Elecciones históricas: lo que se define el 8 de marzo

41.287.084 colombianos estamos habilitados para votar en las elecciones del próximo 8 de marzo (8M), una jornada electoral, que, por donde se le mire, marcará un hito en la historia reciente del país. Son varios los asuntos de mecánica política y electoral que se definirán el domingo. En esta columna solo voy a enumerar tres.

El peso de las consultas de cara a la primera vuelta presidencial

La novedad es que la Registraduría dispuso de un tarjetón único para las tres consultas, a diferencia del 2018 y 2022, cuando cada consulta, previa solicitud del elector, constituía un tarjetón independiente. La tendencia que se viene arrojando por diversas firmas encuestadoras ubica la consulta de la centroderecha como la más votada, y sí la tendencia en las preferencias individuales se mantiene, la maquinaria del Centro Democrático se volverá a imponer sobre candidaturas más de opinión, puesto que Paloma Valencia podría capitalizar el “segundo aire” para un partido organizado que al cierre del Gobierno Duque cayó en horas bajas pero que de cara al 8M podría aumentar su representación en el Congreso. Ya la maquinaria uribista probó su efectividad en consultas en 2018 y 2022.

Quien gane la consulta de la centroderecha pasará inmediatamente a disputarle terreno a Abelardo de la Espriella. Quien podría salir desinflado si sus dos apuestas al Congreso, Creemos y el Movimiento de Salvación Nacional, no superan un umbral de cerca de 600 mil votos en sus listas al Senado y se queman. La pregunta que surge es si ese sector de centroderecha-ultraderecha que va a emerger luego de la consulta, unidos tanto por un pasado común como por un antipetrismo recalcitrante, llegará unido a la primera vuelta.

Sobre la consulta de Claudia López y Roy Barreras no hay mucho que decir. A Claudia se le reconoce el haberse inventado una consulta de la noche a la mañana y tener la “audacia” de medirse con ella misma (algo similar hizo Petro en 2018), al menos, no quiso perder vigencia en la opinión y figurar en el tarjetón, la movida podría resultar clave para dinamizar un posicionamiento que le ha resultado esquivo. La movida de Roy también busca un posicionamiento al alza para una eventual fórmula vicepresidencial. Habrá que ver si la maquinaria tradicional y clientelista que está moviendo por todo el país no le sale “chimba” (como le pasó a Vargas Lleras en 2018) y Quintero no le resulta ganando en su propio invento.

Los partidos que salen del mapa

Además de elegir Senado de la República y Cámara de Representantes, el 8M sabremos cuantos movimientos y partidos políticos seguirán en un sistema de partidos que a la fecha contabiliza a 27 organizaciones con personería jurídica (lo que le otorga condición de existencia legal a un partido político). Para ello, sus listas deberán estar por encima de un umbral que se fija en el 3% de la votación válida en la elección al Senado; es decir, ya sean listas abiertas (con candidatos en preferente) o cerradas (donde solo se vota por un logo), al cierre de la jornada y si la intención es seguir existiendo o existir en el sistema de partidos las listas tienen que estar por encima de los 600 mil votos.

En un primer lote se encuentran partidos ya existentes como Oxígeno, Comunes (en coalición con Fuerza Ciudadana) o Salvación Nacional que se juegan por cuenta propia su continuidad en el sistema. Otros como En Marcha, Dignidad y Compromiso, el Nuevo Liberalismo, Alianza Verde, Mira o Cambio Radical optaron por integrar variopintas listas en coalición –algunas sin identidad ideológica o programática– con la intención de aunar esfuerzos electorales para así superar los 600 mil votos. Dicha movida ya probó su efectividad en las elecciones del 2022 y se va convirtiendo en una estrategia recurrente entre los partidos políticos pequeños o medianos que cada cuatro años luchan por no salir del mapa.

En un segundo lote se encuentran los grupos significativos de ciudadanos o movimientos por firmas que buscan convertirse en partidos políticos al obtener por primera vez la personería jurídica. Ahí se encuentran Patriotas, Creemos (que ya tuvo personería jurídica, pero se la tumbó el Consejo de Estado en 2024), Colombia Segura y Prospera, y Con toda por Colombia. Varios de esos movimientos encarnan a fuerzas políticas regionales personalistas que buscan dar el salto al escenario nacional, como Creemos de Federico Gutiérrez o Con toda por Colombia de Juan Daniel Oviedo. Para Federico Gutiérrez la apuesta es alta porque busca constituir la plataforma partidista para su eventual candidatura presidencial en 2030.

La credibilidad y transparencia del proceso electoral

Más allá de la mecánica electoral y los cálculos partidistas, el 8M se juega la credibilidad y transparencia del proceso y la organización electoral, la Registraduría Nacional del Estado Civil, en cabeza de Hernán Penagos, dará cuenta al cierre de la jornada de sus capacidades de cara a unas elecciones presidenciales que el presidente Petro –en calidad no de jefe de Gobierno, sino de jefe de campaña de la izquierda–, viene menospreciando al sembrar una serie de dudas sobre su transparencia y credibilidad. Algo que no es menor.

Y no es menor porque el cuestionamiento no viene de un candidato opositor, tal como lo fue el mismo Petro en el 2022, sino del mismo presidente, quien, sin pruebas y reciclando viejos señalamientos, ha puesto un manto de duda sobre un proceso electoral que el conjunto de las instituciones y sectores de la sociedad civil han salido a respaldar. Nunca será positivo para la democracia que un presidente meta mano al proceso electoral, nuestros antecedentes históricos –el robo de las elecciones en 1970– y lo que recientemente se ha visto en la región –con Trump y Bolsonaro llamando a desconocer los resultados– no han sido buenos ejemplos para la estabilidad democrática.

Confío que concluido el 8M la organización electoral disipe cualquier cuestionamiento tendencioso y de cuenta de la transparencia de la que ha venido haciendo alarde. El rol de las misiones de observación internacional será clave, así como de las organizaciones de la sociedad civil y los testigos electorales (postulados por todos los partidos y grupos significativos de ciudadanos). Si la jornada electoral se ve ensombrecida por acusaciones fundamentadas de fraude y falta de credibilidad en los resultados, lo que se viene de cara a las presidenciales será bastante crítico.

Quedan varios temas pendientes de revisar, por el momento, considero que esos tres serán los que se definirán el 8M. No tengo mucha expectativa sobre la “renovación” del Congreso; es más, considero que podría conservar su actual composición, con una izquierda que tal vez gané algo de terreno en el Senado y pierda otro tanto en Cámara. Pero seguirá siendo un Congreso mayoritariamente de centroderecha al servicio de la política tradicional, las maquinarias y el clientelismo. De corazón espero equivocarme.

Fredy Chaverra Colorado

Politólogo, UdeA. Magister en Ciencia Política. Asesor, investigador y editor.

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