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Y sí, dato mata relato. Según el DANE la tasa de desempleo para el mes de enero se ubicó en el 10.9%, es decir, bajo 0.7% frente a enero de 2025 cuando fue de 11,6 %. Es una muy buena, una excelente noticia para el país y que da cuenta, por un lado, que el aumento del salario mínimo en el histórico 23% no implicó el apocalipsis laboral que desde la derecha se avizoraba en un escenario caótico y que se vendió por muchos medios como una certeza, y por otro, que el Gobierno viene acertando en políticas públicas que han dinamizado la productividad y el mercado laboral, puesto que la informalidad, también pasó del 56 a 55%.
Resulta muy satisfactorio que el empleo siga bajando como resultado de las reformas que han dignificado a millones de trabajadores. Para este año, importante en la rendición de cuentas del Gobierno del Cambio, la reforma laboral que restituyó el recargo nocturno y el recargo en dominicales y festivos entrará plenamente en vigencia, lo que representará, según diversos estudios, una mejora sustancial en la calidad de vida de los trabajadores en el sector servicios, seguridad, comercio y manufactura.
Ciertamente no ha sido fácil, el Gobierno, sin mayorías propias en el Congreso y con una matriz de grandes medios de comunicación que desestiman permanentemente sus logros, ha logrado sacar adelante reformas que por décadas estuvieron en el congelador, y lo ha logrado, sorteando dificultades e infinidad de bloqueos, con un fuerte respaldo popular y con una coalición de sectores de izquierda y liberales convencidos de que el cambio no es solo un eslogan y que se debe materializar en reformas que verdaderamente transformen la vida de los colombianos.
El apoyo de los congresistas liberales que se la han jugado de frente por el cambio, también sorteando infinidad de dificultades y bloqueos, también es digna de admirar. Ellos y ellas, representantes a la Cámara y senadores, han llevado, en alto y con convicción, las banderas ideológicas de un liberalismo que se construye de la mano de los trabajadores a partir de una profunda e histórica vocación social. Son auténticos liberales que han comprendido el signo de los tiempos convirtiéndose en artífices del Cambio. ¡Gracias a esos liberales que no han empeñado el auténtico liberalismo a la extrema derecha!
Persisten retos, eso no lo pongo en duda, la informalidad sigue siendo una problemática que se debe atender con esquemas de formalización, se requiere, en articulación con los gobiernos territoriales, de políticas públicas que atiendan la informalidad en sus variedades regionales. Avanzando así en una reducción aún mayor del desempleo y mejorando las condiciones de formalización de los trabajadores independientes, ya lo que sigue, y en lo que el próximo Gobierno debe aunar esfuerzos, es en reducir la informalidad. La meta debe ser integrar en el mercado laboral a millones de colombianos y colombianas que hoy no cotizan a seguridad social. El Gobierno del Cambio ya dio los primeros y decisivos pasos en ese sentido.
Es una buena noticia y un parte de tranquilidad que el aumento del salario mínimo no haya desencadenado el apocalipsis de desempleo que se pintó desde la extrema derecha; inclusive, muchos de los sectores gremiales y empresariales que inicialmente se opusieron al aumento hoy lo apoyan y le piden al Consejo de Estado que lo mantenga. Es una conquista histórica que no tiene reversa. Sus impactos positivos en la economía son cada vez más visibles, solo eso explica que la favorabilidad del presidente Petro, al cierre de su mandato, se ubique en un 49% según Invamer. Como quien dice: el Cambio se nota.













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