Lo cierto es que detrás de cada palabra hay colores; el verde de la palabra más que llena de vida y de ilusión; el naranja de la palabra vida que se parece al del fuego; el azul de la palabra paz y el violeta de las palabras que nos acompañan a diario.
Encuentro curiosidad en las decisiones que tomamos cuando conversamos y utilizamos las palabras como una herramienta de la comprensión dialógica. A veces las palabras parecieran perderse, extraviarse mientras conversamos y encontrarlas es un desafío de la imaginación; querer decir pero no saber cómo.
Las palabras del científico cargadas de tecnicismos para pertenecer y validarse en la ciencia a la que pertenece; las del escritor en los que cada encuentro con las palabras se convierte en oportunidades de expresar, de narrar, de decir; las del orador como su mejor herramienta; las del poeta cargadas de nostalgia; las de la madre llenas de esperanza; las del enamorado que escribe para encantar y descifrar.
Lo cierto es que detrás de cada palabra hay colores; el verde de la palabra más que llena de vida y de ilusión; el naranja de la palabra vida que se parece al del fuego; el azul de la palabra paz y el violeta de las palabras que nos acompañan a diario.
En lengua castellana los sinónimos parecen no tener fin. Se llevan por delante a los despistados, convencen a los fáciles y conectan a los curiosos. Explicar-detallar-comprender; feliz-contento-alegre; ver-observar-mirar. Todos para llegar al mismo punto, sentir. En cambio, el inglés pareciera resumir en sencillas palabras lo que una emoción al español se convertiría en frase. Anyway para decir “déjalo así” “no importa o sí pero no vale la pena”.
El punto es que todas permiten comunicar en tonalidades distintas el lenguaje complejo de los seres sociales, expresados en difíciles símbolos a veces mal utilizados para expresarse. El rojo de frenesí que pinta cada detalle de intensidad o el amarillo de grandilocuente que no necesita estar acompañado de nada más para escucharse abierto, dispuesto; el habano de esperanza; el negro de resiliencia y el verde oliva de mindundi. ¿Y cuál es el color de tú palabra favorita?













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