“La culpa de esta tragedia, así le cueste creerlo, es de la mamá de Kevin por dejarlo montar en bicicleta”.
La hemofilia según la RAE es una “enfermedad hereditaria, caracterizada por la deficiencia en los mecanismos de coagulación de la sangre, lo que motiva que las hemorragias sean copiosas y difíciles de detener” (ver). El niño Kevin Acosta, de 7 años, murió el pasado 13 de febrero porque la Nueva EPS en la que se encontraba afiliado, intervenida por el gobierno Petro, no le entregó los medicamentos con los que controlaba esta enfermedad. Antes de la intervención de esta EPS por parte del gobierno Petro, el niño los recibía sin contratiempo.
Aunque a usted le cueste creerlo, la culpa de que Kevin haya muerto no fue del gobierno Petro por haber intervenido la EPS -que, si antes funcionaba regular, hoy el servicio es deficiente porque no entrega los medicamentos que requieren sus afiliados a los que en teoría tienen cobertura-; tampoco fue de la Nueva EPS ya que está maniatada por el gobierno nacional. Sí, la culpa de esta tragedia, así le cueste creerlo, es de la mamá de Kevin por dejarlo montar en bicicleta, dejar que se cayera y así contraer la hemorragia que posteriormente le causó la muerte.
Eso es al menos lo que piensa el presidente Petro y su ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, que esta semana, en el Consejo de Ministros dijeron:
“Si a un niño hemofílico no se le deja subir a la bicicleta, pues tiene menos riesgos, es un tema de prevención” dijo el presidente Petro; y Jaramillo remató: “Es entendible que los niños que sufren de hemofilia tienen que estar restringidos en muchas de las actividades que puedan generarle un trauma violento y hemorrágico grave”.
Lo cierto es que la muerte de Kevin era evitable si le hubieran dado sus medicamentos a tiempo y las autorizaciones oportunas para que recibiera la atención médica apropiada. Según datos de la Asociación de Pacientes de Alto Costo, la hemofilia es una enfermedad de alto costo por los tratamientos y medicamentos constantes que requieren los pacientes para controlar la enfermedad. Desde la intervención que el gobierno Petro ha hecho a las EPS, la entrega de medicamentos a pacientes de alto costo se ha reducido de un 90% a un 40% e incluso a 0% en municipios de la Colombia profunda, haciendo que, más pacientes como Kevin, mueran, no por la enfermedad sino por no tener una asistencia médica a la que tienen derecho.
Puede que el Gobierno Nacional con la intervención a las EPS tenga buenas intenciones de mejorar el sistema de salud en Colombia, tal vez pueden justificar que todo cambio estructural genera traumas al inicio y que el cambio y mejoría puede tardar años en verse reflejado; pero mientras eso sucede, miles de personas están penando en los hospitales, no reciben atención oportuna, tampoco los medicamentos que les pueden salvar su vida; por el contrario, se siguen yendo vidas como la de Kevin; y esto no es culpa del gobierno nacional por intervenir lo que funcionaba, así no fuera perfecto. La culpa fue de su mamá y del mismo niño por accidentarse. El gobierno no podía garantizar su derecho a la salud. Era responsabilidad de la familia de Kevin. Nuevamente, como en otras situaciones, Petro se lavó las manos.













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