Encuentro Petro-Trump, sin rodilleras y con la dignidad en alto

No hay que ir muy lejos, hasta hace pocos días, la derecha se frotaba las manos esperando que Trump se tomara a sangre y fuego la Casa de Nariño. Deseaban para el presidente Petro el mismo destino que corrió Maduro. No lo dudo, fueron semanas difíciles, la arremetida violenta de Trump en Caracas no solo fue un duro golpe de mano al orden internacional, sino que, además, sentó un precedente peligroso para la región, pero eso poco le importó a una derecha, que, en su afán de poder, comparó a un presidente legítimo como lo es Petro -algo que reconoce hasta el mismísimo Marco Rubio- con un ilegitimo como Maduro. Pero ganó la diplomacia y la derecha se quedó viendo un chispero.

Y se quedó viendo un chispero porque el presidente Petro, comprendiendo la importancia del momento, tuvo la audacia de echar mano de la diplomacia como su mejor arma de defensa. Y fue con diálogo, mesura y dignidad que Trump lo recibió en la Casa Blanca y así se reestableció una relación diplomática que los emisarios de algunos candidatos presidenciales en Washington habían fracturado con falsas acusaciones y falacias. Porque a nadie le cabe en la cabeza que un presidente que siempre ha denunciado las mafias sea “el jefe del narcotráfico en Colombia”, pero esa fue la impostura que Trump se creyó porque así se lo hizo creer una derecha mezquina que anhelaba una invasión.

Y claro que a mi no me gusta Trump, ni poquito, pero las relaciones políticas entre gobiernos se deben abordar con respeto y diálogo. Para eso existe la diplomacia: para construir espacios de diálogo entre diferentes y contrarios. Las relaciones entre los presidentes por contrarios que sean no se pueden personalizar en agravios, insultos o descalificaciones, así Petro y Trump se hayan mostrado los dientes en las redes sociales, un encuentro personal fue suficiente para aclarar dudas sobre narcotráfico y cooperación, y, muy especialmente, para echar por el suelo embustes y engaños con pretensiones electoreras.

Al presidente se le debe reconocer que le bajó al tono a la confrontación en X y comprendió la importancia de diálogo con un contrario ideológico, y así lo hizo, de frente y con dignidad, por eso, no tuvo problema al concluir la visita en afirmar que se trató de un “encuentro entre iguales”; dos presidentes con sus formas y métodos, pero que entre iguales deben salvaguardar una relación estratégica en temas tan sensibles como lo son la cooperación y seguridad. Que diferencia con Duque que cuando visitó la Casa Blanca en 2020 agachó la cabeza apenas Trump -en su primer gobierno- se refirió a la región como su “patio trasero”.

Ya lo que sigue es que la relación entre ambos gobiernos se siga gestionando por los canales diplomáticos e institucionales, sin interferencias malintencionadas para las próximas elecciones o amenazas de invasión. Bien por el presidente Petro que, con dignidad y sin las rodilleras tan habituales en la derecha, comprendió el momento histórico y político, confiando en la diplomacia para hablar con un contrario y poniendo por encima los intereses del país. ¡Así es que debe ser!

Andrés Mesa

Ex Diputado de Antioquia
Abogado, especialista en derecho administrativo y magister en derecho.
Jefe Oficina Jurídica del INVIMA

Comentar

Clic aquí para comentar

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.