Adelinda Numpaque: Una Voz Joven para el Congreso

“El país necesita representantes que sepan cómo se transforma una demanda ciudadana en política pública, y no solo cómo se enuncia.”

En un país donde la política suele confundirse con espectáculo, y donde la juventud es frecuentemente reducida a una consigna de campaña, resulta necesario detenerse a mirar con atención a quienes han decidido hacer el camino largo: el del trabajo previo, el conocimiento del territorio y la construcción colectiva. En Boyacá, ese es el caso de Adelinda Numpaque Sarmiento.

Hablar de Adelinda no es hablar de una figura improvisada ni de una candidatura nacida al calor de las coyunturas. Su liderazgo se ha forjado en espacios reales de participación, allí donde las decisiones no se toman desde el escritorio, sino escuchando a las comunidades, entendiendo sus miedos, sus expectativas y sus urgencias. Su paso por los escenarios de representación juvenil no fue decorativo: fue una escuela política en el sentido más serio del término.

Boyacá enfrenta retos estructurales que no admiten lecturas superficiales: brechas entre lo urbano y lo rural, falta de oportunidades para jóvenes, inseguridad, debilidades en el acceso a educación superior, y una sensación persistente de abandono estatal en varios municipios. Frente a ese panorama, resulta refrescante encontrar liderazgos que no hablan desde la distancia, sino desde la experiencia directa con estas problemáticas. Adelinda conoce el departamento no por estadísticas, sino por contacto.

Uno de los rasgos que más llama la atención en su liderazgo es su capacidad de articular lo técnico con lo social. No se limita al discurso emotivo ni a la indignación fácil; por el contrario, demuestra preparación, capacidad de análisis y comprensión del funcionamiento institucional. Eso es clave en un momento donde el país necesita representantes que sepan cómo se transforma una demanda ciudadana en política pública, y no solo cómo se enuncia.

Además, su liderazgo rompe con una idea profundamente equivocada: que la juventud es sinónimo de inexperiencia. Adelinda encarna una generación que se ha formado, que estudia, que debate, que entiende los límites del Estado pero también sus posibilidades. Una generación que no quiere heredar la política tradicional, sino corregirla.

No es casual que su nombre empiece a resonar con fuerza en distintos sectores del departamento. Cuando una lideresa logra generar confianza tanto en jóvenes como en adultos, en organizaciones sociales y en espacios académicos, es porque su mensaje tiene sustancia. Y en tiempos de desconfianza generalizada hacia la política, eso no es menor.

Boyacá necesita representación con visión de futuro, pero con los pies firmes en la realidad. Liderazgos que no subestimen la complejidad del territorio ni la inteligencia de su gente. En ese escenario, Adelinda Numpaque aparece como una figura que no promete soluciones mágicas, sino trabajo serio, conocimiento y compromiso.

A veces, el verdadero cambio no llega haciendo ruido, sino demostrando que se está preparado para asumir responsabilidades mayores. Y en ese sentido, hay liderazgos jóvenes que no solo representan una edad, sino una forma distinta —y necesaria— de hacer política.

Camilo Andrés Dávila Peña

Abogado, presidente de ARCO, fundador de REJUBO, Consejero Departamental de Paz y Consejero Municipal de Juventud. Investiga y escribe sobre DD.HH., cultura política y juventudes, promoviendo la defensa de las libertades civiles, el pluralismo y la ética pública.

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