Cultura mafiosa o radiografía de una sociedad en crisis

En Cultura y Sociedad dice Marcuse: “La cultura significa, más que un mundo mejor, un mundo más noble; un mundo al que no se ha de llegar mediante la transformación del orden material de la vida, sino mediante algo que acontece en el alma del individuo”.

Y es precisamente sobre este postulado inicial que pretendo desarrollar mis ideas, la Cultura en sí y para sí, recoge lo más noble, sublime y puro de la esencia y la naturaleza humana por cuanto y en tanto, permite que a través de ella se desarrollen las interrelaciones, las comunidades, las identidades y la nación, sin cultura no hay sociedad y viceversa.

Ahora bien, cuando se habla de cultura mafiosa o “traqueta” no se apela al concepto abstracto de Cultura, sino al conjunto de códigos, conductas, estructuras y prácticas sociales que adoptan ciertos grupos de individuos en el marco de una sociedad libre y espontánea, una especie, si se me permite de “subcultura” que emerge por sus particularidades sociales, económicas, políticas y si se quiere culturales en un determinado contexto, alimentadas todas estas por una estructura criminal, llámese mafias u organizaciones criminales, la Cosa Nostra, la Camorra o la Ndrangheta en la sociedad Italiana, la Yakuza en la sociedad Japonesa, los carteles mexicanos y colombianos o las triadas chinas entre otros.

Y es precisamente esta “subcultura” mafiosa con sus particularidades históricas y sus rasgos identitarios los que crean los imaginarios de sociedad, sus códigos de silencio, la lealtad y el honor, la venganza, el dinero fácil, la ilegalidad y la jerarquía constituyen sus rasgos identitarios, su núcleo esencial de formación y conformación, así como lo son el control territorial, la corrupción institucional, la cultura del miedo y la romanización mediática, con sus narconovelas o narcocorridos, con su merchandising e incluso más allá del objeto de tráfico en sí, llamese drogas, juegos de azar, trata de personas, es subjuice lo que emerge al rededor del objeto transaccional o negocio, es el imaginario, la identidad, la superestructura que emerge a su alrededor y que los medios propagandisticos o los mass medias, con algunas y contadas excepciones se encargan de difundir, en otrora las peliculas, los libros y las novelas, hoy las redes sociales, los influencers o los tiktokers.

Más allá incluso de lo que mueven los objetos en sí, solo por poner un caso, de la llamada cultura mafiosa o traqueta, como el hecho de que en la última década el consumo de drogas aumentó un 20% hasta alcanzar los cerca de 292 millones de consumidores de todo tipo en el mundo, según Naciones Unidas en un mercado de miles y miles de millones de dólares, es la economía alrededor de la misma y que configura esa “sub cultura traqueta” en merchandising, narconovelas, narcocorridos o los llamados “post” que idealizan un estilo de vida, una cultura alejada de lo que Marcuse llamaba un mundo noble o un mundo mejor, se trata de entender, a propósito del momento actual donde se discute una ley #contra la cultura mafiosa, que esto no es folklore ni saber ancestral, es ante todo un sistema opresivo, explotador y que perpetúa las desigualdades y que su lucha es ante todo una lucha más que legal, una lucha social, educativa, económica y sí se quiere en el conjunto de la sociedad, una lucha contra-cultural.

Javier Dario Fernandez Ledesma

Ingeniero. Profesor Universitario. Ex-Director Ejecutivo Ruta N. Ex-Gerente en EPM. Aspirante Rectoría UdeA 2024-2027

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