La seguridad y la diplomacia: carteras que hunden a Duque

La salida en falso del presidente Duque ante la ONU el pasado 26 de septiembre, al entregar un informe con contenido gràfico que demostraba los supuestos nexos entre el grupo guerrillero del ELN con el gobierno de Nicolás Maduro, fue desmentido en varias de las fotografías a portadas como evidencia por prestigiosas agencias de noticias nacionales e internacionales, con lo cual el sistema diplomático y de defensa colombiano quedo muy mal parado ante la comunidad internacional por insistir en acciones que lejos de deslegitimar la autocracia venezolana, generan desazón expresada en las cifras de impopularidad que rodean el mandato del presidente Duque.

Son varios los elementos que esta clase de actuaciones posibilitan analizar en el marco de la  política internacional y local del mandatario colombiano:

En primer lugar la cartera de defensa quien es dirigida por  Guillermo Botero, demuestra cada vez más ser un fortín de desaciertos políticos, su objetivo que es el encuadre de políticas que garantices el bienestar y la seguridad de los colombianos se ha tornado en una esfera suelta que no garantiza los fines fundamentales del Estado y deja abierta las puertas para el accionar de grupos al margen de la ley y  el actuar de las fuerzas armadas sin límite recurriendo como ya ha sido evidenciado en varias oportunidades el regreso de una política militar que se fija metas sin importar los canales que se usen, recurriendo con ello a estrategias de violencia que vulneran los Derechos Humanos.

Aunado a este punto las fotos mostradas por el presidente Duque deja en entre dicho la inteligencia militar colombiana, por lo cual es inquietante la siguiente reflexión si no se cuenta con inteligencia militar para regular el orden público al interior del país, qué clase de acciones de inteligencia puede realizar el país más allá de las fronteras, elemento que nos permite entender el porqué del conflicto interno armado, elemento que cuenta con una clara respuesta, en las fuerzas armadas la palabra más cuestionada es la fuerza, es decir tenemos grupos armados direccionados por la constitución sin fuerza y sin dirección.

Un segundo punto nos permite reflexionar sobre la falta de norte del ministerio de relaciones internacionales, liderado por Carlos Holmes Trujillo, las actuaciones del canciller quien se auto considera adalid de la democracia, responde más a estrategias de afirmación personalista que a políticas de Estado. El tema de Venezuela ha sido la llama que enciende la actuación consular colombiana,  su defensa férrea deja a un lado temas de alta recurrencia geopolítica que posicionan a Colombia en el escenario internacional como el proceso de paz y el escenario del pos conflicto. Es complejo comprender porque mientras en el exterior se defiende el proceso de paz para buscar ayudas económicas, en el interior del país el canciller desacredita dicho proceso alegando que son necesarias las modificaciones en pro de garantizar justicia con seguridad.

Aunado a estos elementos se le suma el irrespeto del canciller a la carrera diplomática de varios profesionales en nuestro país, el nombramiento a dedo de personas inexpertas, demuestra que la cartera de las relaciones internacionales se ha convertido en un escenario de disputa politiquera, muestra de ello es la destitución de la hija de Noemí Sanín, María Ximena Duran Sanín como cónsul en Londres, después de un fallo del Tribunal Administrativo de Cundinamarca, demostró la violación al artículo 60 del Decreto Ley 274 de 2000, al no nombrar a servidores de la planta de Personal de la Carrera Diplomática que cumplían con los requisitos para acceder al empleo, al que vincularon de manera arbitraria a María Ximena Duran, en contravía del mérito que es uno de los principios fundamentales de nuestra democracia”.

En conclusión Duque está mal rodeado, lo que sigue aumentando las probabilidades de seguir dando pasos en el vacío en el escenario nacional e internacional, la actuación a favor de políticas de gobierno obvia elementos fundantes de la estabilidad nacional, el presidente colombiano olvida que su mandato es temporal y que labor de los estadistas repensar el papel del país en el escenario global  incluso después de finalizado su mandato y esto solo es posible con una decisiones acordes a los pesos y contrapesos de la política internacional, seguir ignorando estos elementos dejarán a Colombia mal posicionado y sin credibilidad, elemento fundante para el desarrollo económico y social del país.

 

Juan Carlos Cardona Londoño

Soy docente orientador de procesos en educación básica y educación universitaria en la ciudad de Medellín, magister en estudios Políticos de la UPB, interesado por temas relacionados con las dinámicas educativas, urbanas y políticas.