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Diario de un emprendedor: ¡No más quejas!

Diario de un emprendedor (1)

Creo que desde que somos niños todos los colombianos hemos escuchado a un familiar, amigo o en algún medio de comunicación la frase que en este país hace de los emprendedores exitosos unos verdaderos héroes: “Hacer empresa en Colombia es muy difícil”. Para ser justos esta frase no es producto de la imaginación de unos pocos, pues cada vez que escuchamos de las cifras de mortalidad de las empresas menores de 5 años en Colombia, tanto los que ya emprendimos como los que están evaluando la posibilidad de hacerlo, revisamos toda nuestra existencia y empezamos a creer que ese cliché es simplemente una realidad inalterable, hasta llegar al punto de preguntarnos: “¿En qué estaba pensando cuando decidí hacer empresa?”. Pero para serles franco mi intención con este blog, que hoy voy a empezar a construir a partir de mis experiencias, es analizar con una mirada crítica a los verdaderos responsables del éxito de las startups, Los Emprendedores.

Quiero que quede claro que esta afirmación proviene de alguien que está en la posición de emprendedor y que a través de todos los errores que ha cometido, intentando hacer negocios de forma exitosa, puede corroborarla. Es mi deber poder compartirles todos mis momentos de catarsis para que juntos podamos producir un movimiento de emprendedores autocríticos, carentes de excusas y llenos de verdades. Un movimiento que demuestre que independiente de todas las carencias que nuestro país tiene en materia de infraestructura, productividad, competitividad y la excesiva burocracia, sea responsable de cambiar el imaginario de país que tenemos y construyamos una sociedad que crea en su potencial personal y colectivo, que deje de esperar a la aparición del escenario ideal para emprender y que se aventure a tomar los riesgos que traen las grandes victorias.

Es frustrante ver lo que pasa en nuestro país, lo admito, la corrupción, la ilegalidad, la falta de seguridad y la incapacidad de generar soluciones de largo plazo por parte de quienes tienen las riendas de nuestro país, provoca en mas de uno salir corriendo a buscar condiciones “más favorable” en otras latitudes. Pero, ¡ey!, éste es nuestro país y en vez de estar llenándonos de excusas, culpando a todo el mundo de nuestra incapacidad de sacar nuestros proyectos adelante, deberíamos estar pensando cómo hacer que estas situaciones se conviertan en retos a sortear y toda esta locura que nos rodea se convierta en un juego al que le debemos ganar. Finalmente, de lo que ocurra con los proyectos empresariales que por esta época nacen, dependen la economía, el desarrollo social y cultural de las próximas generaciones.

¡Así de importante es lo que hoy estamos haciendo! Ahora, este no es un mensaje del tipo capitalista, político, ni mucho menos quiero que crean que los emprendedores somos los personajes más importantes de la sociedad. Quien quiera que se haga llamar colombiano tiene una enorme responsabilidad de actuar de forma congruente con el futuro que espera para este país. Solamente digamos que los empresarios del futuro son los que tendrán que poner el mejor ejemplo de todos para que la sociedad que reciban las futuras generaciones sea de inmensas oportunidades.

Lo primero que les propongo es que nos salgamos de nuestras “cuatro paredes mentales” y empecemos a cuestionarnos cómo es posible que, si las condiciones actuales nos cobijan a todos, existan casos de emprendimientos que en pocos años logran un éxito avasallador… ¿será que se encontraban en posiciones más favorecidas que el resto de nosotros? O puede ser que simplemente se aislaron de pensamientos que limitan la materialización de las ideas, se rodearon de personas que hicieron lo mismo, se dedicaron a conocer a profundidad el “Job to be done” que esperan solucionar con sus proyectos y quemaron los barcos de regreso evitando la posibilidad de abandonar ante un eventual fracaso, porque al final el mundo es de quienes asumen que el riesgo es algo con lo que hay que vivir y no se debe evitar.

Entonces, para finalizar, este es un llamado a que dejemos de desgastarnos condenándonos por el país que nos tocó, por el mal actuar de algunos y por la falta de mejores condiciones para las empresas pequeñas y las nacientes, y más bien  los invito a que nos convirtamos en los creadores de las soluciones, de las oportunidades y del desarrollo que todos nos merecemos, porque sólo nosotros podremos cambiar el curso de este juego llamado: Hacer empresa en Colombia.