofobia no tiene su génesis en el rechazo de un otro, en lo inconveniente de mirarlo tal cual es y de incomodarme para que él sea.

Emmanuel Lévinas pensó al otro desde el lugar de la ética, reconociendo que, en toda nuestra trayectoria de vida, siempre existió un otro que posibilitó el desarrollo de mi propio ser, dándole primacía a la alteridad como base para construir sociedad. Una sociedad que renuncia al ego, para promover un nosotros.

La herencia de Lévinas, debería resonar ahora más que nunca, si es que nos pensamos una sociedad distinta, una que vaya más allá de la formalidad y que en la práctica sea verdaderamente incluyente. Sí es así, habrá que comenzar con el humanismo del otro hombre, del hombre que se responsabiliza y responde totalmente por el otro, del que se preocupa y actúa cuando un líder social es asesinado y que comprende que una sociedad es inviable cuando tener una nacionalidad diferente es motivo de odio, un humanismo que además trasciende del antropocentrismo y reconoce a la figura del animal como otro no instrumental sino como una vida que me afecta y me importa.

Llegará el momento en que una humanidad hecha desde el amor no será una idea utópica, sino por el contrario, posibilite otras formas de vivir y de relacionarnos con nosotros mismos, con los animales, con la naturaleza y cambié la percepción que tenemos de nosotros mismos.

Esto fue escrito por

Alejandra Restrepo

Es estudiante de sociología en la Universidad de Antioquia, escribe cuentos para niños, es artista y ciclista urbana ocasional.
Su tema de mayor interés son los asuntos de los países orientales desde la perspectiva cultural y religiosa.