Logoi – Olímpico

Esta columna es un espacio dedicado a la búsqueda del sentido de las palabras. Un ejercicio arqueológico, etimológico y, si se puede decir, biográfico. Cada entrega nos permitirá conocer la historia, el significado, el uso y el sentido de una palabra.
Mauricio Montoya y Fernando Montoya

 

El olimpismo es el encuentro de la cultura y el deporte

Pierre de Coubertin

 

Aunque en el lenguaje coloquial se asocia la palabra olímpico con una persona perezosa, poco trabajadora y gandul (término del lunfardo que significa holgazán), la tradición y la Real Academia de la Lengua Española (RAE), le atribuyen un carácter más polisémico. Este adjetivo, proveniente del griego Ὀλυμπικός (olympikós), que traemos en nuestra columna de hoy, posee, por lo menos, cinco acepciones.

En el campo religioso, olímpico tiene relación con el monte sagrado (Olimpo), donde moraban los dioses griegos, y también con la denominada religión olímpica que les rendía culto. En el Olimpo habitaban las deidades principales como Zeus, Hades, Hermes, Atenea, Ares, Poseidón (al mismo que quieren desterrar, por estos días, de una playa de Yucatán, culpándolo por los huracanes), entre otras. Además, resulta curioso (por no decir estrafalario) que en la actualidad un colectivo de personas, autodenominado “El regreso de los Helenos”, busque revivir la antigua religión olímpica. Uno de los adeptos al grupo declaró, en 2013, a la BBC: “La gente quiere identificarse con su pasado -de dónde vienen- para saber a dónde van”.

Para otros, por ejemplo, este concepto (olímpico) podría estar más vinculado con los ciudadanos de una antigua polis griega (Olimpia), la cual estaba colmada de santuarios y era el lugar donde se celebraban los Juegos Olímpicos, esos a los que el poeta Píndaro dedicó decenas de odas. Una de las odas más famosas sería su “Olímpica XIII” cantada en honor a Jenofonte de Corinto, ganador en la carrera del estadio y vencedor en el pentatlón clásico. En uno de sus fragmentos puede leerse:

¡Oh, de Olimpia señor, rey soberano!,
escuchar no desdeñes mi
concepto
ahora ni nunca, ¡oh, Júpiter tonante!
Rige a este pueblo con benigna mano,
y a Jenofonte, el favorable viento
de la prosperidad, manda constante.

El himno que, triunfante
en la pisana arena,
te ofrece agradecido,
según la ley ordena,
que recibas te pido.

En la carrera alcanza la victoria,
luego en las cinco lides.
¿Quién entre los pasados adalides
se sublimó jamás a tanta gloria?

En ese orden de ideas, olímpico se refiere también a las justas deportivas que se llevaron a cabo en la Antigua Grecia, específicamente en Olimpia, entre los años 776 a.C y el 393 d.C, cuando fueron prohibidas por el emperador romano Teodosio I. No obstante, a finales del siglo XIX el noble Francés Pierre Fredy de Coubertin, más conocido como el barón de Coubertin, refundó los Juegos Olímpicos y celebró su primera edición moderna, en 1896, en la capital de Grecia (Atenas).

Desde esa fecha, los Olímpicos se realizan cada 4 años en una ciudad diferente del mundo. Sin embargo, vale recordar que estos juegos han sido suspendidos en épocas de guerra (1916, 1940 y 1944) o aplazados por cuestiones sanitarias, como la suscitada en 2020 por el coronavirus. Además, en tiempos recientes, las olimpiadas no sólo han incluido nuevos deportes (resulta paradójico que el skateboarding sea reconocido como deporte olímpico y no el patinaje sobre ruedas), sino que también han creado certámenes Olímpicos para la temporada de invierno, para atletas con discapacidad (Juegos Paralímpicos) y para jóvenes promesas del deporte (Juegos Olímpicos de la Juventud).

Pero las Olimpiadas no han estado lejos de la polémica. Desde la utilización política y racial (alentada por Hitler) en los juegos olímpicos de Berlín de 1936, hasta las acusaciones de misoginia contra el barón de Coubertin y las sanciones contra delegaciones completas como la rusa, en 2019, por cuestiones de dopaje de sus atletas, los lunares no han dejado de aparecer.

A pesar de esto, los olímpicos también nos han legado historias memorables, como aquella de los juegos de Tokio, en 2021, donde por primera vez en la historia, 2 atletas, Mutaz Essa Barshim de Qatar y Gianmarco Tamberi de Italia, compartieron la medalla de oro de la competencia de salto de altura. Todo un ejemplo de respeto y nobleza entre los competidores.

 

Finalmente, existe en el campo académico una cátedra olímpica. Un curso promovido por el Comité Olímpico Internacional y dictado en diferentes centros educativos del mundo, en el que se hace un recorrido histórico por las diferentes olimpiadas y se fomentan los valores olímpicos de la excelencia, la amistad y el respeto. Uno de los académicos que es referente de este tema a nivel mundial es el profesor colombiano Tomás Bolaño.

Hoy, que estamos ad portas de los juegos olímpicos de París 2024, no estaría mal recordar la sentencia satírica del poeta latino Juvenal: “Más si algo has de pedir [a los dioses] y ante las aras ofrecer las entrañas y asaduras de cándido lechón, tu voto sea tener una mente sana en un cuerpo sano”.

Logoi

Esta columna es un espacio dedicado a la búsqueda del sentido de las palabras. Un ejercicio arqueológico, etimológico y, si se puede decir, biográfico. Cada entrega nos permitirá conocer la historia, el significado, el uso y el sentido de una palabra. Por: Mauricio Montoya y Fernando Montoya

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