Durante años, los espacios oficiales del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco han sido escenarios de cierre y exclusión. En la COP10 (Panamá, febrero de 2025) y en la COP11 (Ginebra), activistas de reducción de daños, médicos y prensa independiente ni siquiera pudimos ingresar como oyentes. Ese bloqueo sistemático del debate contrastó con lo ocurrido en la COP30 sobre cambio climático (Belém do Pará, Brasil, del 10 al 21 de noviembre de 2025), que marcó un punto de inflexión positivo y constructivo en términos de apertura, diálogo e inclusión.
En ese contexto se inscribe Circular Vape Recycle, un proyecto global de sostenibilidad ambiental y reducción de daños que promueve la economía circular aplicada a dispositivos electrónicos de administración de nicotina. Nuestra misión es educar a los usuarios sobre el uso responsable y la gestión final adecuada de estos productos, bajo un principio claro: si cuidamos nuestra salud mediante alternativas de menor riesgo, también debemos cuidar el planeta. El mal manejo de los dispositivos, los líquidos y las baterías contamina suelo, agua y, en última instancia, la cadena alimentaria, anulando así los beneficios individuales y colectivos asociados a la reducción de daños por tabaquismo.
Tal cambio de clima institucional y político no fue abstracto. Comenzó a materializarse, de forma concreta, en una serie de instancias preparatorias regionales que anticiparon el espíritu de apertura y articulación que más tarde caracterizaría a la COP30.
Participación en eventos preparatorios regionales
Una vez concluido el Global Forum on Nicotine 2025, fuimos invitados como oyentes a la Primera Conferencia Climática Internacional “Compromiso Latinoamericano hacia la COP30”, realizada en Córdoba, Argentina, del 1 al 3 de julio de 2025. Organizada por la Municipalidad y el Gobierno de la Provincia de Córdoba, esta cumbre —reconocida por Naciones Unidas como evento conmemorativo por los diez años del Acuerdo de París— reunió a más de 6.000 asistentes y constituyó la Quinta Cumbre Mundial de Economía Circular. Se alcanzó un acuerdo histórico, firmado por gobernadores de seis provincias argentinas, ratificado por 120 intendentes y respaldado por autoridades de 20 países de América Latina, Europa y Asia.
Dicho encuentro posicionó a Córdoba como referente regional en economía circular y acción climática subnacional, y representó una oportunidad única de networking con activistas, empresas, fundaciones, consultores y decisores políticos, ampliando el alcance del proyecto más allá de la comunidad especializada en reducción de daños.
Posteriormente, en noviembre de 2025, participamos en la Bioferia de Rosario, el mayor festival de sustentabilidad y regeneración de Argentina, donde se evidenció un creciente interés de organizadores de eventos (medioambientales, musicales y culturales) por incorporar infraestructura de recolección de dispositivos de vapeo y campañas educativas.
Circular Vape Recycle: liderazgo juvenil y visibilidad global en la COP30
Circular Vape Recycle, junto con su investigación global Impacto ambiental de los dispositivos de vapeo: un enfoque global hacia la sostenibilidad (292 páginas), ha sido oficialmente incorporado al mapa #MutiraoCOP30, registro global de acciones juveniles lideradas por la presidencia brasileña de la COP30 y alineadas con la Agenda de Acción lanzada en junio de 2025 (6 ejes temáticos y 30 objetivos).
Aunque por motivos personales no pudimos asistir presencialmente a Belém do Pará, nuestra propuesta figura de manera permanente en el mapa interactivo. Esta inclusión otorga:
- Reconocimiento internacional del liderazgo juvenil en soluciones climáticas concretas.
- Amplificación en eventos clave como Africa Climate Week, la Semana del Clima de Nueva York y la COP30.
- Influencia directa en la Agenda 2030 y en los tomadores de decisiones globales.
Se trata del primer proyecto proveniente del ámbito de la reducción de daños del tabaquismo que logra el ingreso oficial y visibilidad en una Conferencia de las Partes (COP) de la ONU sobre Cambio Climático.
