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“Cuando se destruyen los incentivos de producción, el Estado termina administrando escasez y, para sostenerla, administrando miedo”.
A quienes defienden a la banda de secuestradores de la soberanía venezolana; a quienes desde 1999 han dado refugio y oxígeno político a estructuras criminales que han sembrado terror en Colombia, entre ellas el ELN y las FARC en sus múltiples mutaciones, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?, ¿en qué momento la brújula moral se volvió un accesorio de campaña?
A quienes confunden “ser de izquierda” con una patente de corso ética, como si la etiqueta ideológica absolviera el abuso de poder, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa? No tienen moral: son militantes.
A quienes tratan el Estado de derecho como un formalismo burgués y luego se sorprenden cuando el poder sin límites se les posa encima como una bota, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes se llenan la boca con “pueblo” para justificar que un partido se apropie de las instituciones, capturando jueces, contralorías, fiscalías y medios, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes hablan de “democracia popular” mientras desprecian la alternancia, el pluralismo y las garantías para la oposición, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes reducen la democracia a un acto de votación en condiciones asimétricas, con árbitros cooptados y reglas torcidas, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes llaman “fascista” a todo contradictor para no debatir hechos, resultados y responsabilidades, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes piden “contexto” para cada denuncia de persecución, tortura o prisión por opinión, pero jamás exigen el mismo estándar de prueba para la propaganda oficial, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa? El escepticismo selectivo es una forma elegante de complicidad.
A quienes justifican el uso del derecho penal como garrote político, olvidando el principio de legalidad, el debido proceso y la presunción de inocencia, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes celebran la censura como “orden”, el silencio como “estabilidad” y la intimidación como “gobernabilidad”, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes llaman “solidaridad” a someter a la gente a racionamientos, permisos y favores estatales, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa? Eso no empodera: domestica.
A quienes repiten “guerra económica” como mantra para evadir la discusión sobre corrupción, mala administración y captura de rentas, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes aplauden el control de precios, la emisión irresponsable y la destrucción del aparato productivo, y luego fingen sorpresa ante la inflación, el desabastecimiento y el mercado negro, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa? No es una maldición: es aritmética.
A quienes ven el emprendimiento como pecado y la generación de riqueza como sospecha, pero toleran sin rubor el privilegio de la casta partidista, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes celebran estatizaciones como dogma, aunque el resultado sea más opacidad, menos eficiencia y más oportunidades para la corrupción, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes hablan de “soberanía” mientras normalizan la intromisión de redes ilícitas, economías criminales y estructuras armadas en territorios y fronteras, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa? La soberanía no se declama: se protege con instituciones y control legítimo del territorio.
A quienes minimizan el refugio o la tolerancia hacia grupos armados ilegales como si fuera un detalle geopolítico, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes creen en el antiimperialismo como coartada para justificar cualquier alianza oscura, cualquier represión y cualquier mentira, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes se indignan más por sanciones internacionales que por informes, testimonios y denuncias de violaciones graves a derechos humanos, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes convierten los derechos humanos en bandera selectiva, útil solo cuando el victimario es el adversario, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes llaman “revolución” a la permanencia indefinida, a la militarización de la vida civil y al culto al líder, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes confunden Estado con gobierno, gobierno con partido y partido con caudillo, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes creen que la libertad de prensa es un obstáculo “hegemónico” y no un mecanismo de control del poder, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa? El poder que no tolera preguntas suele temer las respuestas.
A quienes celebran que el Ejecutivo subordine jueces y órganos de control “porque hay que gobernar”, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes justifican la arbitrariedad diciendo que “así toca” para transformar la sociedad, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes miran el éxodo venezolano y lo reducen a “relato mediático”, minimizando el desarraigo como si huir fuera capricho, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes creen que el problema siempre es “el capitalismo” y nunca la concentración del poder, la impunidad y el desprecio por la ley, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes sostienen que el fracaso siempre es externo —del bloqueo, de la derecha, del mercado, del enemigo— y que por tanto nadie del “proyecto” responde, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa? La ideología que impide atribuir responsabilidades termina blindando a los responsables.
A quienes, con superioridad moral, blanquean abusos porque el discurso suena “popular”, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes todavía creen que lo ocurrido en Venezuela es un “costo necesario” de la historia, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa? Ninguna teoría vale lo que vale una vida puesta al servicio del miedo.
A quienes insisten en vender a Venezuela como un “proyecto emancipador” y no como un régimen que secuestró instituciones y convirtió el Estado en instrumento de permanencia, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes siguen hablando de “soberanía” mientras defienden un aparato que, en la práctica, convirtió la soberanía en botín, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes creen que una dictadura es un exceso corregible, pero que su modelo económico es virtuoso, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes insisten en que el problema es “la narrativa” y no la realidad material de una economía devastada y una sociedad expulsada, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes confunden Estado de bienestar con estatismo, y gasto social con destrucción del mercado, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes creen que el precio es una “imposición” y no un mecanismo de información, coordinación y escasez, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes aplauden controles de precios y luego se escandalizan por el desabastecimiento, el racionamiento y el mercado negro, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes llaman “especulador” al productor y “pueblo” al burócrata, como si insultar resolviera la oferta, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes creen que perseguir la ganancia es justicia y luego exigen inversión, empleo y crecimiento como si fueran caridad, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes celebran expropiaciones como eficiencia y después se sorprenden cuando se desploma la productividad y se pudre la infraestructura, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes tratan la propiedad privada como pecado, pero toleran sin pudor la propiedad política del Estado por una casta, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes creen que el emprendimiento es una amenaza moral, pero el clientelismo es solidaridad, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes convirtieron la dependencia del subsidio en virtud cívica, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes llaman “justicia” a crear escasez y “dignidad” a racionar, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes siguen llamando “guerra económica” a la corrupción, la desinstitucionalización y el saqueo, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes creen que la inflación es “psicológica”, “inducida” o “mediática”, y no una consecuencia directa de decisiones fiscales y monetarias, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes tratan el banco central como oficina de caja menor del Gobierno, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes se ofenden con la palabra dictadura, pero no con las prácticas que la definen, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes justifican la represión como “defensa del proceso”, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes creen que la libertad es un lujo burgués y que censurar es una herramienta pedagógica, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes no entienden que, cuando se destruyen los incentivos de producción, el Estado termina administrando escasez y, para sostenerla, administrando miedo, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes niegan la evidencia de una caída severa del bienestar y del ingreso por habitante, como si los datos fueran opinables cuando incomodan, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
A quienes, en Colombia, todavía blanquean el refugio, la connivencia o el oxígeno político a estructuras criminales porque “la causa” les parece noble, les pregunto: ¿a ustedes qué les pasa?
Y, en fin, por fin y de todo al fin: ¿a ustedes qué carajos les pasa?












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