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Pacífico 1 llegó al Suroeste antioqueño como una de las grandes obras llamadas a transformar nuestra movilidad, facilitar el transporte y acercarnos aún más a Medellín y al resto de Antioquia. Y nadie puede desconocer la importancia de esa infraestructura.
Pero precisamente porque se trata de una obra estratégica, los ciudadanos tenemos el derecho de preguntar por su estado real y por la calidad del servicio que estamos recibiendo.
En los últimos días, habitantes, conductores y transportadores han vuelto a expresar su preocupación por algunos sectores de la vía. Huecos, zanjas, problemas de mantenimiento, vegetación, rocas sobre la calzada y frecuentes dificultades de movilidad hacen parte de las denuncias que circulan entre quienes utilizan diariamente este corredor.
A esto se suma el inconformismo por el incremento de los peajes. Y entonces surge una pregunta elemental:
¿QUÉ ESTAMOS PAGANDO Y QUÉ ESTAMOS RECIBIENDO?
No se trata de desconocer los avances de Pacífico 1 ni de estar en contra de la concesión o de la infraestructura. Todo lo contrario. Queremos mejores vías y reconocemos la importancia que esta obra tiene para el futuro del Suroeste. Pero una carretera no debe medirse solamente por el número de kilómetros construidos o por el porcentaje de ejecución de una obra. Una cosa es una obra construida. Otra, una obra habilitada. Y otra muy distinta es un corredor plenamente funcional, seguro, continuo y adecuadamente mantenido.
El ciudadano no transita por los porcentajes de ejecución. Transita por la carretera. Y cuando encuentra huecos, trancones, problemas de mantenimiento o situaciones que pueden afectar la seguridad vial, tiene todo el derecho a preguntar qué está ocurriendo y cuándo serán solucionados.
Por eso considero necesario fortalecer el seguimiento institucional y ciudadano a Pacífico 1.
La eventual conformación de una Comisión Accidental de seguimiento puede ser un paso importante. Pero ese control no puede quedarse únicamente en Bogotá ni limitarse a recibir informes.
- Hay que recorrer la vía.
- Hay que conocer los puntos críticos.
- Hay que escuchar a los transportadores y a los usuarios.
- Y, sobre todo, hay que permitir que la ciudadanía participe.
Desde la Veeduría Ciudadana Unidos por Andes hemos propuesto precisamente una Matriz de Control Ciudadano para Pacífico 1, una herramienta que permita convertir las preocupaciones de la comunidad en preguntas concretas:
- ¿Qué mantenimiento se está realizando?
- ¿Cuáles son los puntos críticos de la vía?
- ¿Qué soluciones existen para los problemas de estabilidad y geotecnia?
- ¿Qué obras permanecen pendientes?
- ¿Cuál es el cronograma para resolverlas?
- ¿Cómo se garantiza la seguridad de los usuarios?
No se trata de acusar anticipadamente a nadie. Se trata de pedir información, verificarla y hacer seguimiento a los compromisos. Pacífico 1 es demasiado importante para el Suroeste como para que la ciudadanía sea simplemente una espectadora.
Necesitamos una obra que no solamente pueda mostrar grandes cifras de inversión, sino que funcione adecuadamente para quienes la utilizamos. Porque una gran carretera no se mide únicamente en kilómetros. Se mide en seguridad, continuidad, mantenimiento, movilidad y confianza.
Y una ciudadanía responsable tampoco se limita a reclamar.
PREGUNTA, DOCUMENTA, HACE SEGUIMIENTO Y PARTICIPA EN LA CONSTRUCCIÓN DE LAS SOLUCIONES.
Esa es, quizás, la mejor manera de defender el presente y el futuro del Suroeste antioqueño.














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