Circular Vape Recycle: innovación argentina en reciclaje, bioética ambiental y reducción de daños por tabaquismo
Circular Vape Recycle fue fundado por mí, Aylen Van Isseldyk; me desempeño como directora del proyecto y autora de la investigación mencionada con anterioridad. La iniciativa cuenta con el apoyo financiero del Programa de Becas para la Reducción de Daños del Tabaco, impartido por Knowledge-Action-Change, y con la cofundación de Juan Facundo Teme. Ambos somos activistas argentinos especializados en reducción de daños y sostenibilidad ambiental.
Esta labor combina investigación académica, educación y promoción de infraestructura de reciclaje a nivel internacional. Asimismo, el estudio interdisciplinario que desarrollamos integra bioética, reducción de daños y principios de economía circular, y analiza:
- Impactos ambientales de los dispositivos de vapeo.
- Hábitos de percepción y gestión final en distintos países.
- Modelos exitosos (como los de Suiza o el Reino Unido) y oportunidades locales.
Con base en los resultados expuestos, sostengo que, con una educación pertinente y aprovechando la legislación vigente en materia de gestión de residuos peligrosos (Leyes 24.051 y 25.916), Argentina tiene el potencial de convertirse en un referente regional en el reciclaje de dispositivos de vapeo. Este horizonte no es teórico, sino operativo, y se apoya en una hoja de ruta académica concreta.
Próximos pasos académicos (2026):
- Traducción del documento completo al inglés y al portugués.
- Actualización permanente del estudio.
- Ampliación del análisis a otros productos de riesgo reducido.
Reducción de daños y agenda climática: la COP30
El proyecto ha tenido la virtud de trascender el ámbito exclusivo del control del tabaco y encajar de manera natural en la agenda climática. Mientras las Conferencias de las Partes (COP) del Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT) mantienen una postura cerrada que excluye de forma sistemática los enfoques de reducción de daños, la COP30 sobre cambio climático se caracterizó por una mayor apertura, respeto al debate científico y disposición al diálogo constructivo.
La inclusión oficial en el mapa #MutiraoCOP30 constituye un hito histórico para toda la comunidad global de reducción de daños: por primera vez, una iniciativa que defiende simultáneamente la salud pública y la sostenibilidad ambiental logra visibilidad ante los tomadores de decisiones de la Agenda 2030 sin renunciar a sus principios fundacionales.
CMCT vs. CMNUCC
Las Conferencias de las Partes son, ante todo, espacios de negociación interestatal. La sociedad civil participa, pero bajo reglas establecidas por los Estados Parte de cada tratado.
- En el Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco (CMCT), un grupo reducido de Estados y organizaciones mantiene un enfoque prohibitivo, interpretando el Artículo 5.3 del tratado como exclusión absoluta de cualquier actor o grupo relacionado con alternativas de menor riesgo, limitando severamente la pluralidad de voces y el debate científico.
- En la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), la gobernanza es más plural y descentralizada. Los Estados han perdido parcialmente el monopolio del discurso: ciudades, regiones, empresas, juventudes y sociedad civil organizada tienen canales formales de incidencia (Agenda de Acción, mapas de soluciones, eventos paralelos). Esto refleja una evolución hacia modelos de gobernanza multinivel donde las soluciones locales y la innovación ciudadana ganan peso frente a la diplomacia tradicional.
La diferencia no radica en una supuesta contradicción ética en Naciones Unidas, sino en el distinto grado de madurez institucional y en las agendas específicas de cada tratado: una permanece anclada en un paradigma de control centralizado; la otra avanza hacia una gobernanza climática inclusiva y orientada a resultados concretos.
Conclusión: ¿Cuál es la diferencia real?
En la COP del CMCT, los Estados conservan un control casi absoluto sobre la agenda y la participación, lo que restringe la diversidad de enfoques. En la COP30 del CMNUCC, los Estados están cediendo progresivamente poder a actores no estatales (juventud, ciudades, sector privado, academia), reconociendo que la acción climática efectiva requiere alianzas amplias y soluciones bottom-up.
Este cambio de paradigma explica por qué un proyecto de reducción de daños con impacto ambiental, históricamente excluido, pudo encontrar en Belém do Pará un espacio legítimo de reconocimiento y colaboración. En la medida en que exista voluntad institucional, la reducción de daños deja de ser una consigna incómoda y se convierte en una solución posible.












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