“Alguien que domine (muy bien) esas herramientas podría desplazar a otras personas o profesionales. Por eso, no dominarlas del todo o descartar su uso podría implicar un gran obstáculo en el presente y a futuro.”
La aparición o, mejor dicho, la masificación del uso de la llamada inteligencia artificial ha traído como consecuencia adeptos y detractores.
Por un lado, se dice o se cree que la inteligencia artificial llegó para arrebatar empleos, desplazar al humano, entre otras. Y, por otro, algunos celebran todo lo que se puede realizar con el uso —consciente o no— de esa tecnología.
Sin embargo, ya unos cuantos hacen empleo de la I(nformátic)A para avanzar en sus trabajos o proyectos, se ayudan con la generación de contenido (tanto escrito como audiovisual), otros hacen consultas para sus investigaciones y también se solicitan resúmenes de libros (algo vital para los estudiantes, para quienes deben enfrentarse a libros muy extensos o cuando se está contra el reloj), entre otras tareas.
Hay quienes ven en la inteligencia artificial a un aliado con el que se puede avanzar y mejorar en varios campos, mientras que otros simplemente la ven como al enemigo por combatir, eliminar o vencer.
Por otra parte, entre sus contras está que facilita algunas tareas, tanto que cualquiera puede involucrarse en ciertas áreas profesionales con muy buenos resultados, obteniendo cierto éxito o ganancias sin el mayor esfuerzo, o incluso sin tener el crédito ni el talento.
Alguien que domine (muy bien) esas herramientas podría desplazar a otras personas o profesionales. Por eso, no dominarlas del todo o descartar su uso podría implicar un gran obstáculo en el presente y a futuro.
Quizá sea en el futuro cuando veamos qué tan acertada o desacertada fue la adopción de la IA o, incluso, qué tan acertado o desacertado fue no haberla controlado a su debido tiempo.
La versión original de este artículo, fue escrita y publicada el 1 de septiembre de 2023 y se mejoró para esta ocasión.














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