Ojo con el fraude

“Ningún sistema en el mundo es infranqueable, pero el nuestro ha producido resultados democráticos.”


Durante el último tiempo, el Consejo Nacional Electoral ha estado en el centro del debate público. Varios precandidatos presidenciales han salido, sin sonrojarse, a anunciar que acabarán con el órgano electoral y no han sido mezquinos en las aseveraciones despectivas contra dicha entidad.

Aseguran que debe desaparecer por su origen político y argumentan que le hace daño a la democracia. Sin embargo, hace apenas unos meses guardaban silencio mientras la misma entidad le entregaba la personería jurídica al partido que hoy los avala para estar en la contienda electoral y, paradójicamente, para decir que quieren acabar con ella.

El Presidente no podía quedarse por fuera del ataque al órgano electoral y, sin más, aseveró que el mecanismo que se adelanta para el conteo de votos es el vaticinio de un fraude electoral. Después de más de 70 años de ejercicio de funciones del CNE, y de haber garantizado elecciones que declararon presidente a quien hoy desconfía del sistema, la entidad parece adquirir relevancia solo cuando las decisiones de esta no les resultan a ellos convenientes.

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Pero hay que decirle al Presidente de la Republica que, sin desconocer que ningún sistema en el mundo es infranqueable, el que se utiliza en nuestro país, hasta el momento, ha producido resultados democráticos. Y aunque a algunos les parezca mejor el sistema venezolano, es cierto que el esquema electoral colombiano ha garantizado elecciones públicas, auditables y democráticas.

En Colombia, las elecciones cuentan con varias etapas en las que intervienen distintos actores: la Registraduría Nacional y el CNE como órganos electorales; la Policía y el Ejecutivo garantizando la seguridad; la Procuraduría, la Personería y demás entidades que conforman la mesa de justicia en cada puesto de votación para vigilar el comportamiento de funcionarios y jurados. Los jurados de votación son postulados por diferentes sectores de la sociedad; los partidos políticos acreditan testigos de mesa; y los candidatos pueden ejercer vigilancia directa.

Pero el proceso no termina allí. Al finalizar la jornada electoral se activa el escrutinio, adelantado por jueces, magistrados y notarios, quienes revisan los formularios E-14 en audiencia pública, con intervención de partidos, candidatos, testigos y abogados, para resolver cualquier diferencia entre lo contado en mesa y lo verificado en el escrutinio.

Este proceso, complejo y garantista, que intento explicar de manera breve para no cansar al lector, muestra la intervención de múltiples actores y la publicidad de las actuaciones, lo que hace prácticamente imposible un fraude descarado como el que se insinúa. Así que, tranquilo Presidente Petro: el fraude no será desde la organización electoral.

Lo que sí debe preocuparle es el fraude que puede gestarse en los territorios marginados de Colombia, donde existe presencia de grupos armados al margen de la ley. La veeduría ha elevado alertas tempranas sobre la influencia de estos grupos en distintas poblaciones. Sin embargo, poco o nada se ha escuchado del Ejecutivo frente a acciones concretas para reducir esos riesgos. Eso sí que es un fraude.

El fraude también radica en la posición adoptada por sectores políticos que inscriben candidatos incurriendo en doble militancia, desconocen consultas internas y atacan a ciudadanos que acuden libremente a buscar elecciones en derecho. Esa actitud comporta un engaño al electorado, que es inducido a error en su buena fe.

O en la posibilidad, latente en diversas regiones del país, donde es un secreto a voces la compra de votos y los entramados de corrupción para la obtención de apoyos electorales.

Presidente, ojo con el fraude, pero con ese fraude enquistado en organizaciones políticas, de las cuales ningún partido está exento. Ojo con el fraude promovido por grupos criminales. Ojo con el fraude territorial. Ese es el fraude que debe ocupar la atención del Estado.

la institucionalidad que ataca, con todas sus imperfecciones, ha sostenido durante más de siete décadas procesos electorales con bajos niveles de fraude estructural. Véala objetivamente, no como enemiga.

Por su parte, le corresponde al CNE seguir actuando en derecho y brindando seguridad jurídica a la ciudadanía. Esperamos que las revocatorias radicadas tengan una pronta y clara decisión.

 

[1] https://x.com/petrogustavo/status/2023933206139978230?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E2023933206139978230%7Ctwgr%5E1edf7668f15165461894e76d0ffc8cbac5ce6004%7Ctwcon%5Es1_&ref_url=https%3A%2F%2Fwww.semana.com%2Fpolitica%2Farticulo%2Fpetro-le-responde-al-registrador-nacional-quien-pidio-dejar-las-casillas-en-blanco-en-los-formularios-e-14-lleva-al-fraude-electoral%2F202649%2F

Joseph Fuentes Poveda

Soy profesional en Derecho, especialista en Democracia y Derecho Electoral. Actualmente me desempeño como abogado sustanciador en el Consejo Nacional Electoral.

Cuento con más de diez años de experiencia en el ámbito jurídico-político. He sido candidato, directivo de partidos políticos y asesor en el Concejo, la Asamblea y el Congreso de la República, lo que me ha permitido conocer de primera mano el funcionamiento del sistema político, la dinámica electoral y los desafíos institucionales del país.

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