“HECHOS, INNOVACIÓN, UNIÓN” Lo que necesita COLOMBIA para 2026

“La renovación política es necesaria, esencial e irrefutable. Nuevas personas, nuevas formas, conocimiento renovado, y ciudadanía actualizada”.


Faltan meses para que el país vuelva a enfrentarse a ese ritual democrático que combina esperanza, miedo y marketing: las elecciones presidenciales. Pero mientras la conversación se enreda entre nombres, peleas y promesas, hay un hecho incómodo que nadie quiere aceptar: ningún presidente, por brillante que sea su discurso, podrá transformar Colombia sin construir una Colombia de todos, para todos y el largo plazo.

Hoy gobernamos con la lógica del celular descargado: cada mandatario intenta hacer “modo ahorro” y sobrevivir políticamente cuatro años, no obstante, nadie piensa en cargar la batería del país para las próximas décadas. Así no se puede. Un país que cambia de rumbo cada 48 meses solo tiene un destino, estancarse.

1.  La urgencia de una revolución económica y humana

Colombia debe dar un salto económico NO cosmético, sino profundo, estructural, casi quirúrgico. No es un capricho: es una urgencia moral.

Tenemos 21 millones de personas con CRISIS ALIMENTARIA, y más de 7 millones en pobreza extrema. ¿Qué dignidad puede haber en una nación donde la comida es un privilegio y no un derecho basado en oportunidades dignas?

Colombia necesita una revolución productiva, una apuesta que conecte innovación, emprendimiento y educación técnica con empleo real. No más discursos sobre “emprendimiento” mientras los colombianos seguimos vendiendo tinto sin garantías, sin capital de riesgo, ni programas escalables, ni incentivos serios.

La economía colombiana es como un gigante amarrado con hilos viejos: con un gran potencial, vive restringida por burocracia, miedos, improvisación y gobiernos que cambian la ruta cada cuatro años. Hay que cortar esos hilos. Con planes que beneficien la formación tecnológica, agraria y comercial.

2.  Innovación o estancamiento

No podemos seguir dependiendo del presidente de turno. El mundo va más rápido, y mientras países como Corea, Estonia o Irlanda apostaron hace décadas por las industrias del conocimiento, ciertos políticos celebran que exportamos aguacate. (Con corrupción de por medio). Podemos exportar tecnología, ciencia, robótica, inteligencia artificial y biotecnología, hay que sumarse a la transición energética, sí, pero de forma responsable y que represente PROGRESO.

La innovación no es una palabra bonita; es la diferencia entre un país que crece y uno que sobrevive. Es transformar colegios en semilleros de talento, universidades conectadas con la industria, gobiernos locales como laboratorios de soluciones, hablando con HECHOS. Es crear un ecosistema donde las ideas tengan espacio para respirar, crecer y convertirse en dignidad humana.

3.  La política también necesita su propia revolución

No podemos hablar de cambio si seguimos eligiendo a los mismos que hoy en día cuentan con infinidad de investigaciones e imputaciones por corrupción. La política colombiana necesita una renovación generacional real. No un joven como adorno de campaña, SOLO ciudadanos construyendo proyectos, liderando movimientos, CREANDO educación digna para TODOS.

La renovación política es necesaria, esencial e irrefutable. Nuevas personas, nuevas formas, conocimiento renovado, y ciudadanía actualizada.

Necesitamos una política que deje de ser un concurso de populismo con slogan y vuelva a ser una conversación seria sobre presente, futuro, en ideas qué nos conviertan en POTENCIA ECONÓMICA Y SOCIAL. Una política que entienda que gobernar no es polarizar, sino co-crear, convencer con hechos, y defender la renovación.

4.  El camino: ¡¡PATRIA!! hechos, innovación y unión

HECHOS, porque el país no soporta más discursos sin realidades; quiere resultados medibles, visibles y GIGANTES, acompañados de discursos incluyentes y coherentes.

INNOVACIÓN, porque el futuro se construye con tecnología, educación y creatividad.

UNIÓN, porque ningún proyecto nacional puede levantarse en medio de trincheras ideológicas, hay que construir liderazgo con firmeza y coherencia, y también, con la humildad, de reconocer lo más óptimo para el país en cada etapa y situación.

Colombia en 2026 no necesita un “mesías”: necesita un arquitecto. Un reconstructor de país. Un/a líder que entienda que gobernar es planear para 4 años, y los próximos 30. Que sepa que la dignidad humana empieza por el plato de comida y continúa en la oportunidad de crecer. Que reconozca que el país necesita menos peleas y pactos corruptos; menos caudillos y MÁS INSTITUCIÓN.

La historia nos está diciendo algo: la próxima elección no definirá un gobierno. definirá si Colombia sigue repitiendo el pasado o se atreve, por fin, a construir su futuro.

Hechos. Innovación. Unión.

Paso a paso, día a día, tú y yo.

Emmanuel Borrero Ortiz

Amante de nuestra patria, la tecnología y el liderazgo desde que nací. Mi mayor sueño: impactar a un mundo lleno de potencial a través de la política, la economía y el emprendimiento basado en los hechos.

Además de ello, futuro abogado y economista, actualmente certificado como Líder Público de Medellín. Con un enfoque principal en el aprendizaje constante y la formación en valores, arte y ciencia. Creo firmemente que cada ser humano puede estar al servicio de la humanidad.

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