Fabricato y el sector textil

Como era de esperarse, la acción de Fabricato en el mercado accionario local fue fuertemente castigada en la jornada de este lunes con una caída estrepitosa en el título de casi un 18%, esto luego de que el pasado sábado la compañía hiciera el anuncio de suspender su producción por quince días a partir del próximo 26 de agosto. Una decisión que se dio muy a pesar de los anuncios hechos un día antes por el gobierno nacional al empresariado colombiano reunido en Cartagena en la Asamblea de la ANDI, y una muestra palpable del difícil año por el que pasa la industria.

Es que ocurre no con cualquier compañía. Fabricato es un icono de la pujanza antioqueña y líder emblemático de la producción textil en Colombia, amén de casi un siglo de existencia y de aporte a la industria manufacturera del país. Su historia está llena de crecimiento y logros, pero también de malos manejos que han puesto a la empresa al borde de la quiebra o en situaciones difíciles en más de una ocasión, a lo cual se ha sumado en no pocas veces la crítica situación del sector por la apertura comercial del país en las últimas décadas. Lo más reciente y que el mundo financiero local todavía lamenta, fueron los famosos “repos” hechos con el título por agentes de la firma comisionista Interbolsa en el mercado de valores, lo cual, aunado a la grave situación financiera que vivía la empresa, socavaron la confianza de los inversionistas y llevaron a la empresa a una nueva crisis, de la cual según sus directivas, solo a partir del 2017 se empezaba a despegar.

Por eso el asombro que causó la suspensión de la producción en el plano económico este fin de semana. Una medida que si bien es reflejo de un entorno macroeconómico de baja demanda y unas condiciones de competencia difíciles – que dicho sea de paso afectan a todo el sector – deben verse principalmente como medidas tendientes a mantener la estabilidad de la compañía y reducir gastos en momentos en que los inventarios se han aumentado, lo cual es sano y coherente con el plan estratégico de la compañía definido en 2013. No representan signos o aflore de nuevas crisis, si bien los números presentados en los resultados del segundo trimestre del año no favorecen mucho el despegue esperado; aunque a corto plazo advierten un panorama negro en las ventas de no tomarse acciones inmediatas. Acciones que por el origen de la problemática involucran necesariamente al gobierno nacional.

Ante esto, y pese a los recientes anuncios del ministro de Hacienda Mauricio Cardenas y el presidente Santos que buscan impulsar el sector industrial y la economía, la industria textil y de confección por las condiciones en que compite, requiere una atención especial. Son numerosos los llamados desde el gremio textil para que se tomen medidas que frenen el contrabando en la modalidad de subfacturación, la informalidad y la llegada masiva de telas de baja calidad desde China e India.

No hay que buscar fórmulas mágicas para reavivar a la industria textil nacional. En aras de esto, que mejor que no hacer oídos sordos a las razonables medidas de choque propuestas a comienzos de año por Carlos Alberto de Jesús, presidente de Fabricato, en una entrevista concedida al periódico La República y que se sintetizan en tres: aumento de los aranceles para las importaciones de telas; cero arancel para las importaciones de hilos; y finalmente, fortalecer el control aduanero del contrabando, principal práctica que atenta contra el mercado legal. Eso debe hacer el gobierno y su ministra de comercio, María Claudia Lacouture, en lugar de estar justificando la situación del sector afirmando que es un fenómeno generalizado de Latinoamérica. Soluciones y no justificaciones es lo que se requiere con urgencia.

Por ahora, resta esperar que las tímidas medidas tomadas por el gobierno esta semana en la forma de un decreto de control aduanero para los textiles ataje buena parte del contrabando, y permitan tanto a Fabricato como a las decenas de empresas y trabajadores del sector, tomar un nuevo aire en un entorno económico que transcurrido medio año no ha sido nada fácil.

 

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German Felipe Muñoz

Ingeniero civil. Miembro y confundador de la Fundación Soy Joven. Apasionado por temas de liderazgo, emprendimiento, desarrollo sostenible y paz. Maratonista.