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Liam,
Hay momentos en los que la vida deja de explicar y empieza a exigir. No lo hace con palabras. Lo hace con peso. Y ese peso revela.
Te conocí caminando. No como símbolo, sino como acto. Caminando cuando estar no era rentable, cuando acompañar no sumaba nada salvo presencia. Tú y tu mamá, firmes. Ahí. En los trayectos largos. En los días sin aplauso. Esa forma de estar dice más que cualquier discurso. Una mixtura de lo espiritual en revelación, como dice tu mami .
Eres deportista. Y eso no se va. El deporte enseña a sostener cuando el cuerpo duda. A repetir cuando la cabeza se cansa. A entender que no todo se controla, pero sí la postura. Aceptar el esfuerzo. Cuidar el ritmo. Permanecer. Esa escuela vive en ti.
Te vi en Bogotá. Y vi claridad.
No vi ruido.
No vi gestos de más.
Vi a un joven entero. Parado dentro de sí mismo. Como quien entiende que no eligió la prueba, pero sí eligió no desordenarse por dentro. Hay una fortaleza así: callada, exacta, sin teatro. Es la que sostiene cuando nada más alcanza.
Eso ordena a quien lo ve. Obliga a callar lo innecesario. A medir las palabras. A recordar que la vida es frágil, sí, pero que la dignidad es una decisión diaria. Verte así me recordó que la grandeza no está en evitar el golpe, sino en no perder la forma cuando llega.
Mientras tú sostienes lo difícil con templanza, muchos adultos nos dispersamos en ruidos pequeños. Nos endurecemos sin sentido. Olvidamos que nadie está a salvo de la prueba. Que el cuerpo, el tiempo y el mundo alcanzan a todos. Y que, cuando lo hacen, lo único que queda es carácter.
te valoro profundamente.
Valoro tu forma de estar.
Valoro lo que enseñas sin decir.
Valoro la huella que dejas simplemente siendo fiel a ti.
Gracias por mostrarme que la valentía no siempre empuja; a veces sostiene.
Gracias por recordarme que la juventud no es ligereza, es promesa en disciplina.
Gracias por elevar el estándar de quienes te miramos con atención; por qué sé que no vez lo que has hecho en nosotros.
Yo camino distinto después de verte.
Pienso con más cuidado.
Construyo con más sentido.
Me desligo de cosas y sentimientos sin sentido.
Porque hay presencias que no buscan ser ejemplo y, aun así, lo son.
Y porque hay fuerzas silenciosas que ordenan el mundo alrededor.
Sigue.
A tu paso.
Con tu calma.
Con esa forma tuya de permanecer.
Gracias, Liam tú tienes la palabra .












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