“Hijo de tigre sale pintado y de chucha rabipelao”
Dicho popular
La gran prensa y las castas dominantes de este país afirman que el de Petro es el gobierno fracasado de la izquierda en la idea de desprestigiar una verdadera opción de cambio. Petro es en gran parte responsable de este equivoco al no desmentirlo a tiempo.
Petro y el M-19 son hijos putativos del Frente Nacional. Nacieron a la lucha armada porque a un exdictador le robaron las selecciones. Siguiendo su programa de lucha, el “M” hoy ha logrado ser Gobierno y trata de hacer algunas reformitas, sin atinar a los grandes cambios que este país reclama, no porque no quiera sino porque su formación política es su camisa de fuerza. Se han enredado en los tejemanejes de la corrupta política tradicional, no tienen gente ni experiencias para para tanto cargo. Este gobierno termina haciendo casi lo mismo que los anteriores: robando, apretándo el pescuezo de la Constitución y echándole bombas a los niños reclutados a la fuerza para quedar bien con los gringos.
Del otro lado está un establecimiento que durante 200 años ha usufructuado a su amaño El estado, se ha robado el presupuesto y se ha enriquecido escandalosamente dejando a más de la mitad de su población en la total pobreza. Un establecimiento que se niega ser mínimamente reformado y que se aprovecha de sus medios de comunicación para denigrar del Gobierno, generar el caos y cínicamente atribuirle los males que ellos mismos han cultivado Realmente cuando hablan o escriben parecen hacerlo frente a sus espejos.
El Gobierno de Petro bien podría calificarse como el relevo del establecimiento, o como dijo alguien, el de caras nuevas en los carros oficiales y el de sus opositores como el establecimiento Real o del statu quo. Lo que hoy llaman “Centro”, es el establecimiento agazapado, a la espera de la oportunidad para colarse entre los establecimientos rivales. Realmente, el llamado “Centro” no es más que una disidencia táctica el establecimiento Real. Como diría mi mamá: “la misma perra con distinta guasca”
Me tranquiliza haber escindido a Petro de Petrosky y dividir el mundo político colombiano entre establecimientos: Los del “Relevo”, que gobiernan hoy sin cambiar muchas cosas, los del establecimiento “Real” que quieren conservar el Estado como su propiedad y los de la “Reserva”, que solo quieren pintar la fachada de la casa. Ahora no espero nada de los contendientes. Mientras que el establecimiento Real guarda en sus bragas el reloj “raponiado” y grita “cójanlos”, “cójanlos”, el establecimiento de Reserva, cabila sobre quien será el verdadero ladrón y una vez lo sabe, calla para no ofender a nadie. O polarizar, como ahora llaman al claro intercambio de ideas y opiniones. Si seguimos la lógica sociológica, es claro que lo nuevo atrae más que o viejo y que finalmente, la correlación de fuerzas será favorable al establecimiento de Relevo en donde confluirán oportunidades y sobre todo oportunistas para apostar al caballo ganador.
Estoy políticamente tranquilo al quitarme de encima la preocupación por la ineficiencia de esta administración y reclamar agriamente por lo que hace y deja de hacer. Por entender que el M-19 fue un movimiento que se conformó con el propósito de arrebatarle el Gobierno a un Frente Nacional que le robó su triunfo electoral. Y que lo ha logrado.
Así las cosas, la división que quieren meternos es una vulgar treta. En las próximas elecciones no se juegan la izquierda y la derecha sino el lugar de los establecimientos en el poder. La puja no es otra que el pulso entre el establecimiento de Relevo y el Real para ver quien atrae o conserva más pillos y votos en su propuesta.
Me desvela eso sí, que amigos, amigas y amigues, hoy sean parte de los feligreses que adoran al Soberano y no admiten nada distinto del sahumerio para el régimen, no leen a quien lanza una crítica y condenan al averno a los que expresamos una opinión que no va con el catecismo de la nueva parroquia del “Cambio”. Vislumbro, aterrado, como asoma sus orejas el desierto ideológico, la delación y el señalamiento propio de los regímenes autoritarios en los que el pensamiento y la disidencia son penados, como bien lo han retratado Solzhenitsyn, Milosz, Carlos Franky y Reinaldo Arenas. Muchos de mis amigos se han convertido en los San Pablos de la nueva religión y realmente, entre fieles resulta difícil entenderse.
Dónde todos piensan de la misma manera, en realidad nadie está pensando, como bien dice Glenn Diesen, que con Pascal Lottaz, son mis analistas de geopolítica preferidos. Se los recomiendo, no todo es oscuridad.
Medellín, noviembre 24 de 2025














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