“Recientemente, en mayo del presente año, desde el actual Gobierno de Donald Trump en los Estados Unidos de América, el Pentágono ha desclasificado una gran cantidad de documentos acerca del fenómeno ovni y los fenómenos anómalos no identificados o Unidentified Anomalous Phenomena.”
Al menos desde mi punto de vista, el tema de lo oculto, lo cripto o la criptozoología ha ganado adeptos o ha tenido un gran auge en los últimos años.
Recientemente, en mayo del presente año, desde el actual Gobierno de Donald Trump en los Estados Unidos de América, el Pentágono ha desclasificado una gran cantidad de documentos acerca del fenómeno ovni y los fenómenos anómalos no identificados o Unidentified Anomalous Phenomena. Algo que ya se había conversado durante el gobierno de Barack Obama, pero que en aquella ocasión no pasó a mayores.
Todo esto ha desatado un sinfín de discusiones, teorías conspiranoicas o no, programas, podcasts y más. Es así como en estos días me vino el recuerdo del abominable hombre de las nieves o el famoso yeti —aquel supuesto ser o animal gigante y antropomorfo, similar a un simio y de pelaje blanco, que vive en el Himalaya, entre Nepal y el Tíbet—. Del cual, al menos en lo personal, no supe más nada, pero que estuvo muy de moda hasta fines del siglo XX.
Por otra parte, en América del Norte, tenemos al pie grande o sasquatch, que vendría siendo la versión norteamericana de su par asiático, solo que este viviría en los bosques y su pelaje sería de color marrón.
Existen varios reportes de testigos que afirman haberlo visto, oído y hasta olido. De hecho, hay un video de 1967 donde se logra apreciar a esa figura alejándose de la presencia humana e ingresando a una zona boscosa, conocido como el Patterson-Gimlin Film, atribuido a los estadounidenses Roger Patterson y Bob Gimlin.
Hasta ha tenido sus propias adaptaciones, tanto al cine —Bigfoot (1970), Sasquatch: The Legend of Bigfoot (1976), Harry and the Hendersons (1987), Bigfoot Family (2020), entre otros—, como a la televisión —Harry and the Hendersons (1991-1993)—, así como algunos documentales: Bigfoot: America’s Abominable Snowman (1968), Bigfoot: Man or Beast? (1972), The Mysterious Monsters (1975), The Legend of Bigfoot (1975), entre otros.
Por último y no menos importante, tenemos a Nessie o al monstruo del lago Ness en Escocia, una supuesta criatura marina y prehistórica, dotada de un cuello largo y de grandes dimensiones, semejante a un plesiosaurio.Si bien hay un sinfín de avistamientos de la criatura, a la fecha no hay evidencias científicas ni reales de que ese animal haya existido en ese lago ni que aún esté habitándolo.
En 1934 se dio a conocer una fotografía donde se avistaba a la criatura en la superficie, pero con los años se descubrió que habría sido un engaño.Y ni hablar del chupacabras, tema muy de moda en los años noventa y en donde el programa de noticias sensacionalistas Ocurrió así —de la cadena estadounidense de habla hispana Telemundo— le dio una gran cobertura.
Acá lo verdaderamente importante no es si esos seres existieron o existen, si hay pruebas o no de su presencia o si las que hay son reales, sino cómo el tema no solo ha seguido vivo por tantos años, sino que aún tiene adeptos y defensores, y cada vez se suman más y más.
Por supuesto, también existen los charlatanes y demás personas que crean relatos con tal de vender, de hacerse famosos o ricos con el tema.
Aunque, como reza el meme que tanta vida hace en las redes sociales, «dicen que en los montes Apalache apalechen cosas».














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