Más Allá del Estado — La Empresa Privada como Motor de Desarrollo en Colombia

La empresa privada como el motor dinámico que sostiene la economía, genera la mayoría del empleo, impulsa la innovación y, crucialmente, asume roles de desarrollo social que el Estado no logra cubrir eficazmente.

I. El Sostenimiento Económico y la Generación de Riqueza

Mientras que el rol fundamental del gobierno es la administración de los recursos y la provisión de bienes públicos, el sector empresarial es la fuente primaria de generación de riqueza sostenible.

  • Generación de Empleo: Según datos del DANE y gremios, la vasta mayoría de los empleos formales en Colombia provienen del sector privado, especialmente de las Pequeñas y Medianas Empresas (PyMEs). El empleo generado por el gobierno, aunque importante, es marginal en comparación. Una empresa no solo da un salario; proporciona estabilidad, dignifica el trabajo y activa el consumo.
  • Aporte al PIB: La inversión, la producción y la exportación de las empresas son los componentes principales del Producto Interno Bruto (PIB) colombiano. Los impuestos que pagan estas empresas son, a su vez, la principal fuente de financiación del mismo gobierno. En esencia, el Estado funciona con el motor que le proporciona el sector privado.
  • Flujo de Divisas: Sectores como el de hidrocarburos, manufactura, turismo y tecnología, impulsados por empresas privadas, son los responsables de atraer las divisas necesarias para mantener la balanza comercial del país.

 

II. Liderazgo en Innovación y Competitividad

La capacidad del Estado para innovar en sus procesos es históricamente lenta y burocrática. Por el contrario, la naturaleza competitiva de la empresa la obliga a estar a la vanguardia.

  • Inversión en I+D+i: Las grandes corporaciones y las startups de base tecnológica son las que lideran la inversión en Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+i). Están impulsando la cuarta revolución industrial en el país, mientras que las políticas públicas a menudo reaccionan a estos avances en lugar de liderarlos.
  • Competencia Global: Las empresas colombianas han logrado posicionarse en mercados internacionales, llevando la marca país a niveles de excelencia y competitividad que ningún programa gubernamental por sí solo podría replicar.

 

III. La Asunción de la Carga Social y Ambiental

Uno de los argumentos más contundentes a favor de la tesis es la creciente e indispensable labor que las empresas realizan en el ámbito de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), a menudo supliendo las deficiencias históricas del Estado.

  • Educación y Salud Suplementaria: En muchas regiones apartadas o incluso en zonas urbanas, fundaciones empresariales financian escuelas, dotan hospitales, construyen infraestructuras y ofrecen programas de becas que complementan o superan la oferta pública.
  • Infraestructura de Desarrollo: En zonas de difícil acceso, las empresas (especialmente las del sector extractivo y energético) construyen vías, puentes y servicios públicos esenciales para su operación, beneficiando directamente a comunidades enteras que el Estado no ha logrado conectar.
  • Sostenibilidad Ambiental: Si bien algunas empresas han sido históricamente responsables de daños ambientales, existe un movimiento creciente de empresas que implementan programas de sostenibilidad, compensación de carbono e inversión en energías limpias, a menudo por encima de lo que exige la normativa gubernamental.
  • Inclusión y Diversidad: Es el sector privado el que está impulsando, de manera más activa y rápida que el sector público, las políticas de diversidad, inclusión laboral y equidad de género, reconociendo que la justicia social es un motor de productividad.

  

Un Reconocimiento Necesario

El artículo no busca demeritar el rol fundamental del gobierno en establecer el marco legal, la seguridad y la justicia. Sin embargo, en el balance del desarrollo y el progreso tangible de Colombia, las empresas han demostrado ser una fuerza de acción, inversión y generación de bienestar mucho más ágil, constante y profundo que la burocracia estatal.

Mientras que el Estado promete, las empresas ejecutan. Mientras el gobierno legisla, las empresas innovan y emplean. El futuro de Colombia no se construirá solo con políticas públicas; se construirá con el emprendimiento, la inversión y el compromiso social del sector empresarial que, día a día, pone el motor del país en marcha.

Astrid Elena Arrubla Montoya

Docente de cátedra en la Universidad de Antioquia. Licenciada en Filosofía, Especialista en Psicoanálisis y Dra. en Cultura y Educación en América Latina, Chile.

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