La paradoja de Caracas. ¿Leninismo de supervivencia o suicidio soviético?

El 3 de enero de 2026 se produjo un cataclismo en América Latina. La invasión, el estallido de munición de guerra sobre Venezuela y la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores por parte de Estados Unidos abrieron un nuevo periodo en la región que terminará de decantarse durante los próximos años. De cara a este breve lapso, la analogía histórica resulta útil para prefigurar escenarios. A continuación, desarrollaré los mecanismos de respuesta ante el acecho de un régimen que, en distintos periodos, generó resultados contradictorios. Para ello, emplearé las figuras de Lenin y de Gorbachov, ambos líderes de la Unión Soviética que, ante el asedio, realizaron concesiones con resultados opuestos.

La figura de Lenin en la que se sitúa este análisis se encontraba en la dirección de una nación económicamente estancada y con una crisis humanitaria extrema. En medio de una guerra, generó una estrategia que lo llevó a negociar la paz con las potencias imperialistas en marzo de 1918, en la ciudad de Brest-Litovsk, actual Bielorrusia. El resultado: logró un acuerdo que alejó del frente a Rusia y a sus enemigos a costa de la entrega de un botín equivalente al 25% del territorio y al 40% de su capacidad industrial. Sus enemigos celebraron porque recaudaron la fuente económica para continuar el ataque mediante el financiamiento de la guerra civil que continuaría los siguientes tres años.

Este primer hecho es plausible de extenderse como fenómeno a la figura de Delcy Rodríguez durante la semana del 26 y el 29 de enero. Ella firmó la paz con la potencia imperial en una sociedad en shock, con crisis humanitaria y económicamente atrasada por la guerra de asedio. La nueva Ley de Hidrocarburos estipula la cesión de licencias de exploración a consorcios estadounidenses en cambio de una tregua en las operaciones militares y una distensión de las relaciones económicas con la economía global. Liberales, neoliberales y conservadores celebran; obtienen la renta de capital para que continúe el acecho y lograr la devolución del antiguo orden político.

Por otro lado, Gorbachov el 12 de septiembre de 1990 firmó el Tratado sobre el Establecimiento Final con respecto a Alemania, el Dos por Cuatro, entregando el control de un territorio gestionado por el poder soviético. La zona de influencia con mayores grados de desarrollo económico y el mercado con potencial de crecimiento se entregó al libre mercado. Los capitalistas celebraron porque podían continuar el asedio y alcanzar la unificación bajo la égida de la OTAN.

Tiempo después, los hechos demostraron que: Lenin venció, aunque a un costo territorial y humano enorme; y la victoria fue la del Estado, no necesariamente la de la nación porque se instauró el periodo del capitalismo de Estado); mientras que Gorbachov firmó el acta de defunción de la Unión Soviética. ¿Y Delcy?

Miremos con atención la relación entre partido y sociedad porque allí se entronca el mantenimiento del régimen. En el caso de Lenin, el partido se encontraba cohesionado. En abril de 1917 se alinearon todas las fracciones en torno a su consigna de “tierra, pan y paz”. Nadie se salió de ese marco y quien lo intentó fue purgado o minimizado (Stalin por ejemplo). Gorbachov, en cambio, enfrentaba intrigas internas entre la vieja guardia estalinista de Ligachov y los reformistas pro-oligarcas de Yeltsin. Su consigna de la “transparencia” o la Glasnost fue insuficiente, incapaz de cohesionar y sin purgas; además, careció de un espíritu partidario que lo apoyara en la sociedad. El resultado fue que el partido implosionó en 1991 y no fue capaz de contener la erosión nacional; por lo cual, desde entonces no ocupa el lugar de dirigente en la sociedad; mientras que bajo la decisión de Lenin, se consolidó y ocupó en el mundo el papel de vanguardia e inspirador de causas por la libertad.

El Partido Socialista Unido de Venezuela ha realizado purgas en torno al mantenimiento de la economía de guerra durante los últimos ocho años. La separación del Partido Comunista y las purgas recientes en el aparato militar revelan una estrategia de cohesión interna en Venezuela que sigue el patrón de Lenin: eliminar la disidencia para preservar el mando unificado en tiempos de asedio y repliegue.

Sobre Delcy, aunque es pronto, se dice que enfrenta una división entre el ala fuerte, con arraigo en las fuerzas de coerción que aspiran al mantenimiento de sus prebendas, y el movimiento popular chavista. Destaco el “dicen”, porque externamente es imposible determinar la veracidad. Hasta ahora, el comportamiento político interno muestra alineación y coherencia con la consigna de economía de guerra de transición.

En los tres casos, ante el asedio se buscó ganar tiempo. No obstante, el tiempo se convirtió en un motivo de precipitación caótica. Lenin compró tiempo para rearmarse internamente y esperar los resultados de la lucha interimperialista; Gorbachov lo hizo para moderar el partido y abrir la sociedad, pero perdió el control ante la sedición. En cuanto a Delcy, aunque aún no lo sabemos, una lectura de actitud leninista es más plausible que “gorbachiana”. Ha dado tres pasos atrás y ha mantenido al partido firme mientras espera que Estados Unidos decaiga con su acción errática que está destrozando alianzas globales y creando alineamientos alternativos.

En última instancia, creo que hoy, el chavismo no apuesta a la rendición, sino a la resiliencia táctica en un escenario de asimetría total. El repliegue de Delcy Rodríguez no debe leerse como un epílogo o capitulación, sino como decisión de necesidad: ceder espacio para preservar el tiempo. Mientras Washington se desangra en su propia errática trayectoria global, Caracas intenta transmutar el asedio en una tregua estratégica que le permita llegar al horizonte del 2030: el Estado comunal.

 

Julián Andrés Granda

Sociólogo marxista de la Universidad de Antioquia, Colombia; Magister en Estudios políticos Latinoamericanos con la tesis titulada el pensamiento político revolucionario de Luis Vitale Cometa por la Universidad Nacional de Colombia. Defensor del socialismo científico. Candidato a Doctor de la Flacso Ecuador; miembro del Pacto Histórico.

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