Creemos-El tigre. Una alianza que marca el punto de quiebre

Lo que ocurrió 28 de enero del presente año en la Plaza Botero de Medellín fue algo distinto: la fotografía de un país que decide dejar de resignarse. La alianza entre el movimiento Creemos, liderado por Fico Gutiérrez, y la candidatura presidencial de Abelardo de la Espriella no es un simple acuerdo electoral para 2026; es una declaración de rumbo.

Lo digo sin rodeos: Colombia está cansada. Cansada de la ambigüedad del poder, del deterioro del orden público, de la destrucción de las finanzas públicas, de la destrucción del sistema de salud y de la sensación de que el cambio que prometieron, solo fue para destruir el país. Frente a ese desgaste, esta unión emerge como respuesta estratégica y moral: orden con humanidad, autoridad con legalidad y crecimiento con oportunidades reales.

Creemos no llega a esta alianza con las manos vacías. Viene de una escuela de gestión probada. Medellín, durante los años en que Federico Gutiérrez ha sido alcalde, logró avances medibles en seguridad, coordinación institucional, reducción del hambre y la pobreza, renovación de la infraestructura pública y sobre todo confianza ciudadana. Esa experiencia local ahora se pone al servicio de una visión nacional que De la Espriella ha defendido con coherencia: instituciones fuertes, reglas claras y resultados verificables.

Defender la vida, proteger a los ciudadanos y garantizar que la ley se cumpla no es autoritarismo; es la esencia del Estado de Derecho. En un país donde el crimen organizado sigue desafiando al Estado e incluso en alianza con el mismo, y donde la desconfianza en las instituciones crece, se debe priorizar la presencia efectiva de la Fuerza Pública y tener una justicia que funcione, eso es sencillamente, proteger el futuro.

Tampoco es casual que esta alianza nazca en Antioquia. Nuestra región ha sido históricamente un contrapeso al desgobierno Petro y un laboratorio de soluciones prácticas. Aquí aprendimos que la seguridad no es un eslogan, sino una condición para el desarrollo; que la inversión pública debe medirse por impacto, no por retórica; y que la ciudadanía responde cuando ve resultados.

Desde el punto de vista electoral, la unión es sólida. Creemos cuenta con estructura territorial, corporados activos y un capital político construido en las urnas. Sumado al liderazgo nacional de De la Espriella, se configura un bloque competitivo capaz de disputar la presidencia sin pactos oscuros ni concesiones de principios. No se trata de ganar por ganar; se trata de ganar para gobernar mejor.

Por eso sostengo que esta alianza es un punto de quiebre. No solo para 2026, sino para la manera como entendemos la política en Colombia. Una política que vuelve al sentido común, que pone a las personas primero, que respeta la ley y que cree en el país.

Si Colombia despierta, será porque decidió dejar de mirar el abismo y empezar a construir su futuro.

Santiago Narváez Lombana

Ingeniero de Producción-Universidad EAFIT, MBA, lector y deportista.

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