Las Farc… El comodín de Santos, Uribe y algunos candidatos presidenciales

     

En un país de aproximadamente 50 millones de habitantes, en el que han pasado por su presidencia 116 gobernantes a lo largo de su historia política y que ha sufrido duros golpes a causa del narcotráfico y de la guerrilla, aún se deja llevar por el juego de poder de algunos políticos. Está bien hablar de derecha e izquierda, pues contribuyen a dos puntos de vista diferente, pero, ¿En qué momento surgieron tantos partidos políticos sin una base ideológica fuerte?, y con este cuestionamiento no estoy a favor ni en contra de ellos, así como lo estipula la constitución política de 1991, los partidos políticos de Colombia están basados en el derecho de asociarse, pero gobernar un país no se puede convertir en el juego de ping pong de estos partidos y sus representantes.

Las Farc (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), una organización guerrillera de extrema izquierda y marxista, reconocida, no solo a nivel nacional sino también a nivel internacional, gracias a sus actos terroristas, y que azotó a toda Colombia desde 1964, se podría decir que hasta la fecha. Secuestros, extorsiones, genocidio, graves crímenes de guerra, desaparición forzada, acceso carnal violento y otras formas de violencia sexual, sustracción de menores, etc… Supuestamente combatida durante el gobierno de Uribe y perdonada durante el gobierno de Santos, y con este juego nace “El comodín Político”, más conocido en la actualidad como las Farc.

Álvaro Uribe Vélez, abogado y político, presidente de Colombia en los periodos 2002-2006 y 2006-2010, durante su gobierno aumentó la edad para pensionarse de mujeres a 57 años y hombres a 62 años, aumentó de 1000 a 1250 semanas las cotizaciones para acceder a pensión, eliminó la mesada 14 o prima de junio a los pensionados, acabó con los quinquenios y las primas de antigüedad, cerró y ordenó liquidar más de 18 hospitales, subió el IVA del 8% al 16%, mediante la resolución 013 de 2005 ordenó acabar con las primas de servicios y técnicas, fue el único presidente de Suramérica que apoyó la invasión y genocidio del pueblo de Irak para robarle su petróleo, no permitió que indemnizaran ni repararan las víctimas de la violencia, y esto no es ni el 10% de las maravillas que realizó Uribe durante su gobierno, pero como esta columna no es alusiva solo a su presidencia, lo dejamos allí. Ahora bien, ¿Cuál es la motivación de sus seguidores, entre ellos el actual candidato a la presidencia de la república, Iván Duque, para querer devolvernos al pasado? “No le entregaremos nuestro país a unos terroristas” “Colombia se convertirá en un Venezuela” “Necesitamos una coalición para combatir el terrorismo” “No queremos un terrorista vestido de civil gobernando nuestro país” “Santos polarizó” “Rechazamos la construcción de una paz donde hay una serie de concepciones que generan impunidad” ¿Acaso lo único que nos importa a los colombianos es combatir el terrorismo? Ese tema ya está quemado… Se firmó el proceso de paz, sabemos que las Farc tendrán curules en el congreso, entonces, ¿Por qué justificar y promover unas propuestas con base a un tema que ya está claro? Para empezar, ya no tienen un candidato presidencial, pero sea justo o no que las Farc, hagan parte del actual congreso de la república, hay que evaluar las miles de carencias que tenemos como ciudadanos, a causa de un mal gobierno.

Juan Manuel Santos Calderón, político y economista, actual presidente de Colombia desde el 7 de agosto del 2010, en su actual gobierno, se enfocó en los acuerdos y negociaciones con las Farc, hasta conseguir un premio Nobel, ha sido algo así como “El Dios del perdón”, para algunos que lo idolatran, claro está. Gracias a estar haciendo méritos por hacerse a la imagen del “Gran portador de Paz” dejó a un lado las necesidades de todo un país, aumentando el desempleo, deteriorando aún más el sistema de salud, dando la espalda a las necesidades de los campesinos, subiendo los impuestos… y hay mucho mas por decir, pero esta columna, tampoco es alusiva solo a Santos.

Algunos candidatos de izquierda, entre esos, el ex alcalde de Bogotá, el famosísimo Gustavo Francisco Petro Urrego, político y economista, quien durante su mandato entre 2012 y 2015 en la alcaldía de Bogotá, prometió construir 86 colegios nuevos, de los cuales solo se construyeron 10, reabrir el hospital San Juan de Dios, que nunca pasó, y que en cambio sí se generaron  $211.741 millones en pérdidas al capital de Salud, prometió construir 70.000 viviendas de interés prioritario, de las cuales se hicieron 2.934… y estas son solo algunas de las tantas promesas incumplidas durante su mandato. Me cuestiono, ¿Podría alguien que no supo gobernar una sola ciudad, gobernar un País entero? Ya se sabe que en su juventud fue parte de la guerrilla del M-19, que en cada entrevista da el mismo discurso de resentimiento “Fui estudiante de colegio público, y fui el mejor” “Fui concejal de Zipaquirá por elección popular, y el ejército me torturó siendo concejal” “Jamás quise vengarme de los que me torturaron”…

Para concluir, ¿Que nos espera como país, cuando nuestros candidatos presidenciales, usan a las Farc como comodín? ¿Cuándo como ciudadanos solo vemos 2 personajes que han gobernado nuestro país por casi 16 años?

Es hora de abrir los ojos y tapar los oídos, ni el que quiere formar una guerra, ni el santo que quiere la paz, ni el resentido que no sabe gobernar… en realidad ¿Qué queremos para nuestro país? Es hora de cortar con esta cadena de poder y abrir posibilidades a figuras nuevas, propuestas reales y enfocarnos en los temas que realmente nos preocupan como ciudadanía.

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Mónica Monsalve

Estudiante de periodismo, escritora de prosa y poesía.